Consejos y Guías

Desarrollo Social y Emocional

Los consejos de esta sección ofrecen sugerencias para que pueda ayudar a su hijo con desarrollo social y emocional.

Pre-Kinder

  • Conciencia de sí mismo

    Hable con su hija sobre los sentimientos

    Dedique tiempo todos los días para hablar de sentimientos con su hija. Puede hablar con ella cuando viaja en autobús, en tren o en el vehículo. Pregúntele cómo se siente hoy y cuéntele cómo se siente usted. Quizás está entusiasmado por pasar su día libre con su hija, o está nervioso por su nuevo empleo. Hablar simplemente de las emociones con su hija desde que es pequeña servirá para que ella pueda identificar esos sentimientos en ella misma y se sienta cómoda al hablar sobre ellos. Anne Harlam, una maestra en la ciudad de Nueva York, sugiere que haga un cartel o afiche con ella en el que pongan rostros que expresan diferentes emociones, como enojo, felicidad, tristeza y tranquilidad. Su hija puede señalar el rostro correspondiente en el cartel cuando expresa cómo se siente y, así, practicar más cómo reconocer sus sentimientos. 

    Diga cómo se siente usted durante el día

    Dedique tiempo durante el día para conversar sobre cómo se siente. Tom Hoerr, director de la escuela New City School en St. Louis, Missouri, sugiere encontrar oportunidades para reflexionar sobre su día y contarle a su hija cómo se sintió usted. Puede hacerlo mientras se lavan los dientes o cuando arropa a su hija a la noche. Quizás se puso feliz usted porque un amigo le escribió un correo electrónico o se enojó con un cliente del trabajo. Usar esos momento para reflexionar y contarle a su hija sus pensamientos y acciones ayudarán a que ella vea cómo se sienten las otras personas. 

    Enséñele a su hija que está bien pedir ayuda

    Parte de tener conciencia de sí mismo es conocer los desafíos propios y poder pedir ayuda cuando uno la necesita. El autor y asesor educativo Faye de Muyshondt, autora y consultora en educación, recomienda decirle a su hija, “Si necesitas ayuda, dime: ‘Ayúdame’, y me acercaré de inmediato”, pero si su hija no le pide ayuda, manténgase al margen.

    No se preocupe si usa palabras para los sentimientos que su hija quizás no entienda

    Maurice Elias, director de la Social-Emotional Learning Lab en la Universidad Rutgers, dice que si su hija lo escucha a usted mencionar en qué momentos se sintió ansioso, orgulloso, decepcionado o frustrado, aprenderá a asociar las palabras con los sentimientos. Al comenzar la etapa escolar, su hija tendrá un vocabulario más amplio y usará otras palabras, además de triste, enojado y feliz, para expresar sus sentimientos. 

    Ayude a su hija a aprender nuevas palabras para los sentimientos

    Por ejemplo, puede leer un libro con su hija, cómo Llama Llama Mad at Mama de Anna Dewdney. Use el libro para practicar palabras nuevas, como "decepcionado", "aburrido" o "enojado" cuando hable con su hija sobre los sentimientos del bebé llama mientras está de compras en la tienda. Al leer con su hija, acuérdese de mostrar en las imágenes los sentimientos de los que están hablando. Esto ayudará a su hija a aprender nuevas palabras para describir sentimientos y a asociarlas con las expresiones y el lenguaje corporal. Las rabietas de la llama también son un buen ejemplo mientras leen la historia para que le muestre a su hija que los sentimientos provocan acciones. Para conocer otros libros específicos por edades, consulte nuestra lista de lectura.

    Hágale saber a su hija que sus sentimientos son importantes

    Puede ser tentador decirle a su hija que “deje de exagerar” o “deje de enojarse” cuando se molesta por algo que usted considera ínfimo, cómo renegar con un juguete o un rompecabezas. Tratar los sentimientos de su hija cómo que no son importantes puede generar algo negativo en sus emociones o reacciones. En su lugar, puede reforzar sus sentimientos diciendo, por ejemplo, “Puede ser desalentador cuando un juguete se rompe, ¿no? Algunas veces, yo también me siento frustrado. Veamos si podemos arreglarlo juntos.” Esto ayudará a su hija a saber que sus sentimientos son importantes y que usted está a su lado para ayudarla.

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  • Autocontrol

    Ayude a su hijo a aprender conductas aceptables

    Parte del autocontrol se trata, simplemente, de incorporar conductas aceptables. Ayude a su hijo a comprender lo que se espera de él dándole instrucciones claras. Por ejemplo, en vez de decir “Recoge tus juguetes, por favor,” diga “Coloca los camiones en el cesto rojo y el libro en el estante." Al explicarle a su hijo exactamente qué tiene que hacer, le brinda ejemplos concretos de lo que usted espera. La frase “Recoge tus juguetes” puede tener diferentes significados para usted y para su hijo, y si él no entiende bien qué significa, su pedido puede ser confuso y frustrante para ambos. Anne Harlam, una maestra en la ciudad de Nueva York, sugiere también que le explique a su hijo por qué hacemos ciertas cosas. Por ejemplo, “Coloca los juguetes en el cesto rojo y el libro en el estante para que puedas encontrarlos fácilmente, y tu habitación se verá linda y limpia. ¡Gracias por tu ayuda!”

    Enséñele a su hijo a disculparse

    Los niños no siempre pueden controlar sus sentimientos y comportamientos. Si le proporciona una técnica que pueda usar cuando hiera los sentimientos de otra persona o cuando se comporte inapropiadamente, le está ayudando a desarrollar una habilidad importante que podrá utilizar toda su vida.

    Ayude a su hijo a memorizar rutinas

    Para ayudar a su hijo a recordar las rutinas, escriban juntos en un cartel o en una pizarra blanca las actividades diarias. Puede dibujar a un niño desayunando, lavándose los dientes, yendo a la escuela, guardando los juguetes, cenando, lavándose los dientes y yéndose a dormir. La neuróloga y maestra Judy Willis recomienda que le dé a su hijo opciones durante algunas de las acciones de la rutina para que le dedique más atención. Por ejemplo, “¿Qué harías primero: lavarte los dientes o ponerte el pijama?” Cuelgue el dibujo o cartel en un lugar visible para su hijo. Coloque una estrella o etiqueta autoadhesiva al lado de cada actividad que termine su hijo. Esta es una excelente manera para que su hijo aprenda sobre el autocontrol a través de rutinas, y también trabaje en establecer metas desde pequeño.

    Cree un área de “relajación” en su hogar

    Esta área es un lugar al que su hijo pueda ir cuando necesite tomar distancia y calmarse. Maurice Elias, director de la Social-Emotional Learning Lab en la Universidad Rutgers, recomienda que no sea un lugar que esté totalmente aislado de todo, sino más bien un área cómoda y bien delimitada. Elias dice que algunos padres ponen una alfombrita cuadrada en el rincón de una habitación y un almohadón o un juguete de peluche sobre esta. Esto es muy útil cuando su hijo tiene una rabieta. Pedirle que vaya al área de “relajación” puede calmar la rabieta. El área de “relajación” también sirve de fuente seguridad: su hijo sabe que hay un lugar al que puede ir para tranquilizarse y salir de allí cuando se sienta mejor.

    Nunca menosprecie el poder de su influencia

    Su hijo aprende mucho de usted y, generalmente, copiará lo que usted haga. Intente controlar sus emociones tanto como pueda. Si está enojado o decepcionado, es bueno detenerse y distanciarse un poco de la situación para calmarse. Intente hablar con su hijo sobre sus sentimientos y las estrategias que usa para calmarse. Si se encuentra demorado por el tránsito, puede decir “Estoy tan frustrado estar en este atasco de tráfico y me preocupa llegar tarde. Voy a respirar hondo varias veces y contar hasta diez en vez de tocar la bocina o gritar.” Esto le mostrará a su hijo que todo el mundo tiene sentimientos y conductas que tienen que controlar. 

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  • Conciencia social

    Enséñele a su hijo a hacer burbujas para controlar la ira o el estrés.

    Enséñele a su hijo a hacer burbujas para controlar la ira o el estrés. Primero, hagan burbujas cuando su hijo no esté enojado. Mientras lo hacen, dígale que la próxima vez que esté alterado o enojado, puede imaginarse que hace burbujas imaginarias para sentirse mejor. Cuando su hijo esté enojado, puede recordarle de usar la técnica diciéndole “¿Por qué no haces burbujas para calmarte?”, en lugar de decirle “¡Cálmate!”. Al brindarle a su hijo una herramienta para tranquilizarse (respirar profundo al “hacer burbujas”), le está enseñando técnicas para lidiar con las emociones en vez de enseñarle técnicas inadecuadas, como hacer rabietas o montar una escena. 

    Pregúntele a su hija qué piensa del comportamiento de las mascotas

    Tom Hoerr, director de la escuela New City School en St. Louis, Missouri, recomienda preguntarle a su hija cómo cree que se siente su mascota, para así poder hablar sobre la empatía. Puede preguntarle, por ejemplo, cómo puede sentirse el perro de la familia cuando no le dan un premio o cuando lo retan por sentarse en el sofá. La neuróloga Judy Willis dice que también es bueno preguntarle a su hija sobre las consecuencias de las acciones no intencionales de la mascota y relacionarlo con las acciones involuntarias de un niño menor que pueda tomar sus juguetes o llamar su atención. 

    Intente hacer un juego de roles con su hija

    Para hacer esto, puede comenzar elegir sentimientos, como feliz, triste o cansado, y luego pueden tomar turnos haciendo una mímica de esta emoción para el otro, tratando de adivinar cual emoción es. Maurice Elias, director de la Social-Emotional Learning Lab en la Universidad Rutgers, sugiere que elija un sentimiento nuevo, como el enojo, y le pregunte a su hija sobre alguien que esté enojado y por qué se puede sentir así. Pregúntele cómo sabe que alguien está enojado. Si parece no saberlo, enséñele las expresiones faciales y posturas que expresan enojo (puede hacer lo igual con cualquier sentimiento que elija).

