Consejos y Guías

Salud y Bienestar

Los consejos de esta sección ofrecen sugerencias grado por grado para respaldar un estilo de vida saludable para su hijo, tanto para las necesidades de nutrición como de desarrollo físico.

Pre-Kinder

  • Nutrición:

      General

      Trate de mantenerse en los pasillos externos cuando va al supermercado. Como regla general, las opciones más saludables para su hijo en crecimiento son los alimentos frescos e integrales que no han sido procesados. Los productos lácteos, los productos frescos y las opciones naturales habitualmente se encuentran en los pasillos externos de las tiendas. Los pasillos centrales están repletos de comidas rápidas, papas fritas, tortas, dulces, etc. Si su hijo hace las compras con usted, evite estos pasillos para que su hijo no vea los productos y que no trate convencerlo de que se los compre.

      Pruebe desafiar a su hijo a que coma un arcoíris de alimentos por semana. Durante la semana, asegúrese de que haya visto todos los colores en su plato y dibuje un cuadro para documentar y premiar lo que come. Por ejemplo, el color azul para arándanos, el naranja para batatas y el rojo para fresas.

      Organice una noche de pizzas en casa y hornee sus propias masas. Deje que su hijo participe en el armado de las pizzas. Comience con una masa de trigo integral (o muffins ingleses de trigo integral si desea preparar pizzetas), salsa de tomates baja en sodio, diferentes tipos de vegetales y queso bajo en grasas. Es una forma saludable y divertida de obtener una variedad de grupos alimenticios.

      Enséñele a su hijo preescolar qué es una comida y un refrigerio saludable. En cada comida, debe consumirse una fruta y un vegetal; en cada refrigerio, debe consumirse una fruta o un vegetal.

      Trate de servirle los alimentos a su hijo con distintas formas y presentaciones. A veces, una preparación visual distinta puede hacer que su hijo se interese más en un grupo alimenticio. Por ejemplo, las zanahorias enteras, cortadas en cubos o ralladas son presentaciones visuales distintas, y aún si su hijo prefiere una forma o la otra, todavía estará comiendo zanahorias.

      Haga que las comidas y los refrigerios sean divertidos. Su hijo se interesará en los refrigerios saludables y creativos. Por ejemplo, prepare un “camino de hormigas” colocando la mantequilla de maní (o de otras nueces) sobre tallos de apio y deje que su hijo agregue pasas de uva, arándanos secos u otras frutas deshidratadas para representar las hormigas.

      Utilice los alimentos para reforzar los conceptos que su hijo aprende en la escuela, como los colores. Recorra la tienda y señale diferentes productos que sean rojos, verdes y amarillos. Al final del recorrido, haga que su hijo elija uno de estos productos de colores para probar algo nuevo. Esto reforzará las habilidades aprendidas y aumentará su interés en alimentos nuevos.

      Vegetales

      Ofrezca diferentes vegetales de manera repetida. Solo porque a su hijo no le gustó el brócoli hace dos semanas, no significa que no le gustará hoy. Los gustos de los niños cambian todo el tiempo, y cuanto más están expuestos a algunos tipos de alimentos, más posibilidades tendrán de que les gusten.

      Usted también coma vegetales. A esta edad, es probable que su hijo tome su comportamiento como modelo. Si su hijo ve que usted come vegetales, es más probable que también aprenda a disfrutar de estos alimentos. Ponga énfasis en cuánto adora los vegetales con frases tales como: “Me encantan las judías verdes. ¿A ti no? ¿Puedo comer las tuyas?”. Esto llamará la atención de su hijo y hará que también quiera divertirse, lo que llevará a que coma sus vegetales.

      Sirva vegetales crudos como bastones de zanahorias, vainas de guisantes, judías verdes, apio con una salsa para untar, tal como el humus o aderezo de ensaladas bajo en grasas, para que los vegetales sean más atractivos para su hijo. Recuerde que la porción de salsa para untar no puede ser mayor de dos cucharaditas.

      Ofrézcale zanahorias, tomates o espárragos y deje que su hijo elija lo que quiere comer. Ofrecer muchas opciones saludables permite que su hijo tome decisiones mientras que también come vegetales.

      Si su hijo preescolar es quisquilloso con los alimentos, trate de servirle hamburguesas vegetarianas y perros calientes vegetarianos. Presentar vegetales en una forma al que el niño ya está acostumbrado es otro modo de impulsar el desarrollo del consumo de vegetales mientras se forman sus papilas gustativas.

      Frutas

      A la hora de un refrigerio, ofrezca a su hijo frutas secas, como pasas de uva o chabacanos secos, en lugar de dulces. Esto saciará su necesidad de comer algo dulce y también aportará nutrientes muy importantes. Pero asegúrese de que su hijo se lave los dientes luego de comer frutas secas, ya que pueden ser pegajosas como los dulces. Y controle las porciones que le sirve: ¼ de taza de frutas secas es aproximadamente 1 caja pequeña de pasas de uva.

      Tenga siempre frutas cortadas en recipientes que su hijo pueda alcanzar fácilmente dentro del refrigerador en caso de que quiera un refrigerio saludable o un agregado a la comida. Hay más posibilidades de que los niños más chicos coman frutas si están cortadas y son fáciles de consumir.

      Los batidos son una buena forma de incluir muchas frutas en una porción. Agregue plátanos enteros, frutos rojos congelados, leche baja en grasas y mezcle todo. Incluso puede agregar espinaca; las frutas ocultarán su sabor. Es algo que se parece a un postre congelado, pero incluye muchos nutrientes. Trate de que la porción no supere las 6 onzas.

      Granos

      Agregue algo crujiente (y del grupo de los granos) al yogur de su hijo con los granos integrales. Esto hará que incluya granos y productos lácteos en su desayuno. Agregue un poco de frutas cortadas y algunas frutas secas y su hijo obtendrá un desayuno completo y saludable.

      Combinando pretzels o galletas de granos integrales con mantequilla de maní o queso bajo en grasas se puede hacer un refrigerio saludable rápido y fácil.

      Trate de servir productos de granos integrales con un bajo contenido de azúcar en el desayuno. Los granos integrales ayudan a su hijo a sentirse satisfecho durante más tiempo, lo que los convierte en una opción excelente para el desayuno.

      Siempre lea el reverso de los paquetes en busca de granos integrales. Algunas veces el frente de la caja dice que el producto contiene granos integrales, pero puede no haber muchos granos integrales en las pastas, el pan o los cereales. Los granos integrales deben ser el ingrediente más importante de la lista.

      Incorpore granos integrales poco a poco si su hijo no está acostumbrado a ellos. Trate de mezclar arroz integral con arroz blanco y, de manera gradual, agregue más arroz integral hasta que se acostumbre a la textura y el gusto. Este método también funciona para las pastas.

      Proteínas

      Trate de asegurarse de que su hijo coma dos porciones de pescado por semana. Si le sirve bastones de pescado, busque las variedades que estén empanadas con granos integrales.