    Use la hora de lectura para desarrollar la conciencia social de su hija

    Pueden leer libros como Alexander and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Day de Judith Viorst. A medida que leen la historia, haga pausa, resalte los sentimientos y las reacciones de los personajes y pregúntele a su hija cómo se sintió y qué hubiera hecho en una situación similar. Pregúntele cómo se sintieron las otras personas con los actos de los personajes principales de los libros y pídale también que represente esas emociones. Anne Harlam, una maestra en la ciudad de Nueva York, dice que es importante usar las ilustraciones de los libros para desarrollar la conciencia social de su hija. Los libros infantiles de gran calidad suelen tener ilustraciones muy expresivas, como los dibujos de los libros de la serie Elephant and Piggie de Mo Willem.

    Hable con su hija sobre las situaciones sociales de la vida real

    Mencione una conversación que tuvo con un amigo, familiar o empleado del supermercado en la que haya estado presente su hija. Pídale que describa las palabras, el lenguaje corporal y las expresiones faciales de cada participante. Pregúntele qué cree que sintió la otra persona al finalizar la conversación y pídale que use sus juguetes de peluche para mostrarle qué hubiera hecho ella en esa situación. Judy Willis, una neuróloga, sugiere establecer algunas señales para recordarle a su hija cuál es el mejor comportamiento en una situación. Por ejemplo, si asiste una boda con la familia, recuérdele a su hija que es un lugar en el que debe hablar “bajo” o como si estuviera en la “biblioteca,” incluso si el evento es al aire libre.

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  • Habilidades relacionales

    Hable con su hijo sobre sus amistades

    Hable con su hijo sobre sus amigos y de las experiencias que él tuvo con sus compañeros de manera agradable. Por ejemplo, puede preguntarle “¿Hiciste alguna nueva amistad en la escuela?” o “¿Compartiste tus juguetes con tu amigo Freddy hoy?” o “¿Por qué te enojaste con tu hermana? ¿Cómo crees que la hizo sentir eso?”. No espere grandes respuestas, pero busque una mejora gradual en la conexión entre sus preguntas y las respuestas de su hijo, como también en el largo de las respuestas. 

    Dé un buen ejemplo

    Recuerde que usted es el ejemplo a seguir para su hijo, y si usted está atento a su propio comportamiento, estará mejor preparado para ayudar a su hijo a enfrentar sus emociones, relaciones e interacciones. Cuando su hijo ve que usted es paciente, amable, honesto y empático con él y los demás, pero también sabe defenderse cuando es necesario, le brinda una guía sobre el comportamiento social adecuado. Preste especial atención a cómo se “desenvuelve usted con los demás” frente a su hijo. Si está con un grupo de padres y todos usan sus dispositivos electrónicos, su hijo creerá que eso es una conducta aceptable Deje que su hijo lo vea interactuar con los demás de forma colaborativa.

    Enséñele a su hijo el arte de la conversación

    En hacer esto, está estimulando el desarrollo de las habilidades sociales y relacionales de su hijo y, además, le está enseñando a escuchar y participar en conversaciones a través de sus intercambios verbales con él. Pregúntele qué cosas son importantes para él y tómese un momento para escuchar atentamente su respuesta. Preste atención a los indicadores no verbales que usted hace. 

    Ayude a su hijo a manejar conflictos

    Ayude a que su hijo controle el conflicto y trabaje con él para encontrar soluciones a los problemas que él pueda estar enfrentando. Como padre, puede ser tentador querer entrometerse y mejorar todo para su hijo, pero esto puede perjudicar su capacidad para encontrar soluciones por sí mismo. Observe a su hijo manejar las situaciones difíciles con sus compañeros y, antes de entrometerse, espere hasta que vea que las cosas no están bien. Un poco después, incluso a la hora de ir a dormir, ayude a su hijo a revisar esas situaciones y a analizar el problema con su ayuda. Pregúntele qué cree que puede hacer si esta situación ocurre nuevamente, y cuáles serían las consecuencias de esa acción en particular. Quizás puede usar títeres o muñecos de peluche para representar los problemas que tiene su hijo, como no querer compartir los juguetes con un compañero de clase o saber qué decirle a un niño que es malo con él cuando están en el jardín.

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  • Tomar decisiones de manera responsable

    Deje que su hija tome decisiones por sí solo

    Una de las maneras de ayudar a que su hija tome decisiones es permitirle que tome algunas decisiones por su cuenta. Como padre, puede ser tentador querer entrometerse y tomar todas las decisiones por su hija, pero si lo hace, su hija no podrá desarrollar las habilidades para tomar decisiones. En cambio, a esta edad, permítale tomar decisiones simples en las que usted establezca los límites. Si en lugar de preguntarle “¿Qué verduras quieres?” le pregunta “¿Qué prefieres cenar esta noche: zanahorias o brócoli?” la decisión es más fácil para ambos. Así, usted permite que tome una decisión, pero las dos opciones son buenas.

    Enséñele a su hija a quién acudir para pedir ayuda

    Saber a quién acudir para pedir ayuda también forma parte de tomar decisiones de manera responsable. Incluso a esta  edad, puede enseñarle a su hija a qué adultos puede acudir. Cuando salga con su hija, tómese un momento para señalar a los “adultos que pueden ayudarlo” en ese sector. Por ejemplo, puede acudir a un oficial de policía en el centro comercial o ir una estación de policía que esté cerca del parque local. Dígale a su hija que, si alguna vez se separan en esta zona, puede ir a esos lugares a pedir ayuda. 

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Primeros años de la escuela primaria

  • Conciencia de sí mismo

    Use fotos familiares para indicar sentimientos.

    Use fotos familiares para indicar sentimientos. A muchos niños pequeños les gusta mirar fotos familiares. Aproveche esta oportunidad para hablar sobre las emociones de los integrantes de la familia. Por ejemplo, en las fotos de bodas habrá muchas personas felices. Señale las sonrisas y las expresiones. Esta podría ser una buena oportunidad para resaltar que una persona que llora no siempre está triste. En algunos casos, puede indicar que la persona llora de felicidad.

    Enséñele a su hijo los diferentes sentimientos

    Compre un cartel, o haga uno con su hija, que tenga rostros de las diferentes emociones. Pídale a su hija que identifique una de las emociones del cartel y pregúntele cuándo fue la última vez que se sintió de esa manera y por qué. Pregúntele cómo se siente en este momento y por qué. Esto le ayudará a expandir su vocabulario y, además, a identificar sus emociones con más exactitud.

    Hable con su hijo sobre las emociones

    Hable con su hija sobre las emociones que siente a medida que las experimenta. Por ejemplo, si su hija parece estar enojada o frustrada, la maestra Clare Morrison sugiere decirle: “Noté que frunciste el ceño y cruzaste los brazos. Dime cómo te sientes en este momento.” Al incitar a su hija a hablar de sus sentimientos a medida que los experimenta, le ayudará a identificarlos claramente. Trate de no etiquetar sus emociones al decir algo como “Pareces enojado” o “Pareces triste.” En vez de eso, deje que su hija diga cómo se siente para que empiece a asociar la emoción con el lenguaje corporal.

    Ayude a su hijo a identificar sus fortalezas

    Cuando un niño muestra interés en una actividad o tema, suele ser que tiene cierto potencial para ello. Una de las mejores maneras para ayudar a su hija a entender y valorar sus fortalezas es apoyar sus ideas e intereses. Puede comenzar preguntándole qué le gusta o prestar atención a los temas de los que más habla. Fomente su interés con actividades afines. Por ejemplo, si a su hija le gustan los gatos, ambos pueden ofrecerse como voluntarios para trabajar en un refugio de animales. Más allá de la actividad que hagan, fomentar los intereses de su hija le ayudará a definir y mejorar sus fortalezas y a aumentar su confianza.

    Ayude a su hijo a identificar las emociones de otros

    Aproveche a diario las oportunidades que tenga para ayudar a su hijo a identificar los sentimientos de los demás. Cuando su hija esté mirando televisión o leyendo un libro, interrúmpalo y pregúntele “¿Cómo crees que se siente este personaje?” Señalar las emociones de los demás es una buena manera para que su hija comience a notar esos sentimientos en él mismo. La maestra Claire Morrison sugiere que también es útil decir “Muéstrame cómo es la expresión de felicidad para ti” y “¿Cómo es la expresión de tristeza para ti?”. A través de las expresiones faciales, su hija podrá conectar las emociones con el lenguaje corporal de su propio cuerpo.

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  • Autocontrol

    Ayude a su hijo a identificar los sentimientos de los demás.

    Aproveche a diario las oportunidades que tenga para ayudar a su hijo a identificar los sentimientos de los demás. Cuando su hijo esté mirando televisión o leyendo un libro, interrúmpalo y pregúntele “¿Cómo crees que se siente este personaje? ¿Cuál es la expresión del rostro cuando se siente de esa manera?”. Señalar las emociones de los demás es una buena manera para que su hijo comience a notar esos sentimientos en él mismo. La maestra Clare Morrison sugiere que también es útil decir “Muéstrame cómo es la expresión de felicidad para ti” y “¿Cómo es la expresión de tristeza para ti?”. A través de las expresiones faciales, su hijo podrá conectar las emociones con el lenguaje corporal de su propio cuerpo.

    Intente hacer un juego de roles con su hijo

    Por ejemplo, jueguen a que van de compras a la tienda y él es el cajero del lugar. Al imitar ser un cajero y actuar como tal, su hijo aprende sobre el autocontrol. En lugar de hacer algo que podría querer hacer repentinamente, como acariciar el perro de la familia, tiene que seguir controlando su supuesta tienda. 

    Elija un lugar o una técnica para ayudar a que su hijo se tranquilice

    Preste atención a las estrategias naturales para calmarse de su hijo. Por ejemplo, quizás busca consolarse con una almohada o una manta naturalmente, o intenta distanciarse de situaciones estresantes.  Algunos niños se sienten mejor con tan solo hacer muecas o ruidos ridículos hasta que se calman. Entender la tendencia natural de su hijo para calmarse le ayudará a usted a fomentar esos comportamientos en otras oportunidades. Puede destinar un lugar especial para que su hijo se calme y dejar que le ponga un nombre a ese lugar. Por ejemplo, lo pueden llamar el “lugar seguro” o el “rincón de la paz." Enseñarle a su hijo que está bien tomarse un momento para tranquilizarse le permitirá tomar la iniciativa y hacerlo voluntariamente. Es mejor practicarlo antes de que su hijo se enoje para que pueda utilizar la técnica o el lugar cuando esté enojado.

    Sea ejemplo de tener buen autocontrol

    Casi todos los padres se enojan en algún momento. Cuando esto ocurra, dígale a su familia que necesita estar a solas un momento para tranquilizarse. Aproveche este momento para pensar cómo abordar la situación nuevamente de manera positiva. Su hijo observará las técnicas que usted usa para calmarse y es muy probable que haga lo mismo. También puede hablar con su hijo mientras se tranquiliza. Tom Hoerr, director de la escuela New City School de St. Louis, sugiere decir cosas como “Voy inspirar profundo y contar 1, 2, 3”. Una de las mejores maneras de enseñarle a su hijo sobre el autocontrol es poniéndolo en práctica usted mismo.

    Limite el tiempo de pantalla

    Intente no darle a su hijo un teléfono, una tableta ni otro dispositivo electrónico cada vez que están en la sala de espera del médico, cuando van a buscar a sus hermanos a la escuela o cuando esperan la comida en un restaurante. Es muy importante que su hijo aprenda a controlarse en situaciones en las que no se encuentre entretenido. 

    Convierta las rutinas en proyectos artísticos

    En un papel grande o en una pizarra blanca, escriba con su hijo cuáles son las actividades para prepararse para ir a dormir o ir a la escuela. Pueden usar revistas para recortar dibujos, como cepillos de dientes o mochilas, para pegarlos en el papel. Establezcan qué actividad se hace primero y cuál se hace al último. ¿Primero hay que lavar los dientes y después vestirse? Decirle claramente qué espera de él le ayudará a actuar correctamente. Probablemente deberá recordarle y reforzarle las cosas a su hijo, pero mostrarle qué espera de él es un buen punto de partida. Si su hijo tiene problemas para recordar rutinas, pruebe dividir la rutina en pasos más pequeños. 

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  • Conciencia social

    Observe el comportamiento de las mascotas

    Si tiene mascotas, también puede usarlas para enseñarle a su hijo sobre la conciencia social. Un perro o un gato, por ejemplo, se comportará de manera específica cuando está  feliz, enojado, alegre o cansado. Muéstrele a su hijo estos comportamientos a medida que se presentan, y explíquele cómo estas emociones se asemejan a las de las personas que lo rodean.

    Enséñele a su hijo sobre el espacio personal

    Sea específico cuando hable sobre lo que es apropiado y lo que no, y proporcione pistas visuales. Por ejemplo, pídale que extienda los brazos y explíquele que ese es su espacio personal; también puede decirle que, cuando interactúe con otros niños, debe darles ese espacio. Recuérdele que si se acerca demasiado a alguien o lo toca, esa persona puede reaccionar negativamente. También puede usar muñecos de peluche o juguetes de acción para mostrar qué es apropiado y qué no.

    Converse sobre las situaciones cotidianas

    Use una conversación que usted haya tenido con un amigo, un familiar o un empleado en el supermercado y en la que haya estado presente su hijo; pregúntele qué vocabulario, lenguaje corporal y expresiones faciales observó. También puede usar los muñecos de peluche o los juguetes favoritos de su hijo para demostrarle qué podría haber hecho en esa situación. Aunque su hijo haya estado presente en esa conversación, siempre es bueno preguntarle qué cree que pasó, cómo se sintieron los participantes y por qué cree eso, antes de que usted dé su opinión de la situación.

    Juegue a "Mímica de sentimientos"

    Una buena manera de enseñarle a su hijo sobre el lenguaje corporal, las emociones y la empatía es jugando a “Mímica de sentimientos”. Puede usar tarjetas didácticas con los diferentes rostros, o escribir en papeles emociones o conductas que lastiman a los demás y colocarlos en un sombrero para que su hijo elija uno. Uno a la vez, tomen un papel y actúen cómo se sentiría una persona según la emoción que está escrita en el papel o la cara de la tarjeta. Esto servirá para generar conversaciones sobre temas de los que los niños no hablarían por sí mismos.

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  • Habilidades relacionales

    Cocine con su hijo

    Pídale a su hijo que le ayude a preparar su plato favorito y que siga todas sus instrucciones, una por una. Asegúrese de usar “por favor” y “gracias” y de reconocer sus esfuerzos. Su hijo no solo aprenderá el arte de escuchar con esta actividad, sino que también aprenderá la importancia de ser amable con los demás, especialmente al trabajar en proyectos grupales.

    Converse siempre con su hijo sobre su día y sus intereses

    No se conforme con respuestas de una sola palabra. En general, los padres tienen muchas cosas por las que preocuparse y prefieren tener conversaciones breves, pero los niños necesitan practicar expresarse libremente y con claridad. Asegúrese de elogiar a su hijo cuando diga algo profundo o cuando use sus habilidades lingüísticas correctamente. Por ejemplo, cuando dice algo lindo sobre los otros, como “Hoy Sally me trató bien porque compartió su merienda conmigo” o cuando hace una pregunta durante la conversación, como “¿Puedo llevar unas galletas para compartir mañana con Sally?” Cuando pregunte algo que no está relacionado con el tema de conversación o si no se expresa con claridad, ayúdele a retomar el hilo de la conversación.

    Encuentre soluciones para problemas interpersonales

    Trabaje junto con su hijo para encontrar soluciones a cualquier problema interpersonal que él pueda tener. Como padre, puede ser tentador querer entrometerse y mejorar todo para su hijo, pero esto puede perjudicar su capacidad para encontrar soluciones por sí mismo. Una técnica útil es preguntarle a su hijo qué haría en cierta situación y qué consecuencias habría como resultado de esa solución. Por ejemplo, si su hijo está atravesando momentos difíciles con un compañero, puede decirle “Si tu amigo no quiere jugar contigo, debes preguntarle si hiciste algo que hirió sus sentimientos. ¿Crees que debes pedirle perdón? Si le pides perdón, es posible que se sienta mejor. Si te hizo algo a ti, tal vez puedas preguntarle por qué hizo eso”. Posiblemente usted no esté cerca siempre para resolver los problemas que surjan, por lo que es mejor empezar a ayudar a su hijo a desarrollar esta habilidad esencial mientras sea joven y no tenga problemas tan graves.

    Hable con su hijo sobre la amistad

    Pregúntele a su hijo quiénes son sus amigos, y luego pregúntele qué cualidades busca en un amigo y cómo quiere que sus amigos lo traten. Pregúntele, por ejemplo, “¿Por qué te gusta jugar con Jamal después de la escuela? ¿Qué consideras que lo hace un buen amigo?” Asegúrese de preguntarle qué cualidades no le gustan y qué cualidades tiene él para que los demás lo consideren un buen amigo. Por ejemplo, “¿Alguna vez Shannon dijo algo que te hiciera sentir mal?”

    Sea un buen ejemplo para su hijo

    Su hijo aprende mucho de usted. Piense cómo interactúa usted con sus familiares y amigos y cómo hace y conserva amistades. ¿Cree que sus conductas son un buen ejemplo para seguir para su hijo? ¿Hay algunas relaciones o áreas en las que puede mejorar? Evaluar sus propias capacidades relacionales es un paso fundamental para enseñarle a su hijo sobre la habilidades relacionales y, el ser reflexivo, sensible y comprensivo le ayudará a su hijo a desarrollar el sentido de bienestar social y emocional.

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  • Tomar decisiones de manera responsable

    Demuéstrele a su hija que la ama y la apoya incondicionalmente

    A veces, los adultos y los niños toman malas decisiones; si le brinda apoyo a su hija tanto en las decisiones difíciles como en las malas le estará demostrado que su amor es incondicional. Por supuesto que debe decirle que algunas elecciones no son aceptables, pero si vuelve a cometer el mismo error, asegúrese de recalcar que usted aún la ama. También puede ayudarle a compensar estos errores. ¿Lastimó a una amiga? Pídale que escriba una nota de disculpa y que pida perdón.

    Explique que cada lugar se rige por sus propias reglas

    Intente explicarle a su hija que cada lugar tiene sus propias reglas. Por ejemplo, en la biblioteca o en el cine, se debe hablar en voz baja; en cambio, si uno está viendo o jugando un partido deportivo, puede alentar y gritar fuerte. Estos ejemplos le ayudarán a su hijo a comprender que las diferentes situaciones pueden influir en las decisiones que tome.

    Dele libertad a su hija para que tome sus propias decisiones

    Algunas decisiones, como qué libro leer antes de ir a dormir o si prefiere comer zanahorias o batatas en la cena, no son importantes para usted, pero dejarla decidir le hará sentir partícipe de la situación y le dará más autonomía. Permítale tomar decisiones aun cuando usted no esté de acuerdo con las decisiones que tome, siempre y cuando no haya consecuencias que pongan en riesgo su salud o seguridad. Por ejemplo, si su hija quiere llevar su mesada a la escuela, déjela que la lleve. Si pierde algunos billetes o monedas en el recreo, es probable que se sienta mal y que aprenda que haber llevado el dinero a la escuela no fue una buena idea. Dejar que los niños aprendan de sus errores es una excelente oportunidad para aprender y una enseñanza que recordarán durante mucho más tiempo que si usted hubiera dicho un simple “no” desde el principio.