      Trate de hacer huevos revueltos, hervidos o en forma de omelette con vegetales agregados. Los huevos son una excelente fuente de proteínas y pueden prepararse de muchas maneras diferentes para hacer que se vean interesantes.

      Si las alergias a las nueces son una preocupación en la escuela, pruebe con la mantequilla de girasol o de almendras. Estas opciones pueden reemplazar fácilmente a la mantequilla de maní en un sándwich o refrigerio.

      Lácteos

      Si su hijo es intolerante a la lactosa, una excelente opción pueden ser los sustitutos de la leche, como la leche de soja o de almendra fortificada con calcio. Los vegetales, como la col de hojas verdes, la col rizada y la soja, también aportan calcio, aunque en menores cantidades. Sin embargo, el calcio que proviene de estas fuentes no se absorbe tan bien como el calcio que proviene de los productos lácteos.

      Utilice leche baja en grasas en lugar de agua al preparar cereales calientes, avena o sopas. Esta es una manera fácil de aumentar la ingesta diaria de productos lácteos de su hijo sin que tenga que tomar un vaso de leche.

      Si su hijo toma mucha leche, trate de asegurarse de que no se llene con este alimento y rechace otras opciones saludables.

      Aceites y Grasas

      Si utiliza margarina, trate de comprarla en envase y no en barra. La margarina en envase tiene menos grasas trans (grasas malas) que la margarina en barra.

      Revise las etiquetas de los alimentos preenvasados que compra para evitar consumir grasas malas. Las grasas saturadas y las grasas trans entran en la categoría de grasas no saludables. Las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas (grasas líquidas) son grasas mejores y pueden encontrarse en aceites vegetales y de oliva, en el aguacate y en pescados con grasa como el salmón.

      Pruebe agregando aguacate al sándwich de su hijo en lugar de mayonesa o mantequilla. La cremosidad del aguacate hace que sea un buen producto para untar y, al mismo tiempo, estará agregando más grasas saludables.

      Sodio y Sal

      Trate de alimentar a su hijo con alimentos frescos y enteros, y evite los alimentos procesados tanto como sea posible. Esta es la mejor manera de que el consumo de sodio sea bajo.

      Escurra y enjuague los vegetales enlatados para reducir la cantidad de sodio o compre vegetales bajos en sodio o sin sal agregada. Los vegetales congelados tienen menos sodio que los vegetales enlatados y son una buena opción cuando no hay vegetales frescos disponibles.

      Trate de no agregar sal a los alimentos que consume su hijo. La sal es un sabor que se incorpora, de manera que mantener bajo el consumo de este producto lo ayudará en el futuro.

      Azúcares agregados

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo mira la televisión para disminuir el efecto de las publicidades de comida chatarra. Los niños pequeños pueden ser influenciados fácilmente por las publicidades de productos tales como los cereales azucarados, los refrescos y la comida rápida.

      Concéntrese en las frutas a modo de postre la mayor cantidad de días posible y evite los helados, los dulces y la pastelería con alto contenido de grasas, a menos que se trate de una ocasión especial.

      Siempre revise las etiquetas de los alimentos favoritos de su hijo. Los azúcares agregados pueden encontrarse en alimentos para los niños como el yogur bajo en grasas y los cereales endulzados. Puede endulzar el yogur con frutas o una pequeña cantidad de miel. De esta forma, puede controlar qué cantidad de azúcar tiene el yogur. Además, busque cereales que no sean endulzados.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Para la mayoría de los preescolares, el solo hecho de hacer las cosas que más disfrutan, como jugar, correr y bailar al ritmo de la música, representa suficiente actividad física. Si le preocupa que su hijo no realice suficiente actividad, busque formas de hacer que la actividad física sea más divertida. A los niños les encanta jugar con otros niños, así que puede invitar a un amigo a jugar en su casa o en el parque con juegos local. También puede tomar parte en la acción usted mismo, por ejemplo, jugando a la pelota con su hijo.

      Anime a su hijo a caminar determinadas distancias y a no depender demasiado de que lo lleven o incluso de un cochecito. Trate de ser un buen ejemplo de comportamiento activo para su hijo, por ejemplo, al optar por utilizar las escaleras y caminar tanto como sea posible.

      Trate de asegurarse de brindarle a su hijo una gran cantidad de oportunidades para jugar al aire libre. Aproveche los parques y plazas con juegos locales tanto como sea posible. Jugar al aire libre permite que los niños realicen una variedad de actividades físicas saludables y también ofrece beneficios valiosos más allá de los físicos. Puede fomentar el desarrollo cognitivo y emocional al alentar a los niños a que desafíen sus límites y exploren juegos desconocidos para ellos. La interacción con otros niños en los parques y plazas con juegos también los ayuda a desarrollar habilidades sociales importantes.

      Sea un ejemplo de comportamiento activo para su hijo. Trate de organizar actividades familiares que incluyan ejercicio físico de modo que su hijo comprenda que realizar ejercicio es divertido.

      Recuérdele a su hijo la importancia de la seguridad. Enséñele a prestar atención al cruzar la calle y a jugar de forma segura en la cercanía de vehículos. Enséñele la importancia de jugar de manera segura con otros niños y en los juegos del parque, por ejemplo, al evitar caer sobre el cuello y la cabeza.

      Sueño

      Es importante enviar mensajes constantes sobre la importancia del descanso. Trate de elogiar a su hijo después de una buena noche de descanso. Evite hacer que se acueste temprano como castigo o que se acueste tarde como recompensa. Para crear un mensaje positivo sobre el descanso, puede hacer una pizarra con adhesivos y recompensarlo con una estrella por cada noche que se acuesta puntualmente.

      Cree una regla familiar para apagar el televisor y otros dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de la hora de acostarse. Por lo general, el uso extendido de pantallas, especialmente justo antes de acostarse, está asociado con la resistencia a la hora de acostarse, la dificultad para dormirse y las pesadillas. Los expertos recomiendan quitar el televisor del dormitorio de su hijo para garantizar que sea un ambiente tranquilo y oscuro.

      Para que el niño no le tenga miedo a la oscuridad, los padres suelen utilizar lámparas nocturnas. Los expertos advierten que algunas de las luces disponibles en el mercado actualmente son en realidad demasiado brillantes para un ambiente de descanso y inhiben el sueño. Se sugiere utilizar lámparas nocturnas de baja luminosidad y ubicarlas en un lugar alejado de la cabeza de su hijo, de modo que no brillen de manera directa sobre sus ojos cuando esté acostado.

      Aliente a su hijo a que juegue con sus juguetes en el piso de su dormitorio o en otra habitación. Reserve su cama solamente para dormir. Al limitar hacer otras actividades en su cama, su hijo comenzará a asociar la cama con el descanso.

      Es posible que algunos niños opongan resistencia a la hora de acostarse. Para evitar este problema, utilice un método neutral para medir el tiempo, como un reloj o un cronómetro. Esto no solo generará expectativas claras de manera imparcial y positiva, sino que también servirá para que su hijo esté en contacto con los números y aprenda a decir la hora.