    Hable sobre decisiones actuales

    Intente hablar con su hija sobre una decisión que tiene que tomar en este momento. Por ejemplo, podría enfocarse en cosas como la lista de productos que piensa comprar en la tienda. Diga qué piensa cocinar para la cena, los ingredientes que necesita y por qué pensó preparar esa comida. ¿Por qué tacos en vez de pasta? ¿Qué consecuencias para la salud tienen los productos que compra y por qué los elige? ¿Se asegura de preparar algo que le guste a cada integrante de la familia durante esta semana? Quizás una noche decidió preparar panqueques para la cena para variar un poco, o piensa preparar fideos gratinados con brócoli para incorporar verduras en la dieta. Esto le ofrece la posibilidad a su hija de ver el proceso de toma de decisiones en funcionamiento y de comprender que hasta en las decisiones simples, como qué marca de salsa de tomate comprar, hay un razonamiento. Igualmente, puede tomar decisiones que no estén fundadas en un razonamiento, como elegir una batata en vez de una papa. Decirle a su hija que algunas decisiones no tienen una explicación puede ser un alivio para ella a esta edad, ya que ella probablemente no pueda fundamentar casi ninguna de sus decisiones.

    Hable con su hija sobre las consecuencias

    Esto puede brindarle herramientas a su hija para usarlas más adelante cuando tome sus propias decisiones. Hágale preguntas como “¿Qué crees que sucederá si no usamos abrigo cuando salgamos hoy?” o “Si no vas a dormir a tiempo, ¿cómo crees que te sentirás en la escuela mañana?” o “¿Cómo crees que se sentirá tu hermana si juegas con su juguete favorito sin pedírselo?” Tener en cuenta la opinión de otra persona mejora la calidad de la toma de decisiones de su hija porque para poder tomar buenas decisiones, ella debe entender cómo su decisión afecta a los demás. Aprender que hay consecuencias por las acciones que afectan tanto a su hija como a los demás es una buena manera de fomentar la empatía y la toma de decisiones de manera responsable.

    Use los libros para hablar sobre las decisiones responsables

    Una excelente opción son los libros que se enfocan en los personajes que tienen que tomar decisiones, como la colección de libros de los Berenstain Bears. Cuando el personaje tenga un problema, haga una pausa en la lectura. Pregúntele a su hija qué cree que hará el oso y qué cree que pasará después. Hable sobre el problema mientras lee y utilice frases como “¿Cómo resolverías este problema?” o “¿Puedes explicar nuevamente cuál es el problema?” y “¿Qué debe hacer la hermana osa ahora?” Esta es una excelente oportunidad para preguntarle a su hija sobre los problemas que ha enfrentado recientemente y cómo los solucionó. Para más ejemplos de libros apropiados para la edad de su hija, visite nuestra lista de lectura.

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Últimos años de la escuela primaria

  • Conciencia de sí mismo

    Aliente a su hijo a que escriba en un diario

    Prométale que no lo leerá y cumpla su promesa. Darle espacio a su hijo para que describa qué siente y piensa le ayudará a expresar sus sentimientos. Escribir las emociones y los pensamientos también le ayudará a detectar patrones y causas. Si su hijo suele escribir que está ansioso por el próximo juego o viaje, puede identificar esos eventos como desencadenantes de sus emociones. La neuróloga y maestra Judy Willis recomienda también tener un diario de respuestas aparte en el que su hijo pueda plasmar sus sentimientos y hacer preguntas que usted deberá responder. Quizás a su hijo le resulte más cómodo escribir sobre sus sentimientos más que hablar de ellos. 

    Use diferentes palabras para describir sus emociones

    Intente usar diferentes palabras para describir sus emociones delante de su hijo. Por ejemplo, en lugar de decir: “Me siento feliz porque pasaremos el fin de semana juntos,” pruebe con una palabra como “complacido,” “agradecido” o “contento.” Usar más palabras delante de su hijo ayudará a que él tenga un vocabulario emocional más amplio. Sean Slade, director de la iniciativa Whole Child de la Association for Supervision and Curriculum Development, recomienda decir por qué se siente de esa manera. Al explicar qué lo motiva, está mostrando que tiene conciencia de sí mismo y que las acciones de los demás pueden afectar su estado de ánimo.

    Aliente la participación en musicales escolares u obras comunitarias

    Para ayudar a su hijo a tener conciencia de sí mismo, aliéntelo a participar en musicales escolares o en obras de teatro de la comunidad. Muchas escuelas y comunidades ofrecen oportunidades para que los jóvenes de esta edad estudien actuación, actividad en la que pueden desarrollar la conciencia de sí mismos a través de la expresión de sus sentimientos. Si su hijo no tiene interés en actuar, llévelo a ver actores en una obra o musical local o al cine, y hablen sobre cómo saben los actores las expresiones que tienen hacer para plasmar correctamente los sentimientos del personaje.

    Use los libros o la televisión para enseñar emociones

    Utilice libros o el televisor para indicar emociones (emociones especialmente complejas) a su hijo. Por ejemplo, tómese un momento para mencionar los sentimientos complejos y pregúntele a su hijo por qué cree que el personaje se siente de tal manera. ¿Está celoso de un compañero y, además, se siente excluido porque no lo invitaron a una fiesta de cumpleaños? Para los niños que son menos conscientes de sí mismos, puede asociar el personaje con su hijo. La maestra Anne Harlam sugiere decir, por ejemplo, “El personaje me recuerda a ti: ¡a las personas les gusta hablar con ella porque sabe escuchar!” o “El personaje me recuerda al momento cuando estabas nervioso porque ninguno de tus amigos estaba en tu clase.” Asociar las experiencias de su hijo con las emociones del personaje le ayudará a su hijo a tener más conciencia de sí mismo.

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  • Autocontrol

    Preste atención a las conductas de su hija

    Anne Harlam, una maestra en la ciudad de Nueva York, dice que es posible que los niños no siempre expresan sus sentimientos, pero sus acciones y comportamientos nos dan indicios. Por ejemplo, si observa que su hija se estresa o se comporta mal en días de examen, entrenamiento o clases de música, significa que siente más presión en esas situaciones de lo que usted creía. Al detectar las posibles causas de estrés u otras emociones de su hija, usted podrá ayudarle a encontrar maneras para controlar esos sentimientos.

    Sea un ejemplo de autocontrol

    Si el servicio de atención al cliente lo pone en espera y usted está impaciente, dígale a su hija, por ejemplo, “Realmente detesto que me dejen esperando, es molesto. Pero voy a respirar profundo varias veces para tranquilizarme.” Mostrarle a su hija que puede controlarse en un momento así puede ser una lección muy importante. Incluso puede practicar esas habilidades con su hija cuando ella no esté enojada. Hablar sobre cómo controlar estas habilidades, como contar hasta diez o respirar profundo mientras está tranquilo, le ayudará a su hija a practicar y adquirir esta habilidad que podrá usar cuando esté alterada. También puede mencionar situaciones en las que no pudo poner en práctica el autocontrol para mostrarle a su hija que es una habilidad que requiere de práctica.

    Ayude a su hija a manejar el estrés

    A medida que su hija crece, puede empezar sentir estrés debido a la exigencia escolar o la mayor presión social que trae aparejada la preadolescencia. Puede ayudar a su hija a encontrar diferentes maneras para reducir el estrés. Por ejemplo, si su hija está preocupado por un examen, quizás sea una buena oportunidad para que hable con su maestro antes del examen o para que estudie con un compañero de clase. Quizás puede alentarla para que haga alguna actividad física para manejar el estrés. Muchas personas pueden liberar tensiones con tan solo caminar o trotar. La maestra Anne Harlam recomienda yoga para niños como una actividad divertida para que los niños aprendan a relajarse. La próxima vez que su hija esté estresado o enojado, invitela a caminar o a jugar al básquet y observe si el ponerse en movimiento también le ayuda a olvidarse del estrés.

    Pídale a su hija que colabore con pequeñas tareas de la casa

    Pídale a su hija que ayude con pequeñas tareas del hogar, como poner la mesa o preparar la ropa de la escuela para el otro día. Conversar sobre las rutinas y las tareas simples, y realizarlas, ayuda a desarrollar habilidades de autocontrol y establecimiento de metas. Se trata de enseñar a ordenar, organizarse y gestionar el tiempo a un nivel básico permitiendo que su hija realice varias tareas para alcanzar una meta.

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  • Conciencia social

    Sea ejemplo de buen comportamiento

    La conducta social de un niño se refuerza cuando tiene padres afectuosos, sinceros e imparciales. Recuerde que su hijo lo observa y usted es su ejemplo a seguir en cómo interactuar con los demás; por lo tanto, tomarse un momento para analizar cómo usted interactúa con los demás es una parte importante del desarrollo de las habilidades sociales de su hijo.

    Comparta los valores de su familia con su hijo

    Para que su hijo aprenda que debe comportarse de manera respetuosa, ayúdelo a crear un credo, escudo o emblema familiar. Hable con su hijo sobre las creencias y expectativas y, juntos, creen una lista de los valores de la familia, como confianza, respeto, bondad y generosidad. Después de crear la lista, pídale a su hijo que identifique tres maneras diferentes en las que puede usar estos valores en situaciones sociales. Quizás prefiera escribir toda esta información en un afiche y colgarlo en un lugar visible de su hogar como recordatorio de los valores y las expectativas de su familia.

    Converse sobre diferentes puntos de vista

    Para ayudar a su hijo a entender y respetar el punto de vista de los demás, hable con él sobre un libro que esté leyendo o un programa de televisión o película que haya visto recientemente y pregúntele qué sucedería si la historia hubiera sido escrita desde otra perspectiva. Por ejemplo, un libro sobre el Rey Arturo y el mago Merlín se puede contar desde el punto de vista de Morgana, la hermana de Merlín. O la historia de Charlie and the Chocolate Factory se puede contar desde el punto de vista del abuelo de Charlie. Al hacer esto, le enseña a su hijo a ver la vida desde diferentes puntos de vista y, además, a desarrollar su capacidad de empatía y comprensión. Para más ejemplos de libros apropiados para la edad de su hija, visite nuestra lista de lectura.

    Converse sobre asuntos sociales

    Hable con su hijo sobre los asuntos sociales, como la inmigración y la igualdad de derechos. Mientras mira el noticiero de la noche o lee el periódico matutino, pida la opinión de su hijo sobre estos temas y hable con él sobre las personas de ambos lados de la historia. Este tipo de temas genera conciencia en los jóvenes sobre los eventos históricos y les permite relacionarlos con los problemas y las alegrías de los demás. También ayuda a los jóvenes a aprender más sobre la resolución de problemas y la importancia de respetar a los demás y sus opiniones.