      Es posible que su hijo trate de extender su rutina nocturna para no irse a dormir. Los expertos dicen que se puede incorporar cierta flexibilidad en su rutina permitiéndole que elija un cuento para leer o una canción alegre. Pero es importante restringir la cantidad de opciones para establecer límites. Para que sea eficaz, esta rutina no debe durar más de 30 minutos. Trate de irse de su dormitorio antes de que se duerma.

      Los niños descansan mejor cuando tienen un horario habitual para acostarse. Trate de que la hora de irse a dormir y la de levantarse de su hijo sean las mismas durante toda la semana y el fin de semana.

      Establezca una rutina relajante diaria para su hijo antes de acostarse. Esto puede incluir ordenar sus juguetes, leer un cuento antes de dormir, tomar un baño caliente y cepillar sus dientes.

      Higiene

      A los 4 o 5 años, su hijo aún es muy pequeño como para encargarse de su higiene personal, por lo que usted debe hacerlo. Sin embargo, es importante que su hijo comience a desarrollar buenos hábitos de higiene personal que le permitirán mantenerse limpio y sano.

      Su hijo todavía necesita que lo ayude a bañarse o ducharse, pero es una buena idea comenzar a enseñarle cómo higienizarse de forma eficaz y cuáles son las partes del cuerpo a las que debe prestarle más atención durante el baño.

      Su hijo debe ser capaz de ir al baño por sí mismo. Asegúrese de que sepa su hijo cómo limpiarse de forma apropiada y haga hincapié en la importancia de que lo haga bien. Las niñas en especial pueden ser susceptibles a infecciones si no se limpian bien luego de orinar.

      Asegúrese de que su hijo comprenda la importancia de lavarse las manos y la relación que existe entre la limpieza y el estar sano. No utilice demasiado desinfectante para manos y, en cambio, asegúrese de que su hijo sepa cómo lavarse bien las manos de manera efectiva con agua y jabón. Enséñele que debe lavarse las manos durante al menos 15 segundos o durante el tiempo que lleve cantar la canción del abecedario bastante rápido. Enséñele a su hijo que debe lavarse las manos en los siguientes momentos:

      • Luego de ir al baño
      • Antes de comer
      • Antes y después de manipular o preparar comida
      • Luego de haber estado al aire libre
      • Luego de sonarse la nariz y estornudar sobre sus manos
      • Antes y después de visitar a amigos o familiares enfermos
      • Antes de tocar a un bebé muy pequeño
      • Luego de estar en contacto con gatos, perros y otros animales
      • Luego de tocar basura

      Enséñele a su hijo que debe estornudar o toser en la parte interna del codo y no utilizar la mano para taparse la boca.

      Enséñele a su hijo a no hurgarse la nariz ni morderse las uñas.

      Asegúrese de que su hijo comprenda la relación que existe entre una buena higiene y una buena salud. Explíquele la importancia de no compartir vasos ni sorbetes, por ejemplo, con otros niños de la escuela.

      Salud Oral

      Si aún no lo ha hecho, este es un buen momento para que comience a llevar a su hijo al odontólogo con regularidad, del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. Pregúntele al odontólogo acerca de la higiene bucal de su hijo y acerca de las medidas preventivas, como la aplicación de selladores dentales, que se pueden tomar para proteger los dientes del niño contra la caries y el deterioro dental.

      Enséñele a su hijo a lavarse los dientes al menos dos veces por día: después de levantarse y antes de irse a dormir, así como después de cada comida, si es posible.

      A pesar de que a esta altura su hijo debería ser capaz de cepillarse los dientes por sí mismo, todavía necesitará ayuda para asegurarse de que se limpie los dientes a fondo. Los padres deben seguir supervisando a sus hijos cuando estos se cepillan los dientes antes de irse a dormir a fin de asegurarse de que se los limpien a fondo.

      Si los dientes de su hijo están lo suficientemente juntos como para que quede comida entre ellos, se debe utilizar hilo dental con regularidad. Su hijo necesitará ayuda para sostener y manipular el hilo dental hasta que desarrolle la destreza manual, pero es importante que genere el hábito de usarlo.

      Consulte a un odontólogo inmediatamente si su hijo se lastima un diente. Es común que los niños de entre 5 y 14 años se lastimen los dientes, lo cual sucede a 1 de cada 14 niños. Si no se tratan, estas lesiones pueden derivar en complicaciones de gravedad.

      A pesar de que es posible que su hijo todavía tenga la mayoría o la totalidad de sus dientes de leche, desarrollar buenos hábitos de higiene bucal a muy temprana edad determinará la salud de los dientes definitivos cuando le salgan. Si se le caen los dientes de leche antes de lo normal debido a deterioro dental, por ejemplo, sus dientes definitivos pueden crecer de forma prematura y estar desalineados debido a que no hay espacio suficiente en la boca.

      Averigüe si en su lugar de residencia le añaden fluoruro al agua y, de no ser así, consulte con su odontólogo acerca de las estrategias que puede utilizar para proteger los dientes de su hijo. Utilice una pasta dental con fluoruro pero solo en pequeñas cantidades, no más de la cantidad equivalente a una arveja.

      Limite la cantidad de alimentos azucarados o pegajosos que consume su hijo, ya que estos son los principales causantes del deterioro dental. Aunque sean nutritivos, los refrigerios gomosos, pegajosos o masticables pueden ser perjudiciales para los dientes. Sirva una cantidad limitada de alimentos como refrigerio y no permita que su hijo coma continuamente entre las comidas, ya que esto puede favorecer la acumulación perjudicial de restos en los dientes. Enséñele a su hijo a utilizar la lengua para limpiarse los dientes de inmediato después de haber ingerido alimentos que se pegan a los dientes.

      Permita el consumo de jugo solo durante las comidas y diluya jugos muy dulces con agua para reducir su contenido de azúcar.

      No permita o limite en gran medida el consumo de gaseosas y refrescos.

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Kinder

  • Nutrición:

      General

      Enséñele a su hijo en Kinder cómo se prepara una comida y un refrigerio saludable. En cada comida, debe consumirse una fruta y un vegetal; en cada refrigerio, debe consumirse una fruta o un vegetal.

      Trate de mantenerse en los pasillos externos cuando va al supermercado. Como regla general, las opciones más saludables para su hijo en crecimiento son los alimentos frescos e integrales que no han sido procesados. Los productos lácteos, los productos frescos y las opciones naturales habitualmente se encuentran en los pasillos externos de las tiendas. Los pasillos centrales están repletos de comidas rápidas, papas fritas, tortas, dulces, etc. Si su hijo hace las compras con usted, evite estos pasillos para que su hijo no vea los productos y que no trate de convencerlo que se los compre.

      Deje que su hijo ayude a planificar las comidas y comprar los alimentos. Deje que elija un vegetal que no haya probado y ayúdelo a lavarlo y servirlo para la familia. También puede ayudar a poner y recoger la mesa. Mantener a su hijo involucrado en el proceso de preparación de las comidas lo ayudará a aprender sobre los alimentos saludables y, al mismo tiempo, reforzar los hábitos de alimentación saludables.