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  • Habilidades relacionales

    Use la técnica "sándwich"

    La autora y asesora Faye de Muyshondt sugiere emplear esta técnica para enseñarle a su hija a abordar ciertas conversaciones, especialmente al dar opiniones o tratar un problema. En términos simples, este método implica hablar sobre una opinión o un problema entre un cumplido y una conclusión positiva (y así armar un sándwich). Por ejemplo, si su hija cree que un amigo fue poco amable con ella, podría decirle un comentario positivo como “Valoro tu amistad y siempre me tratas bien” y agregar “El otro dia, mientras almorzábamos, me gritaste y me hiciste sentir mal.” A continuación, puede decir “Realmente quiero que sigamos siendo amigos, por eso, la próxima vez que yo haga algo que te molesta dímelo, para que podamos solucionar el problema sin tener que gritarnos.”

    Practique escuchar activamente con su hija

    El juego de roles puede ser una herramienta efectiva para ayudar a su hija a ser un oyente atento. Comience preguntándole qué hizo este fin de semana y, mientras ella habla, juegue con algo y no haga contacto visual. Cuando su hija termine de hablar, pídale que describa su lenguaje corporal y pregúntele cómo se sintió cuando usted no la escuchaba. Después de esto, podrá explicarle qué es escuchar activamente y pedirle que practique escuchándolo a usted. Cuando termine, dele su opinión; puede decirle “Estableciste muy buen contacto visual conmigo y parecías estar muy interesado en lo que yo decía.” Asegúrese de explicarle la importancia de escuchar activamente y ayúdela a encontrar estrategias para ser un mejor oyente.

    Hable con su hija sobre los "cumplidos"

    Antes de ir a dormir o camino a la escuela, hable con su hija sobre los comentarios humillantes y cómo pueden afectar a las personas. Pídale que mencione ejemplos de comentarios humillantes que haya escuchado o dicho a otras personas y pregúntele cómo cree que la gente se sintió con esos insultos. Pídale que reflexione sobre esos comentarios y que piense qué cumplidos podría decir la próxima vez para que los demás se sientan mejor o más seguros de sí mismos. También puede buscar ejemplos de comentarios humillantes en los medios de comunicación. Úselos como punto de partida para analizar cómo se podría haber manejado la situación sin herir a los demás innecesariamente.

    Lea libros sobre cómo resistir la presión de los compañeros

    Los libros como Say Something o One of Us de Peggy Moss pueden ayudarlo a iniciar una conversación sobre la importancia de contrarrestar la presión negativa por querer llevarse bien con otras personas. Después de leer el libro, hable con su hija sobre las diferentes formas de presión por parte de sus compañeros (recuerde que esta presión también puede ser positiva si los compañeros de su hija van en la dirección correcta), y pregúntele qué hacen sus amigos para que ella quiera hacer cosas buenas. También puede preguntarle cómo se siente cuando lo presionan negativamente y cómo lo enfrenta. Juntos identifiquen formas de presión negativa y busquen opciones para que su hija se defienda la próxima vez que se encuentre en una interacción negativa con sus compañeros. Este puede ser un buen momento para hablar de las estrategias de prevención contra el tabaquismo, el alcoholismo y la drogadicción, ya que nunca es demasiado pronto para enseñarle a su hija a evitar este tipo de influencias.

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  • Tomar decisiones de manera responsable

    Participen juntos en un proyecto de servicios

    Pídale a su hijo que organice un proyecto de servicios en el que la familia pueda participar  para ayudar a la comunidad local. Puede ser ofrecerse como voluntario en el comedor local, reunir artículos para una colecta de ropa o ir a leer a un hogar para ancianos de su comunidad. Al encontrar maneras para poner en práctica la lección sobre responsabilidad, está ayudando a educar a un niño más responsable y confiable.

    Demuéstrele a su hijo que lo ama y lo apoya

    Los niños cometen errores al probar los límites y descubrir su creciente independencia. Al mostrarle a su hijo que lo apoya, incluso cuando comete errores, le muestra que usted es alguien confiable y un apoyo constante que le puede ayudar a no tener miedo de probar algo nuevo o de volver a equivocarse en el futuro.

    Aliente a su hijo para que ahorre dinero

    Si su hijo quiere un juguete o un videojuego nuevo, ayúdelo a ahorrar dinero para que se lo compre él mismo. En los últimos años de la escuela primaria, su hijo puede realizar pequeñas tareas a cambio de una mesada. También puede recibir dinero de familiares y amigos el día de su cumpleaños o en otros eventos festivos. Si le enseña a ahorrar el dinero para comprar algo que realmente desee, aprenderá a tomar decisiones para alcanzar esas metas. Esto también sirve para enseñarle sobre la responsabilidad y el conocimiento financiero.

    Ayude a su hijo con las estrategias para tomar decisiones

    La interacción entre padre e hijo forma los cimientos del desarrollo social de su hijo, y si usted está atento a las necesidades de su hijo y le permite tomar sus propias decisiones, es probable que él obtenga mejores resultados en las situaciones sociales. Cuéntele a su hijo sobre una decisión importante que haya tomado en el pasado y, juntos, analicen los pasos que usted siguió para tomar esa decisión. Incluso puede escribir los pasos para que ambos los vean; puede ser una lista de las ventajas y las desventajas de esa decisión. Le puede sugerir a su hijo que, la próxima vez que él tenga que tomar una decisión difícil, puede hacer una lluvia de ideas de las diferentes opciones y usar la lista de ventajas y desventajas para llegar a una conclusión. Con este tipo de conversaciones, podrá entender mejor el proceso de razonamiento de su hijo y, a su vez, le ayudará a ver el razonamiento lógico y los pasos utilizados para tomar decisiones bien informadas y pensadas.

    Destaque cuando su hijo tome buenas decisiones

    Generalmente, los niños no se dan cuenta cuando toman una decisión. Por ejemplo, si su hijo decide leer un libro en vez de pelear con su hermano por el control remoto, dígale que usted se dio cuenta de que decidió no pelearse con su hermano y que, además, la decisión le ayudará en lo académico. Elogiar las buenas decisiones de su hijo puede motivarlo para que siga tomando ese tipo de decisiones en el futuro. Además, asegúrese de tomarse un momento para hablar sobre el día de su hijo. Busque maneras para resaltar las decisiones positivas que su hijo haya tomado y hablen sobre el motivo de haber tomado esas decisiones.

    Hable sobre los problemas, las consecuencias lógicas y las soluciones

    Mencione que un problema se puede solucionar de diferentes maneras. Por ejemplo, si su hijo la pasa mal con un compañero en el recreo, puede hablar con él sobre las diferentes maneras en las que puede interactuar con su compañero y los posibles resultados de la conversación. Además, si su hijo se atrasa con la tarea, puede hablar sobre cómo solucionarlo. Por ejemplo, podría continuar con sus deberes después de cenar, podría faltar a una actividad extracurricular hasta ponerse al día o podría optar por no hacer nada en absoluto. Puede ayudarlo a analizar las diferentes consecuencias, como no poder ver su programa de televisión favorito, no juntarse con sus amigos o atrasarse y correr el riesgo de reprobar la materia. Su hijo se dará cuenta rápidamente que la mejor opción, obviamente, es estudiar más tiempo a la noche, y usted puede ayudarlo a tomar la decisión que sea más beneficiosa.

    Enséñele a su hijo sobre la responsabilidad ambiental

    Desempeñar un rol responsable en la sociedad y aprender de qué manera nuestras acciones afectan a los demás es una buena manera para que su hijo practique las habilidades para tomar decisiones. Por ejemplo, intente reciclar o ahorrar energía. Hable con su hijo sobre los beneficios de mejorar el medioambiente para los demás. Juntos creen un plan en el que piensen cómo ahorrar energía o empiecen a reciclar en su hogar. Esto le ayudará a su hijo a ver que son las pequeñas decisiones y las acciones cotidianas las que pueden cambiar el mundo.  

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Escuela intermedia

  • Conciencia de sí mismo

    Apoye a su hijo

    Al ingresar a la adolescencia, muchos jóvenes tienen más consciencia de sí mismos que antes, ya que sus cuerpos están cambiando y la presión social es mayor. Hágale saber a su hija que usted siempre está dispuesto a escucharla y a darle un consejo si él se lo pide. Intente compartir anécdotas bochornosas de cuando usted estaba creciendo y pídales a los hermanos mayores o a los familiares que también cuenten sus historias. Tener la certeza de contar con padres comprensivos y empáticos ayudará a su hija a enfrentar los sentimientos de duda y conciencia sobre sí mismo.

    Aliente a su hijo a que descubra sus fortalezas

    Incluso si se destaca en un área poco popular, como practicar un deporte específico, tocar un determinado instrumento o ir a ciertos clubes, su capacidad para reconocer su fortaleza y valor en un área no popular es tener conciencia de sí mismo. Actuar sobre esa fortaleza y desarrollarla aun más es una manera de mostrar que tiene conciencia de sí mismo, especialmente a esta edad en la que predominan la presión y la aceptación de los compañeros. Tom Hoerr, director de la escuela New City School en St. Louis, recomienda valorar el esfuerzo, la energía y la participación de su hijo en lugar de concentrarse en el resultado final.  

    Busque momentos en los que solo tenga que escuchar

    La asesora educativa Jennifer Miller afirma que puede que su hijo no confíe en usted en ciertos momentos o cuando le hace preguntas directas. No obstante, si propicia un entorno confiable y de escucha abierta, su hijo estará más dispuesto a hablar con usted cuando esté listo. En esos momentos, escuche activamente y haga preguntas. Trate de no brindar soluciones de forma inmediata. Más bien, analice el problema y dele la oportunidad para que piense por sí solo sobre sus problemas.