      Haga que su hijo pruebe alimentos nuevos. La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de Missouri, les explica a sus pacientes en Kinder que estar en la escuela significa “ser un niño grande que aprende” y prueba cosas nuevas. Les pide que prueben un alimento saludable nuevo por mes. Les pide que prueben, al menos, un bocado y que traigan la lista de los doce alimentos nuevos para su próxima cita.

      Ayude a su hijo en Kinder a que aprenda sobre los alimentos plantando algunas hierbas, como albahaca y cilantro, en un alféizar. Haga que las riegue y las vea crecer. Cuando sean lo suficientemente grandes, muéstrele cómo se utilizan para cocinar y cómo cambian los sabores. También puede probar con tomates u otros alimentos, según el espacio que tenga disponible. Esto no solo despierta el interés de su hijo por los alimentos, sino que también le enseñara un poco de ciencia.

      Pida a los miembros de su familia o amigos a los que su hijo admira que sean modelos a seguir de una alimentación saludable. A menudo, los niños más pequeños idolatran a las personas mayores, como sus padres, tíos, primos mayores o amigos. Una forma de motivar a su hijo para que coma mejor es decirle que si quiere ser una persona grande y fuerte como su modelo a seguir, debe comer alimentos saludables.

      Haga que las comidas y los refrigerios sean divertidos. Su hijo se interesará en los refrigerios saludables y creativos. Por ejemplo, prepare un “camino de hormigas” colocando mantequilla de maní (o de otras nueces) sobre tallos de apio y deje que su hijo agregue pasas de uva, arándanos secos u otras frutas deshidratadas para representar las hormigas.

      Haga hincapié en las comidas en familia sin distracciones tecnológicas. Esto quiere decir, sin mensajes de texto, sin televisión y sin tecnología. Las comidas son una excelente oportunidad para relacionarse como familia, y mantener las distracciones a raya le permite a su hijo aprender a escuchar a su cuerpo y saber cuándo está satisfecho.

      Trate de enviar botellas de agua, tiras de queso bajo en grasas, rodajas de manzana o pasas de uva en lugar de refrigerios con alto contenido de azúcar y sodio cuando su hijo tiene una fiesta en la escuela. Los sorbetes de colores, los tatuajes temporales y las calcomanías son una buena forma de agregarle diversión a una fiesta sin agregar calorías.

      Trate de no forzar a su hijo a que coma. A veces, los niños en Kinder muestran menos interés en la cena. La pediatra Natasha Burgert les recuerda a los padres que concurren a su consultorio que las comidas más importantes deben ser el desayuno y el almuerzo, lo que hace que no se necesiten tantas calorías por la noche. La Dra. Burgert dice que, siempre y cuando su hijo esté creciendo normalmente, forzar el consumo de alimentos nunca es una buena idea. Deje que su hijo aprenda a comer cuando su cuerpo le dice que tiene hambre.

      Vegetales

      Pruebe agregando una pizca de sal, una pequeña cantidad de ketchup o aderezo de ensaladas bajo en grasas a los vegetales que consuma su hijo. A esta edad tan temprana, las papilas gustativas de su hijo son extremadamente sensibles a los alimentos amargos, lo que hace que algunos vegetales de hojas verdes, como la espinaca y las coles rizadas, sean algo difícil de consumir. Agregar estos sabores puede ayudar a reducir lo amargo de los alimentos. Su hijo se acostumbrará al sabor amargo con el tiempo siempre y cuando siga proponiendo ese vegetal en particular.

      Ofrezca diferentes vegetales de manera repetida. Solo porque a su hijo no le gustaron las remolachas hace dos semanas, no significa que no le gustarán hoy. Los gustos de los niños cambian todo el tiempo, y cuanto más están expuestos a algunos tipos de alimentos, más posibilidades tendrán de que les gusten.

      Recuerde que usted también debe comer vegetales. A esta edad, es probable que su hijo tome como modelo o copie el comportamiento de sus padres. Ponga énfasis en cuánto adora los vegetales con frases tales como: “Me encantan las judías verdes. ¿A ti no? ¿Puedo comer las tuyas?”. Esto llamará la atención de su hijo y hará que también quiera divertirse, lo que llevará a que también coma sus vegetales.

      Sirva vegetales crudos como bastones de zanahorias, vainas de guisantes, judías verdes, apio con una salsa para untar, tal como el humus o aderezo de ensaladas bajo en grasas, para que los vegetales sean más atractivos para su hijo.

      Si su hijo en Kinder es quisquilloso con los alimentos, trate de servirle hamburguesas vegetarianas y perros calientes vegetarianos. Presentar vegetales en una forma al que el niño ya está acostumbrado es otro modo de impulsar el desarrollo del consumo de vegetales mientras se forman sus papilas gustativas.

      Frutas

      Tenga siempre frutas cortadas en recipientes que su hijo pueda alcanzar fácilmente dentro del refrigerador en caso de que quiera un refrigerio saludable o un agregado a la comida. Hay más posibilidades de que los niños más chicos coman frutas si están cortadas y son fáciles de consumir.

      A la hora de un refrigerio, ofrezca a su hijo frutas secas, como pasas de uva o chabacanos secos, en lugar de dulces. Esto saciará su necesidad de comer algo dulce y también aportará nutrientes muy importantes. Pero asegúrese de que su hijo se lave los dientes luego de comer frutas secas, ya que pueden ser pegajosas como los dulces. Y controle las porciones que le sirve: ¼ de taza de frutas secas es aproximadamente 1 caja pequeña de pasas de uva.

      Los batidos son una buena forma de incluir muchas frutas en una porción. Agregue plátanos enteros, frutos rojos congelados, leche baja en grasas y mezcle todo. Incluso puede agregar espinaca. Las frutas ocultarán su sabor. Es algo que se parece a un postre congelado, pero incluye muchos nutrientes. Recuerde no servir demasiado: trate de no superar las 6 onzas.

      Granos

      Una opción de refrigerio saludable que incluya granos y productos lácteos son las tortillas de trigo integral con queso bajo en grasas derretido.

      Agregue algo crujiente (y del grupo de los granos) al yogur de su hijo con cereal de granos integrales. Esto hará que incluya granos y productos lácteos en su desayuno. Agregue un poco de frutas cortadas y algunas almendras o nueces y su hijo obtendrá un desayuno completo y saludable.

      Los granos integrales pueden servir para crear refrigerios geniales. Combinando pretzels o galletas de granos integrales con mantequilla de maní o queso bajo en grasas se puede hacer un refrigerio saludable rápido y fácil.

      Los granos integrales ayudan a su hijo a sentirse satisfecho para más tiempo, y por eso son una opción excelente para el desayuno. En el desayuno, trate de servir productos de granos integrales con un bajo contenido de azúcar para que su hijo se sienta satisfecho.