    Intente hablar sobre sentimientos regularmente

    Puede ser difícil, a esta edad, involucrar a su hija en una extensa conversación sobre emociones, pero tomarse unos minutos por día para preguntar: “¿Qué te hizo sentir bien hoy?” o “¿Algo te hizo sentir enojado hoy?” es una excelente manera de demostrar que usted se preocupa. Evite hacer preguntas con las que solo responda “sí” o “no” para poder hablar más. Anne Harlam, una maestra en la ciudad de Nueva York, sugiere hablar sobre los sentimientos propios. Por ejemplo, “Me preocupa mucho este plazo del trabajo” o “Estoy realmente entusiasmado porque voy a pasar tiempo con la familia este fin de semana.” Incluso si no hay una conversación en curso, con tan solo iniciar interacciones diarias sobre las emociones de su hijo, está creando un entorno en el que ella sabe que puede hablar. Esto le dará más ganas de hablar cuando esté listo, o cuando realmente lo necesite.

    Tenga cuidado de no decirle a su hija o hijo cómo el se

    Maurice Elias, director de la Social-Emotional Learning Lab en la Universidad Rutgers, dice que es mejor describir lo que usted ve. Por ejemplo, “Parece que estás con sentimientos encontrados acerca de ir a esa fiesta, ¿porque no pareces tan interesado como generalmente sueles estar?”  o “Dices que no estás nervioso por la prueba, pero actúas muy intranquilo cuando intentas sentarte a estudiar.” Al describir lo que usted ve, indica la imagen que su hijo proyecta y le da la posibilidad de corregir, explicar y hasta negar lo que usted dijo, pero aún así obtendrá sus comentarios. Es distinto que decir en lugar de “No quieres ir a la fiesta, ¿cierto?” o “No puedo creer que no estés nervioso por esa prueba.”

    Asegúrese de que su hijo tenga adultos que pueden ayudarlo

    Asegúrese de que su hijo pueda recurrir a otros adultos confiables, aparte de usted y su pareja. Durante la adolescencia, los jóvenes se alejan de sus padres y, quizás, no conversen tanto sobre temas importantes. No lo tome como algo personal, más bien, recomiéndale otros adultos confiables con quienes pueda hablar sobre sus dudas, sueños o amistades. Un amigo de la familia, un primo, un abuelo, una tía, una maestra o el consejero escolar son ejemplos de adultos a quienes su hijo puede acudir. Tómese el tiempo necesario para conocer a los adultos con los que interactúa su hijo para asegurarse de que son mentores seguros para él.

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  • Autocontrol

    Asígnele a su hijo tareas del hogar

    Asigne tareas del hogar a su hijo para que haga semanalmente. Estas tareas no deben considerarse “quehaceres,” sino tareas simples que cualquier integrante de la familia puede hacer para ayudar a mantener el orden de la casa. Recalque que todos los integrantes de la familia tienen tareas asignadas y hacerlas es parte de ser un equipo o una familia. Su hijo puede encargarse de sacar la basura, lavar los platos, alimentar a la mascota o repartir y doblar la ropa lavada. Permítale elegir qué tarea hacer, pero debe quedar claro que tiene que elegir algo. Al hacer una tarea que le guste o no, su hijo aprende un poco más sobre el autocontrol y la responsabilidad y, además, a ser un miembro activo de la comunidad.

    Sea ejemplo de tener autocontrol

    A esta edad, algunos niños pueden decir que sus padres son “estúpidos” o que “no entienden nada”, pero los padres aún son los que ejercen la mayor influencia en sus vidas. Puede ser frustrante lidiar con un hijo que asiste a la escuela intermedia que pareciera ser más complicado de lo que era años antes, pero si se mantiene firme, conserva la calma y trata a su hijo con respeto, podrá demostrarle qué es el autocontrol. Recuerde que se sentirá mejor si puede conservar la calma al lidiar con su hijo, y también intente conversar sobre las estrategias para hacerlo. Por ejemplo, “Voy a contar hasta diez antes de responder tu pregunta." Se sorprenderá al ver sus actos reflejados en su hijo.

    Recuérdale a su hijo que siempre hay consecuencias

    Los portazos, los gritos o los escándalos contra un integrante de la familia o un amigo son frecuentes en esta etapa. Cuando su hijo se haya calmado después de un exabrupto, hable sobre el efecto que sus acciones tienen en la familia y en él mismo. Por ejemplo, quizás su hermano menor o la mascota se asustan con un portazo, o puede herir los sentimientos de un amigo si monta una escena. Quizás puede recordarle la vez que pudo manejar mejor una situación similar. Al destacar sus habilidades de autocontrol y cómo sus acciones afectan a los demás y la imagen que los demás tienen de él, le proporciona una herramienta con la que puede analizar cómo impacta su conducta en las personas importantes para él, incluso él mismo. 

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  • Conciencia social

    Mantenga abiertas las vías de comunicación

    El mundo social de su hijo se amplía durante la escuela intermedia, y es importante que hable regularmente con él con honestidad y franqueza sobre sus sentimientos y amistades. Ya sea durante la cena o justo antes de que su hijo se acueste a dormir, converse frecuentemente con él sobre su vida social y su rol como amigo. Intente no ser demasiado crítico durante las conversaciones, ya que esto puede hacer que su hijo no le cuente algunas cosas o no quiera hablar en absoluto de algunos temas. Maurice Elias, director de la Social-Emotional Learning Lab en la Universidad Rutgers, dice que siempre es bueno ofrecerse para llevar a su hijo adolescente y a sus amigos. Agrega, además, que obtendrá bastante información escuchando las conversaciones que tengan en el vehículo, y podrá conocer más sobre los amigos de su hijo y lo que hacen. 

    Fomente la empatía en su hijo adolescente

    Fomente la empatía de su hijo adolescente. La escuela intermedia es una etapa difícil para todos los jóvenes. Puede implicar ir a una escuela más grande con más compañeros y cambiar de aulas por primera vez. Quizás su hijo no se sienta seguro en este escenario social nuevo y cambiante. Quizás también esté nervioso por tener que hacer amigos. Si habla con su hijo y le explica que todos están atravesando los mismos desafíos, le ayudará a entender mejor a sus compañeros y comprender la importancia de usar la empatía en sus interacciones sociales. Usted también puede alentarlo a que haga amigos nuevos o se inscriba en clubes u organizaciones escolares para conocer otras personas.

    Conozca al consejero de su hijo

    Maurice Elias dice que los consejeros pueden ser una buena fuente de información para saber lo que sucede en la escuela, y si usted observa cambios inexplicables en el comportamiento de su hijo, debe hablar con el consejero. Quizás sea algo que está pasando en la escuela y que usted desconoce, como abuso o acoso cibernético. El consejero puede ser de gran ayuda para que usted entienda el problema y, en algunos casos, pueda hablar con su hijo adolescente. 

    Los libros pueden iniciar conversaciones sobre el acoso

    Los libros pueden iniciar conversaciones sobre el acoso. Muchas escuelas tienen programas sobre estos temas en los que incluyen libros y otro material de lectura; conocer estos libros puede ser útil para hablar con su hijo adolescente sobre el contenido. Si su hijo pareciera tener dudas sobre el acoso, busque el momento justo para hablar sobre los libros que abordan este tema, como Freak de Marcella Pixley, Wonder de R. J. Palacio y Cornered: 14 Stories of Bullying and Defiance de Rhoda Belleza. Estos libros con naturalidad inician conversaciones sobre las diferentes formas de acoso. Puede preguntarle a su hijo si alguna vez fue víctima de acoso o intimidación cibernética. Busquen juntos cómo enfrentar este tipo de situación en el futuro. Para conocer otros libros específicos por edades, consulte nuestra lista de lectura. 

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  • Habilidades relacionales

    Enséñele a su hijo sobre las primeras impresiones

    Faye de Muyshondt, una autora y asesora, sugiere que le enseñe a su hijo a sostener la mirada, a hablar con claridad, a presentarse y sonreír o transmitir calidez para dar una buena primera impresión. Puede ayudar a su hijo adolescente a practicar esto mediante un juego de roles en el que se presenten uno al otro alternadamente. Háblele sobre la importancia de la primera impresión y ayúdelo a crear una lista mental que pueda usar cuando conozca personas nuevas. Maurice Elias, director de la Social-Emotional Learning Lab en la Universidad Rutgers, recomienda pedirle a los niños que reflexionen sobre la primera impresión que tuvieron de otras personas. Le puede preguntar, por ejemplo, “¿Cómo te ves a ti mismo?”. “¿Qué crees que piensan las demás personas de ti?” y “¿Qué quieres que piensen las demás personas de ti?” Recuerde que cuando usted conoce gente nueva y se presenta, su hijo lo imitará, por eso, puede aprovechar estas situaciones como momentos de aprendizaje. 

    Hable con su hijo sobre su comportamiento responsable en línea

    Hable con su hijo que asiste a la escuela intermedia sobre un comportamiento responsable en línea. La mayoría de los adolescentes usan dispositivos electrónicos y las redes sociales, por eso, es importante enseñarles a comportarse correctamente en línea. Aproveche esta oportunidad para analizar las mejoras que la era digital introdujo en nuestras vidas y, después, recuérdele que la información que se publica en línea queda en el mundo virtual y que es casi imposible borrar algo que se haya publicado en línea. Es un buen momento para hablar sobre el acoso cibernético. Hable con su hijo adolescente sobre la importancia de ser amable con los demás en línea y de evitar seguir a la multitud cuando se burlan de alguien. Controle el tiempo que su hijo pasa en las redes sociales y déjele claro que los “amigos”  del mundo virtual no son los mismos amigos que los del mundo real, y que tiene que adquirir habilidades para relacionarse con personas en diferentes situaciones cotidianas, no del mundo electrónico.

    Converse sobre la presión de los compañeros

    Hable con su hijo que asiste a la escuela intermedia sobre la presión de los compañeros. Más allá del estado social y las amistades de su hijo, la presión de los compañeros puede llegar a ser un problema en algún momento. La asesora educativa Jennifer Miller recomienda a los padres hablar abiertamente con sus hijos sobre la presión de los compañeros y pensar posibles situaciones. Puede preguntar, por ejemplo, “¿Qué sucede si algunos niños se quedan a dormir en la casa de un compañero cuyos padres están de viaje y no saben de esto?” Pregúntele a su hijo cómo se siente respecto de esta posible situación, analicen las posibles consecuencias según las diferentes opciones, y qué podría responderle a un amigo si lo invita a participar en algo similar. Analizar este tipo de posibilidades prepara a su hijo para responderles a sus compañeros cuando sea necesario.

    Los libros pueden iniciar conversaciones sobre el acoso

    Muchas escuelas tienen programas sobre estos temas en los que incluyen libros y otro material de lectura; conocer estos libros puede ser útil para hablar con su hijo adolescente sobre el contenido. Si su hijo pareciera tener dudas sobre el acoso, busque el momento justo para hablar sobre los libros que abordan este tema, como Freak de Marcella Pixley, Wonder de R. J. Palacio y Cornered: 14 Stories of Bullying and Defiance de Rhoda Belleza. Estos libros con naturalidad inician conversaciones sobre las diferentes formas de acoso. Puede preguntarle a su hijo si alguna vez fue víctima de acoso o intimidación cibernética. Busquen juntos cómo enfrentar este tipo de situación en el futuro. 

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  • Tomar decisiones de manera responsable

    Apoye las decisiones de su hija

    Apoye a su hija aun cuando ella tome decisiones con las cuales usted no esté de acuerdo. Esto sucede en todas las relaciones entre padres e hijos. Incluso si usted sabía que era una mala decisión, aproveche esta oportunidad para conversar con su hija sobre eso. En vez de darle un discurso, pregúntelequée aprendió con la decisión que tomó y cómo actuará en una situación similar en el futuro. Si lo lastimó a usted o a otra persona, dele la oportunidad de enmendar sus errores y pedir perdón. Es importante que su hija adolescente sepa que aunque usted no esté de acuerdo, la sigue amando y estará allí para hablar con ella. Por ejemplo, en lugar de decir: “Te dije que era una mala idea no estudiar para esa prueba,” diga: “¿Crees que no estudiarás la próxima vez? ¿Cuál hubiese sido la mejor elección?”

    Incluya a su hija en las decisiones familiares

    Si le permite opinar sobre qué película ver o qué cenar (y sobre otros temas más importantes, como cómo lidiar con los problemas que afectan a sus hermanos más pequeños) le está dando la oportunidad de ser escuchado. Esto demuestra que sus opiniones son importantes y que usted está abierto a escuchar sus ideas. Esto puede incentivarlo a compartir con usted las decisiones que toma sobre la escuela o sus amigos.

    Defina el significado de elecciones seguras e inteligentes

    Por ejemplo, hable sobre la salud física y las consecuencias de tomar decisiones poco responsables, como fumar. Dígale cuán perjudicial es para la salud, como el impacto que tendrá en su capacidad deportiva o su capacidad para cantar. Analicen también las alternativas a las decisiones negativas. Por ejemplo, explíquele que siempre puede pedirle a usted o a un familiar que lo busque y lo lleve de regreso a casa en vez de subirse al vehículo de alguien que estuvo bebiendo o consumiendo sustancias.

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Escuela secundaria

  • Conciencia de sí mismo

    Enséñele a su hija la importancia de expresar sus sentimientos

    Enséñele a su hija en la escuela secundaria maneras de expresar sus sentimientos y a reflexionar sobre sus experiencias. Una opción es incentivarla a que escriba con regularidad. Puede escribir en un diario íntimo, en la computadora o, incluso, en un blog protegido con contraseña. Prométale a su hija que no leerá lo que escriba si ella no quiere, y cumpla con la promesa. A medida que su hija pasa de la adolescencia a la adultez, estará más reacio a compartir sus ideas y sentimientos con usted. Dejarlo canalizar sus emociones a través de la escritura le dará un momento para la autorreflexión y para desarrollar aún más la conciencia de sí mismo.

    Modele la conciencia de sí mismo

    Sea ejemplo de tener conciencia de sí mismo y hable de sus sentimientos con frecuencia. En la cena familiar, mientras viaja o donde pueda, converse con su hija adolescente y dígale cómo se siente usted y por qué. Puede decir, por ejemplo, “Ya estoy entusiasmado por las vacaciones. Si bien estoy entusiasmado de pasar tiempo con la familia, siento nervios de quitar tiempo al trabajo y acumular más responsabilidades para cuando regrese.” Al generar la oportunidad de conversar sobre sus sentimientos, su adolescente puede ver sus emociones y que usted se siente cómodo al hablar de ellas. Esto también le brinda seguridad para hablar sobre lo que ella siente.

    Hable sobre los planes futuros

    Hable con su hija sobre sus planes para el futuro. Analice con ella las posibles profesiones y las metas personales y académicas. Hágale preguntas como “¿Cuál es tu clase preferida ahora? ¿Crees que te gustaría descubrir carreras que te permitirían usar lo que estás aprendiendo en esa clase todos los días? ¿Cuáles son tus fortalezas?” Ayudarla a identificar sus fortalezas y desafíos en una conversación honesta puede hacerlo reflexionar sobre cómo desarrollar más esas habilidades en la adultez. Además, hable sobre las metas personales por medio de la pregunta: “¿A qué persona admiras y qué la hace admirable?” Quizás su hija tenga un mentor amable e inteligente en la escuela. Además de enfrentarse a su futuro académico y profesional, su adolescente se está conociendo a sí mismo. Pruebe preguntando, por ejemplo, “¿Cuál es el libro preferido que leíste en la escuela recientemente?” Quizás descubren que a ambos les gusta el mismo libro de clases de Inglés, lo cual le ofrece la posibilidad de conectarse aún más con su hija.

    Hable con su adolescente sobre las categorizaciones

    La asesora educativa Jennifer Miller recomienda hablar sobre las categorizaciones y los estereotipos que rodean a los adolescentes. Preguntele: ¿Que se consideran tú y tus compañeros -- “atletas presumidos” o “locos por la informática?” ¿Usa su hijo esas palabras cuando habla de otros compañeros de clase? Proporcione ejemplos de cuán limitantes pueden ser las categorizaciones y cómo alguien considerado un “sabelotodo” puede ser mucho más que eso. También debe prestar atención a las palabras que usted emplee cuando hable de su hija con sus familiares y amigos. Intente no usar categorizaciones al hablar de su hija, ya que puede ser perjudicial o hiriente para aquellos adolescentes que están intentando construir su identidad.

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  • Autocontrol

    No olvide ser un modelo a seguir

    A medida que los niños crecen, intentan alejarse de sus padres, pero siguen aprendiendo de ellos, aunque no lo admitan. Una forma de dar un buen ejemplo para su hijo es no dejar que sus emociones anulen lo mejor de usted. Cuéntele lo que usted hace para conservar la calma así él puede aprender de usted. Por ejemplo, si está discutiendo con su hijo adolescente, diga “No voy a levantar la voz para discutir contigo ahora. En cambio, me voy a tomar unos minutos, voy a inspirar profundo y así podemos seguir conversando una vez que nos hayamos calmado.”

    Hable con su hijo adolescente sobre cómo manejar el estrés

    Al pasar de la adolescencia a la adultez temprana, las responsabilidades y la presión social de su hijo serán mayores y, a menudo, él se sentirá estresado. Hable con su hijo adolescente sobre cómo manejar mejor el estrés, como tomarse un descanso y hacer actividad física, asegurarse de descansar bien durante la noche o hacer una lista de tareas para organizar mejor sus actividades y otras responsabilidades. Cuando vea que su hijo adolescente está preocupado por un examen o una situación social, recuérdele amablemente las opciones que tiene para distanciarse de la situación y manejar el estrés.

    Considere tener un "frasco de afirmaciones"

    Las afirmaciones son enunciados positivos que lee antes de empezar su día. Para algunas personas, usar recordatorios diarios y positivos es útil para establecer las metas y expectativas del día. Esto es algo que puede hacer toda la familia: escribir afirmaciones en un papel y ponerlas en el frasco. Algunas afirmaciones pueden ser “Puedo hacerlo,” “Puedo enfrentar lo que sea” o “Estoy tomando decisiones positivas para mi vida.” Antes de salir de su casa, saque una afirmación del frasco, léala y aliente a su hijo adolescente a que haga lo mismo. A la noche, hable sobre su afirmación y cómo la incorporó en su día.

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  • Conciencia social

    Ponga reglas y límites en la vida social de su hija

    Ayude a su hija a poner reglas y límites en su vida social. A medida que su adolescente tenga más independencia, es importante darle algunos consejos sobre sus actividades y su vida social. Converse con su hija sobre sus privilegios, responsabilidades, el horario de regreso a casa y, juntos, establezcan reglas y consecuencias por no cumplirlas. Esto ayudará a su adolescente a sentirse incluido y participe en estas decisiones sociales importantes. También puede ser útil guiar su comportamiento cuando emprenda un viaje propio.

    Aliente los intereses y las metas académicas futuras de su adolescente

    Muchos adolescentes tienen pasiones e intereses que son importantes para ellos, y es útil alentar a su hija adolescente a descubrir cuáles son los suyos. Pregúntele a su hija sobre sus intereses y sobre las posibles profesiones relacionadas con su pasión. Si a su adolescente le cuesta definir sus intereses, márquele sus talentos y cómo puede usarlos en su futura profesión para ayudarle. Una vez que identifica los intereses de su hija, puede ayudarle a encontrar un mentor en ese campo específico o alentarlo a participar en grupos o actividades que estimulen sus talentos. Si su adolescente es la primera persona de la familia en ir a la universidad, también puede buscar un mentor que ya haya hecho la universidad para ayudarla a prepararse para esta importante transición de su vida.

    Hable con su hijo adolescente sobre el acoso.