      Siempre lea el reverso de los paquetes en busca de granos integrales. Algunas veces el frente de la caja dice que el producto contiene granos integrales, pero recuerde que no hay muchos granos integrales en las pastas, el pan o los cereales. Los granos integrales deben ser el ingrediente más importante de la lista.

      Trate de incorporar los granos integrales poco a poco si su hijo no está acostumbrado a ellos. Trate de mezclar arroz integral con arroz blanco y, de manera gradual, agregue más arroz integral hasta que se acostumbre su hijo a la textura y el gusto. Este método también funciona para las pastas.

      Proteínas

      Trate de asegurarse de que su hijo coma dos porciones de pescado por semana. Si le sirve bastones de pescado, busque las variedades que estén empanadas con granos integrales y que contengan poco sodio. Una opción más saludable es hacerlos en casa con salmón, tilapia o lenguado cocidos.

      Asegure que su hijo no coma más de una lata de atún claro cada 7 a 9 días, debido al nivel de mercurio que tiene este alimento. El atún claro enlatado tiene mucho menos mercurio que la albacora o el atún blanco. También puede cambiar a salmón enlatado y su hijo no notará la diferencia.

      Pinte algunos huevos duros con su hijo. Colorear huevos duros con su hijo no solo es una actividad divertida para compartir, sino que también puede hacer que los huevos sean más atractivos. Deje que su hijo elija qué color de huevo quiere para el desayuno.

      Lácteos

      Si su hijo es intolerante a la lactosa, una excelente opción son los sustitutos de la leche, como la leche de soja o de almendra fortificada con calcio. Los vegetales, como la col de hojas verdes, la col rizada y la soja, también aportan calcio, aunque en menores cantidades; sin embargo, el calcio que proviene de estas fuentes no se absorbe tan bien como el calcio que proviene de los productos lácteos.

      Utilice leche baja en grasas al preparar cereales calientes, avena o sopa. Esta es una manera fácil de aumentar la ingesta diaria de productos lácteos de su hijo sin que tenga que tomar un vaso de leche.

      Si su hijo toma mucha leche, trate de asegurarse de que no se llene con este alimento y rechace otras opciones saludables.

      Aceites y Grasas

      Evite las grasas trans. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si en el frente de la etiqueta dice “0 grasas trans”.

      Trate de comprar margarina en envase y no en barra. La margarina en envase tiene menos grasas trans que la margarina en barra.

      Revise las etiquetas de los alimentos preenvasados para evitar consumir grasas malas. Las grasas saturadas y las grasas trans entran en la categoría de grasas no saludables. Las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas (grasas líquidas) son grasas mejores y pueden encontrarse en aceites vegetales y de oliva, en el aguacate y en pescados con grasa como el salmón.

      Sodio y Sal

      Alimente a su hijo de Kinder con comidas frescas e integrales, y evite los alimentos procesados tanto como sea posible. Esta es la mejor manera de que el consumo de sodio de su hijo sea bajo. Estudios realizados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades muestran que la mayor parte del sodio que consumen los niños proviene de los alimentos procesados y los alimentos que comen fuera del hogar, como la pizza y las alitas de pollo.

      Siempre trate de revisar las etiquetas de los alimentos que compra. Ya que cada marca y preparación es diferente, buscar opciones con bajo sodio será de gran ayuda en la reducción del consumo de sodio de su hijo.

      Si no utiliza productos bajos en sodio o sin sal agregada, escurra y enjuague los vegetales enlatados para reducir la cantidad de sodio. Los vegetales congelados tienen menos sodio que los vegetales enlatados y son una buena opción cuando no hay vegetales frescos disponibles.

      Azúcares agregados

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo mira la televisión para disminuir el efecto de las publicidades de alimentos. Los niños pequeños pueden ser influenciados fácilmente por las publicidades de comida chatarra tal como los cereales azucarados, los refrescos y la comida rápida.

      Prepare postres dos o tres noches por semana, sin importar cómo haya comido su hijo. Algunas noches son noches de postre y otras, no. La naturaleza espontánea del postre hará que su hijo no discuta ni coma de más solo para comer el postre. También ayuda a evitar recompensar con un postre el haber comido toda la cena, una conducta que puede llevar a consumir calorías no saludables.

      Enséñele a su hijo sobre la moderación. Si prohíbe algunos alimentos por completo, hará que los desee más.

      Concéntrese en las frutas a modo de postre la mayor cantidad de días posible y evite los helados, los dulces y la pastelería, a menos que se trate de una ocasión especial. Y recuerde, los niños no necesitan un postre todas las noches.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Los distritos escolares varían mucho con respecto a las horas de educación física que ofrecen en su plan de estudios, por lo que resulta de especial importancia que los padres fomenten la actividad física y sirvan como ejemplo de hábitos saludables. Trate de organizar actividades familiares que incorporen actividad física como, por ejemplo, salir a caminar después de la cena o juntar las hojas del jardín.

      Explore diferentes clases y deportes apropiados para su hijo en Kinder. Por ejemplo, puede llevarlo a clases de gimnasia, ballet o fútbol.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Se ha comprobado que los niños que dedican la mayor parte de su tiempo a actividades sedentarias tienen habilidades de coordinación motora deficientes. Limite la cantidad de tiempo que su hijo permanece inactivo a no más de una hora seguida.

      Asegúrese de brindarle a su hijo una gran cantidad de oportunidades para jugar al aire libre. Aproveche los parques y plazas con juegos locales tanto como sea posible. Jugar al aire libre permite que los niños realicen una variedad de actividades físicas saludables y también ofrece beneficios valiosos más allá de los físicos. Puede fomentar el desarrollo cognitivo y emocional al alentar a los niños a que desafíen sus límites y exploren juegos desconocidos para ellos. La interacción con otros niños en los parques y plazas con juegos también los ayuda a desarrollar habilidades sociales importantes.

      Recuérdele a su hijo la importancia de la seguridad. Enséñele a prestar atención al cruzar la calle y a jugar de forma segura en la cercanía de vehículos. Enséñele la importancia de jugar de manera segura con otros niños y en los juegos del parque, por ejemplo, al evitar caer sobre el cuello y la cabeza.

      Sueño

      Los niños descansan mejor cuando tienen un horario habitual para acostarse. Trate de que la hora de irse a dormir y la de levantarse de su hijo sean las mismas durante toda la semana y el fin de semana.

      Establezca una rutina relajante diaria para su hijo antes de acostarse. Esto puede incluir ordenar sus juguetes, leer un cuento antes de dormir, tomar un baño caliente y cepillar sus dientes.

      Es posible que su hijo trate de extender su rutina nocturna para no irse a dormir. Los expertos dicen que se puede incorporar cierta flexibilidad en su rutina permitiéndole que elija un cuento para leer o una canción alegre. Pero es importante restringir la cantidad de opciones para establecer límites. Para que sea eficaz, esta rutina no debe durar más de 30 minutos. Trate de irse de su dormitorio antes de que se duerma.