    Hable con su hijo adolescente sobre el acoso. En Estados Unidos, el acoso es un tema que genera gran preocupación porque cada vez más niños y adolescentes participan en este tipo de conductas negativas o se ven perjudicados por ellas. Esto se observa especialmente en la escuela secundaria, donde los grupos cerrados, el sentido de pertenencia y la popularidad son los elementos principales del mundo social de los adolescentes. Un estudio reciente realizado por el Departamento de Justicia de los EE. UU. descubrió que el 13 % de los adolescentes son acosadores, mientras que un 10 % son víctimas de acoso.  El acoso puede presentarse de muchas maneras, como insultos, hostigamiento físico o exclusión de otras personas; además, los medios sociales han abierto nuevas vías para este tipo de agresión.  En general, los adolescentes no reconocen que su propio comportamiento podría considerarse como acoso. Hable con su hijo adolescente sobre el acoso y pregúntele si ha sido víctima o si ha visto a otras personas sufrirlo. Pregúntele qué siente sobre el acoso y cómo cree que se sienten los demás. Al recordarle los efectos negativos del acoso, le brindará a su hijo adolescente el conocimiento y la valentía necesarios para enfrentar este tipo de conducta en el futuro.   

    Practique la determinación respetuosa

    La asesora educativa Jennifer Miller recomienda hablar con su adolescente sobre las diferentes maneras en que puede mostrar determinación ante diferentes situaciones. Miller afirma que cuando los adolescentes se enfrentan a las críticas de los compañeros, pueden querer escaparse o hacer un comentario hiriente en respuesta. Puede ayudar a su hija a responder con determinación, como “No me interesa esa opinión,” para ayudarle a prepararse para enfrentar ese tipo de confrontaciones. También puede observar cuándo su hija es firme. Por ejemplo, quizás le está dejando en claro a usted cuál es su opinión. Señale esos momentos y aliéntela para que use el mismo tono y la misma seguridad cuando hable con sus compañeros, especialmente con aquellos que recurren al acoso.

    Pase tiempo de calidad con su hija adolescente

    Como el mundo social de su hija se expande durante la adolescencia, es importante mantener las vías de comunicación abiertas. Intente hablar frecuente y honestamente sobre los sentimientos y las amistades de su adolescente. Ya sea durante la cena o justo antes de que su hija se acueste a dormir, converse frecuentemente con ella sobre su vida social y su rol y sus responsabilidades como amiga. Escuche sus anécdotas e inquietudes pacientemente. Intente no ser demasiado crítico durante las conversaciones, ya que esto puede hacer que su hija no le cuente algunas cosas o no quiera hablar de esos temas. Antes de dar su opinión, pregúntele a su hija si quiere escucharla, a fin de mantener las vías de comunicación abiertas.

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  • Habilidades relacionales

    Hable sobre lo permitido o no en las relaciones

    Converse con su adolescente sobre los sí y los no de las relaciones platónicas y románticas. Durante la escuela secundaria, el mundo social de su hijo se expande, y es bueno poder hablar con él regularmente sobre sus amigos y sus posibles romances. Converse con él frecuentemente sobre sus relaciones y qué características son necesarias para construir vínculos fuertes y saludables, como el respeto, la confianza, la empatía y la bondad. Por ejemplo, puede preguntar cómo son sus amigos o sobre el compañero nuevo de la escuela que ingresó en su círculo social. Puede preguntarle “¿Qué hacen tus amigos después de la escuela?” Puede aprovechar esta oportunidad para lograr que se sincere sobre su vida romántica. Por ejemplo, puede preguntarle: “¿Con quién quieres ir al baile escolar?” o “¿Te gusta pasar el tiempo con alguien en particular de tu clase?” La asesora educativa Jennifer Miller menciona que usted no debería desmotivarse mucho si su hijo prefiere no contarle nada en este momento. Si dejó la puerta abierta para el diálogo, es posible que su hijo hable con usted cuando esté listo para hacerlo. Miller recomienda encontrar recursos en línea, como el sitio web de Mayo Clinic, que le serán de utilidad para hablar sobre la sexualidad y enfocarse en hechos.

    Hable sobre los celos y la envidia en la amistad

    Hable con su hijo adolescente sobre los celos y la envidia y cómo pueden manifestarse esas emociones en sus interacciones y relaciones. Explíquele que ninguna persona es mejor que otra, y que los celos y la envida pueden arruinar una amistad. También puede aconsejarle cómo lidiar con esas tendencias negativas. Por ejemplo, si su hijo está celoso, puede sugerirle que inspire hondo y considere las intenciones de la otra persona antes de sacar conclusiones.

    Use la técnica "sándwich”

    La autora y asesora Faye de Muyshondt sugiere emplear esta técnica para enseñarle a su hijo adolescente a abordar ciertas conversaciones, especialmente al dar opiniones o tratar un problema. En términos simples, este método implica hablar sobre una opinión o un problema entre un cumplido y una conclusión positiva (y así armar un sándwich). Por ejemplo, si su hijo cree que un amigo fue poco amable con él, podría decirle un comentario positivo como “Valoro tu amistad y siempre me tratas bien” y agregar “Los otros días, mientras almorzabamos, me gritaste y me hiciste sentir mal.” A continuación, puede decir “Realmente quiero que sigamos siendo amigos, por eso, la próxima vez que yo haga algo que te molesta dímelo, para que podamos solucionar el problema sin tener que gritarnos.”

    Ayude a su hijo a desarrollar habilidades para buscar empleo

    Ayude a su hijo adolescente a desarrollar sus habilidades para la búsqueda de empleo al hablarle de las cualidades necesarias en el mercado laboral. Su hijo adolescente ingresará en el mundo laboral antes de que usted se dé cuenta; para preparar a su hijo, háblele sobre sus intereses y los trabajos que puedan relacionarse con estos. Conversen sobre estas opciones y las habilidades sociales que necesitará. Si a su hijo le interesa el periodismo, puede decirle que deberá mostrar empatía, colaborar con las otras personas y desempeñarse bien bajo presión. Puede explicarle que en todos los trabajos deberá tratar con personas que tienen diferentes personalidades. También puede compartir su propia experiencia laboral y describir cómo ha abordado algunas relaciones de su entorno laboral. La neuróloga y maestra Judy Willis agrega que usted puede invitar a cenar a amigos que trabajen en el área de interés de su hijo adolescente para que le cuenten qué debería esperar.  

    Hable con su hijo sobre el comportamiento responsable en línea

    La mayoría de los adolescentes usan dispositivos electrónicos y las redes sociales, por eso, es importante enseñarles a comportarse correctamente en línea. Aproveche esto como una oportunidad para analizar las mejoras que la era digital introdujo en nuestras vidas y, después, recuérdele a su hijo adolescente  que la información que se publica en línea queda en el mundo virtual y que es casi imposible borrar algo que se haya publicado en línea. Por ejemplo, puede comentarle a su hijo adolescente de personas que despidieron de su trabajo por haber publicado algo inapropiado; también dígale que muchos reclutadores observan los perfiles en línea antes de decidir a quién contratar.

    Converse con su adolescente sobre la intimidación cibernética

    Con frecuencia, en la escuela secundaria hay casos de acoso en línea, y es bueno hablar con su hija sobre la importancia de ser amable con los demás cuando esté en línea. Por ejemplo, ha habido muchos casos de adolescentes que se perjudicaron por comentarios en las redes sociales. Dígale a su hija que no debería acosar a otras personas en línea ni seguir a la multitud cuando se burlen de alguien en línea. También puede preguntarle si alguna vez fue víctima de la intimidación cibernética y cómo se sintió. Anne Harlam, una maestra en la ciudad de Nueva York, comenta que si su hija adolescente no quiere hablar de ella ni de sus amigas, usted puede recurrir a historias de intimidación cibernética que mencionaron en las noticias, en las que muestran ambas perspectivas de la situación y no son tan extremistas con lo que está bien o está mal. Harlam sugiere que le pregunte a su hijo adolescente qué piensa de estas noticias, ya que, como adolescente, tiene más información que sus padres sobre lo que sucede en la escuela, y esto es una manera dar mérito por sus conocimientos sobre estos temas.

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  • Tomar decisiones de manera responsable

    Converse con su hija sobre las responsabilidades de los adultos

    Su hija empezará a vivir en el mundo real antes de que usted se dé cuenta, y es crucial prepararla para las decisiones que tomará cuando sea adulto. Uno de los temas más importantes para hablar es la economía. Expliquele a su hija la importancia de establecer un presupuesto mensual y de usarlo como guía para pagar las facturas, comprar alimentos y gastar dinero en ropa, salidas y regalos. Puede ayudarla a crear un presupuesto y analizar maneras de tomar decisiones responsables con respecto al dinero. Es un buen momento para conversar sobre el pago de su educación universitaria y las responsabilidades de un préstamo estudiantil. Puede aprovechar esta oportunidad para hablar sobre las opciones de ayuda financiera y becas y para pedirle que empiece a buscar medios de financiación para su educación universitaria. Mientras más hable con su hija adolescente sobre el dinero y las expectativas de la adultez, mejor preparada estará para tomar decisiones de manera responsable sobre estos asuntos en el futuro.

    Felicite a su hija por las decisiones que toma y apoye sus elecciones

    Los alumnos en la escuela secundaria toman muchas decisiones y es posible que no consulten todo con sus padres. Al apoyar la independencia cada vez mayor y las elecciones de su hija, le aporta más confianza y le demuestra que confía en ella. Mientras más libertad le dé para tomar sus propias decisiones, más confianza y seguridad tendrá en sí mismo.

    Hable con su hijo adolescente sobre la responsabilidad

    La responsabilidad es un aspecto importante en las relaciones, y una de las mejores maneras de enseñarle a su hijo adolescente sobre esto es hablar sobre el papel que desempeña la responsabilidad en su familia. Durante la cena, deje que todos los integrantes de la familia cuenten qué hacen para demostrar responsabilidad y, luego, digan cuál es el valor de la responsabilidad para ellos. Explíquele a su hijo adolescente que las personas responsables se comportan de manera que las demás personas confíen en ellas, y se hacen cargo de sus acciones propias. Además, no ponen excusas por un mal comportamiento ni culpan a las demás personas cuando algo sale mal. Dígale a su hijo adolescente que es bueno asumir la responsabilidad de sus acciones, y que pasar la culpa o hacerse la víctima solo contribuye al problema.

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