      Es posible que algunos niños opongan resistencia a la hora de acostarse. Para que esta situación sea lo menos problemática posible, utilice un método neutral para medir el tiempo, como un reloj o un cronómetro. Esto no solo generará expectativas claras de manera imparcial y positiva, sino que también servirá para que su hijo esté en contacto con los números y aprenda a decir la hora.

      Aliente a su hijo a que juegue con sus juguetes en el piso de su dormitorio o en otra habitación. Reserve su cama solamente para dormir. Al limitar hacer otras actividades en su cama, su hijo comenzará a asociar la cama con el descanso.

      Cree una regla familiar para apagar el televisor y otros dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de la hora de acostarse. Por lo general, el uso extendido de pantallas, especialmente justo antes de acostarse, está asociado con la resistencia a la hora de acostarse, la dificultad para dormirse y las pesadillas. Los expertos recomiendan quitar el televisor del dormitorio de su hijo para garantizar que sea un ambiente tranquilo y oscuro.

      Para que el niño no le tenga miedo a la oscuridad, los padres suelen utilizar lámparas nocturnas. Los expertos advierten que algunas de las luces disponibles en el mercado actualmente son en realidad demasiado brillantes para un ambiente de descanso y inhiben el sueño. Se sugiere utilizar lámparas nocturnas de baja luminosidad y ubicarlas en un lugar alejado de la cabeza de su hijo, de modo que no brillen de manera directa sobre sus ojos cuando esté acostado.

      Es importante enviar mensajes constantes sobre la importancia del descanso. Trate de elogiar a su hijo después de una buena noche de descanso. Evite hacer que se acueste temprano como castigo o que se acueste tarde como recompensa. Para crear un mensaje positivo sobre el descanso, puede hacer una pizarra con adhesivos y recompensarlo con una estrella por cada noche que se acuesta puntualmente.

      Higiene

      Al llegar al Kinder, la mayoría de los niños ya asumen un rol más activo en su higiene personal. Sin embargo, los padres deberán permanecer atentos y supervisar a los niños cuando se bañen para asegurarse de que se estén higienizando bien.

      La edad exacta en la que los niños están preparados para bañarse o ducharse solos varía de un niño a otro. A menudo, los niños les hacen saber a sus padres que están listos para tener más privacidad y que prefieren empezar a higienizarse solos, pero por lo general la transición es paulatina y los padres aún tendrán que intervenir para aconsejarlos o para comprobar que se estén higienizando bien todo su cuerpo. Es posible que algunos niños, en especial las niñas que tienen cabello largo, aún requieran ayuda para lavarse el cabello con champú o enjuagarse el acondicionador, incluso después de haber aprendido a higienizarse el resto del cuerpo. Cuando los niños empiecen a bañarse solos, téngales paciencia hasta que aprendan a hacerlo y dedique tiempo adicional para el baño de ser necesario.

      Para la mayoría de los niños no es necesario lavarse el cabello todos los días. La frecuencia con la que su hijo deberá lavarse el cabello dependerá de varios factores, como la longitud del cabello, el nivel de actividad de su hijo y si el cabello que tiene es rizado o lacio.

      Asegúrese de que su hijo comprenda la importancia de lavarse las manos y la relación que existe entre la limpieza y el estar sano. No utilice demasiado desinfectante para manos y, en cambio, asegúrese de que su hijo sepa cómo lavarse las manos de manera efectiva con agua y jabón. Enséñele a su hijo que debe lavarse las manos en los siguientes momentos:

      • Luego de ir al baño
      • Antes de comer
      • Antes y después de manipular o preparar comida
      • Luego de haber estado al aire libre
      • Luego de sonarse la nariz y estornudar
      • Antes y después de visitar a amigos o familiares enfermos
      • Luego de estar en contacto con gatos, perros y otros animales
      • Luego de tocar basura

      Enséñele a su hijo que debe estornudar o toser en la parte interna del codo y no utilizar la mano para taparse la boca.

      Enséñele a su hijo a no hurgarse la nariz ni morderse las uñas.

      Asegúrese de que su hijo comprenda la relación que existe entre una buena higiene y una buena salud. Explíquele la importancia de no compartir vasos ni sorbetes, por ejemplo, con otros niños de la escuela.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo con regularidad para que se realice controles del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. Pregúntele al odontólogo acerca de la higiene bucal de su hijo y acerca de las medidas preventivas, como la aplicación de selladores dentales, que se pueden tomar para proteger los dientes del niño contra la caries y el deterioro dental.

      El desarrollo de buenos hábitos de higiene bucal es importante, incluso si el niño aún tiene dientes de leche únicamente. A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los niños más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Durante el Kinder, los niños deberían cepillarse los dientes al menos dos veces al día y después de cada comida, si es posible.

      A pesar de que a esta altura su hijo debería ser capaz de cepillarse los dientes por sí mismo, todavía necesitará ayuda para asegurarse de que se limpie los dientes a fondo. Los padres deberán seguir supervisando a sus hijos cuando se cepillen los dientes o utilicen hilo dental antes de irse a dormir.

      Los niños deben empezar a utilizar hilo dental todos los días una vez que sus dientes se junten. Por lo general, necesitarán un poco de ayuda con esto hasta cumplir los 7 años o incluso después.

      Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los niños de entre 5 y 14 años se lastimen los dientes, lo cual sucede a 1 de cada 14 niños. Si no se tratan, estas lesiones pueden derivar en complicaciones de gravedad.

      Averigüe si en su lugar de residencia le añaden fluoruro al agua y, de no ser así, consulte con su odontólogo acerca de las estrategias que puede utilizar para proteger los dientes de su hijo. Utilice una pasta dental con fluoruro pero solo en pequeñas cantidades, no más de la cantidad equivalente a una arveja.

      Limite la cantidad de alimentos azucarados o pegajosos que consume su hijo, ya que estos son los principales causantes del deterioro dental. Enséñele a su hijo a utilizar la lengua para limpiarse los dientes de inmediato después de haber ingerido alimentos que se pegan a los dientes.

      Permita el consumo de jugo solo durante las comidas y diluya jugos muy dulces con agua para reducir su contenido de azúcar.

      No permita o limite en gran medida el consumo de gaseosas y refrescos.

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1er grado

  • Nutrición:

      General

      Estén preparados para escuchar comentarios sobre lo que comen los demás niños en la escuela. Para muchos niños, el 1.er grado es la primera vez donde comen su almuerzo y desayuno fuera del hogar. En la cafetería y los recreos, su hijo podrá ver lo que otros padres les dan a sus hijos para comer en la escuela. Enséñele a su hijo que usted ha decidido alimentarlo con opciones más saludables, y aunque lo que sus amigos comen está bien para ellos, no es necesariamente lo mejor para él.

      Trate de mantenerse en los pasillos externos cuando va al supermercado. Como regla general, las opciones más saludables para su hijo en crecimiento son los alimentos frescos e integrales que no han sido procesados. Los productos lácteos, los productos frescos y las opciones naturales habitualmente se encuentran en los pasillos externos de las tiendas. Los pasillos centrales están repletos de comidas rápidas, papas fritas, tortas, dulces, etc. Si su hijo hace las compras con usted, evite estos pasillos para que su hijo no vea los productos y que no trate de convencerlo que se los compre.

      Haga que los miembros de su familia y sus amigos sean modelos de una alimentación saludable. A menudo, los niños más pequeños idolatran a las personas mayores, como por ejemplo padres, tíos, primos mayores o amigos. Una forma de motivar a su hijo para que coma mejor es decir que si quiere ser una persona grande y fuerte como su modelo a seguir, debe comer alimentos saludables.

      Al conversar sobre la nutrición con su hijo, trate de usar palabras como fuerte o débil, rápido o lento, saludable o no saludable en lugar de palabras como gordo, obeso o fornido. Trate de explicar a su hijo que “comer vegetales lo hará fuerte” y que “comer muchos dulces hará que su cuerpo sea lento y débil”. El sentido de la imagen del cuerpo comienza a desarrollarse hacia los 6 años, y enfocarse en lo que los alimentos le producen a su cuerpo ayudará a promover un ideal saludable en lugar de poner demasiado énfasis en el peso.

      Enséñele a su hijo en 1.er grado qué es una comida y un refrigerio saludable. En cada comida, debe consumirse una fruta y un vegetal; en cada refrigerio, debe consumirse una fruta o un vegetal.

      Haga hincapié en las comidas en familia sin distracciones tecnológicas. Esto quiere decir, sin mensajes de texto, sin televisión y sin tecnología. Las comidas son una excelente oportunidad para relacionarse como familia, y controlar las distracciones le permite a su hijo aprender a escuchar a su cuerpo y saber cuándo está satisfecho.

      A los niños en 1.er grado les encanta ayudar: aproveche esto pidiéndole a su hijo que elija vegetales y frutas en la tienda, que ayude en la preparación de las comidas y que ponga los alimentos en los platos. Hacer que forme parte de todos los pasos del proceso es excelente para desarrollar su interés por los alimentos saludables.

      Trate de servir hamburguesas vegetarianas y perros calientes vegetarianos a su hijo en 1.er grado con el objetivo de aumentar el consumo de vegetales y proteínas en el caso de niños quisquillosos con la comida. Presentar vegetales en un plato al que el niño ya está acostumbrado es otra forma de impulsar el desarrollo del consumo de vegetales a medida que se forman sus papilas gustativas.

      Vegetales

      Trate de agregar zanahorias o zucchinis cortados al pan de carne, los guisados o los panes y pastelillos rápidos. Su hijo probablemente no notará los vegetales agregados.

      Pida a su hijo que lo ayude a cortar lechuga para una ensalada o que lave los vegetales frescos. Involucrar a su hijo de esta manera puede hacer que desarrolle un interés en comer los vegetales que ha ayudado a preparar.

      A esta edad tan temprana, las papilas gustativas de su hijo son extremadamente sensibles a los alimentos amargos, lo que hace que algunos vegetales de hojas verdes, como la espinaca y las coles rizadas, sean algo difícil de consumir. Si le agrega una pizca de sal a los vegetales de hojas verdes amargos, reducirá un poco este sabor. También puede probar agregando ketchup, que puede parecer poco atractivo para un adulto, pero que si hace que su hijo coma judías verdes, valdrá la pena. Su hijo se acostumbrará al sabor amargo con el tiempo siempre y cuando siga proponiendo ese vegetal en particular.

      Pruebe agregando espinacas a un batido hecho en casa. Lo dulce de los frutos rojos y el plátano ocultará la espinaca y hará que su hijo consuma este vegetal de hojas verdes de una manera más atractiva.

      Ofrezca diferentes vegetales de manera repetida. Solo porque a su hijo no le gustaron las remolachas hace dos semanas, no significa que no le gustarán hoy. Los gustos de los niños cambian todo el tiempo, y cuanto más están expuestos a algunos tipos de alimentos, más posibilidades tendrán de que les gusten.

      Usted también coma vegetales. A esta edad, es probable que su hijo copie el comportamiento de sus padres. Ponga énfasis en cuánto adora los vegetales con frases tales como: “Me encantan las judías verdes. ¿A ti no? ¿Puedo comer las tuyas?”. Esto llamará la atención de su hijo y hará que también quiera divertirse, lo que llevará a que coma sus vegetales.

      Sirva vegetales crudos como bastones de zanahorias, vainas de guisantes, judías verdes, apio con una salsa para untar, tal como el humus o aderezo de ensaladas bajo en grasas, para que los vegetales sean más atractivos para su hijo. Limite la cantidad de salsas para untar a no más de 2 cucharadas e intente preparar una versión liviana o sin grasas.

      Frutas

      A la hora de un refrigerio, ofrezca a su hijo frutas secas, como pasas de uva o chabacanos secos, en lugar de dulces. Esto saciará su necesidad de comer algo dulce y también aportará nutrientes muy importantes. Pero asegúrese de que su hijo se lave los dientes luego de comer frutas secas, ya que pueden ser pegajosas como los dulces. Y controle las porciones que le sirve: ¼ de taza de frutas secas es aproximadamente 1 caja pequeña de pasas de uva.

      Tenga siempre frutas cortadas en recipientes que su hijo pueda alcanzar fácilmente dentro del refrigerador en caso de que quiera un refrigerio saludable o un agregado a la comida. Hay más posibilidades de que los niños más chicos coman frutas si están cortadas y son fáciles de consumir.

      Los batidos son una buena forma de incluir muchas frutas en una porción. Agregue plátanos enteros, frutos rojos congelados, leche y mezcle todo. Es algo que se parece a un postre congelado, pero incluye muchos nutrientes. Tenga en cuenta las porciones y no sirva más de 6 onzas.

      Granos

      Una opción de refrigerio saludable que incluya granos y productos lácteos son las tortillas de trigo integral con queso bajo en grasas derretido.

      Agregue algo crujiente (y del grupo de los granos) al yogur de su hijo concereal de granos integrales. Esto hará que incluya granos y productos lácteos en su desayuno. Agregue un poco de frutas cortadas y algunas frutas secas y su hijo obtendrá un desayuno completo y saludable.

      Otra excelente opción de granos integrales para el desayuno es la avena. Agregue frutas como plátanos y frutos rojos, decore con almendras y nueces, y su hijo comenzará su día sintiéndose satisfecho y con casi todos los grupos alimenticios cubiertos.

      Siempre trate de leer el reverso de los paquetes en busca de granos integrales. Algunas veces el frente de la caja dice que el producto contiene granos integrales, pero recuerde que no hay muchos granos integrales en las pastas, el pan o los cereales. Los granos integrales deben ser el ingrediente más importante de la lista.

      Trate de incorporar los granos integrales poco a poco si su hijo no está acostumbrado a ellos. Trate de mezclar arroz integral con arroz blanco y, de manera gradual, agregue más arroz integral hasta que se acostumbre a su hijo a la textura y el gusto. Este método también funciona para las pastas.

      Proteínas

      Trate de asegurarse de que su hijo coma dos porciones de pescado por semana. Si le sirve bastones de pescado, busque las variedades que estén empanadas con granos integrales y que contengan poco sodio. Una opción incluso más saludable es hacerlos en casa con salmón, tilapia o lenguado cocidos.

      Asegure que su hijo no coma más de una lata de atún claro cada 7 a 9 días, debido al nivel de mercurio que tiene este alimento. El atún claro enlatado tiene mucho menos mercurio que la albacora o el atún blanco. También puede cambiar a salmón enlatado y su hijo no notará la diferencia.

      Trate de preparar los huevos de diferentes formas para mantener a su hijo interesado. Pueden ser revueltos, hervidos o en forma de omelette con vegetales agregados. Los huevos son una gran fuente de proteínas.

      Lácteos

      Si su hijo es intolerante a la lactosa, una excelente opción son los sustitutos de la leche, como la leche de soja o de almendra fortificada con calcio. Los vegetales, como la col de hojas verdes, la col rizada y la soja, también aportan calcio, aunque en menores cantidades. Sin embargo, el calcio que proviene de estas fuentes no se absorbe tan bien como el calcio que proviene de los productos lácteos.

      Utilice leche baja en grasas al preparar cereales calientes, avena o sopa. Esta es una manera fácil de aumentar la ingesta diaria de productos lácteos de su hijo sin que tenga que tomar un vaso de leche.

      Si su hijo toma mucha leche, trate de asegurarse de que no se llene con este alimento y rechace otras opciones saludables.

      Aceites y Grasas

      Trate de agregar pequeñas cantidades de aguacate a un batido para aumentar la cremosidad y las grasas saludables.

      Evite las grasas trans, que son muy dañinas. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si en el frente de la etiqueta dice “0 grasas trans”.

      Trate de comprar margarina en envase y no en barra. La margarina en envase tiene menos grasas trans que la margarina en barra.

      Trate de revisar las etiquetas de los alimentos preenvasados para evitar consumir grasas malas. Las grasas saturadas y las grasas trans entran en la categoría de grasas no saludables. Las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas (grasas líquidas) son grasas mejores y pueden encontrarse en aceites vegetales y de oliva, en el aguacate y en pescados con grasa como el salmón.

      Sodio y Sal

      Alimente a su hijo en 1.er grado con comidas frescas e integrales y evite los alimentos procesados tanto como sea posible. Esta es la mejor manera de que el consumo de sodio de su hijo sea bajo.

      Siempre trate de revisar las etiquetas de los alimentos que compra. Ya que cada marca y preparación es diferente, buscar opciones con bajo sodio será de gran ayuda en la reducción del consumo de sodio de su hijo.

      Si no utiliza productos bajos en sodio o sin sal agregada, escurra y enjuague los vegetales enlatados para reducir la cantidad de sodio. Los vegetales congelados tienen menos sodio que los vegetales enlatados y son una buena opción cuando no hay vegetales frescos disponibles.

      No deje el salero en la mesa. Si quiere agregar más sabor a sus comidas, trate de preparar su propia mezcla de hierbas que pueda poner en la mesa. Ajo y cebolla en polvo, orégano o tomillo son buenas opciones que pueden mezclarse para añadir sabor sin agregar sodio.

      La mayor parte del sodio de la dieta de un niño no proviene del salero, sino de los alimentos que compra fuera del hogar. Por ejemplo, las alitas de pollo y las pastas habitualmente tienen un alto contenido de sodio.

      Trate de preparar una pizza casera en su hogar. Las pizzerías son la fuente principal de sodio en la dieta de un niño.

      Azúcares agregados

      Cuando hable con su hijo, trate de poner énfasis en que los dulces son un alimento ocasional y no algo que pueden consumir todos los días. A esta edad, su hijo puede comenzar a recibir la influencia de sus amigos, quienes pueden consumir refrigerios no saludables, como dulces y refrescos.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo mira la televisión para disminuir el efecto de las publicidades de alimentos. Los niños pequeños pueden ser influenciados fácilmente por las publicidades de comida chatarra tal como los cereales azucarados, los refrescos y la comida rápida.

      Enséñele a su hijo sobre la moderación. Si prohíbe algunos alimentos por completo, hará que los deseen más.

      Concéntrese en las frutas a modo de postre la mayor cantidad de días posible y evite los helados, los dulces y la pastelería, a menos que se trate de una ocasión especial.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia o en los recreos. Esto le brindará una mejor comprensión de su nivel de actividad física general.

      Los distritos escolares varían mucho con respecto a las horas de educación física que ofrecen, por lo que resulta de especial importancia que los padres fomenten la actividad física y sirvan como ejemplo de hábitos saludables. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Incluso las actividades al aire libre como rastrillar hojas cuentan.

      Explore diferentes clases y deportes apropiados para su hijo en 1.er grado. Por ejemplo, puede llevarlo a clases de gimnasia, ballet o fútbol.

      Si le preocupa que su hijo no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le agrade más. Por ejemplo, invitar a amigos a su casa para jugar afuera puede motivarlo. O invitarlo a jugar o patear la pelota con usted puede despertar su interés.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Se ha comprobado que los niños que dedican la mayor parte de su tiempo a actividades sedentarias tienen habilidades de coordinación motora deficientes. Limite la cantidad de tiempo que su hijo permanece inactivo a no más de una hora seguida.

      Recuérdele a su hijo la importancia de la seguridad. Enséñele a prestar atención al cruzar la calle y a jugar de forma segura en la cercanía de vehículos. Enséñele la importancia de jugar de manera segura con otros niños y en los juegos infantiles, por ejemplo, al evitar caer sobre el cuello y la cabeza.

      Sueño

      La regularidad es la clave para que su hijo tenga un buen descanso. Asegúrese de que se acueste y se levante aproximadamente a la misma hora en los días de semana y los fines de semana. Es posible que su hijo intenta dormir hasta tarde durante los fines de semana, lo cual puede ser una señal de que no está durmiendo lo suficiente. Los expertos recomiendan que los fines de semana se acueste su hijo no más de una hora más tarde del horario de los días de semana y que debe dormir aproximadamente la misma cantidad de tiempo en total.

      Establezca una rutina relajante diaria para su hijo antes de acostarse. Esto puede incluir ordenar sus juguetes, leer un cuento antes de dormir, tomar un baño caliente y cepillar sus dientes.

      Es posible que su hijo trate de extender su rutina nocturna para no irse a dormir. Los expertos dicen que se puede incorporar cierta flexibilidad en su rutina permitiéndole que elija un cuento para leer o una canción alegre. Pero es importante restringir la cantidad de opciones para establecer límites. Para que sea eficaz, esta rutina no debe durar más de 30 minutos. Trate de irse de su dormitorio antes de que se duerma.

      Aliente a su hijo a que juegue con sus juguetes en el piso de su dormitorio o en otra habitación. Reserve su cama solamente para dormir. Al limitar hacer otras actividades en su cama, su hijo comenzará a asociar la cama con el descanso.

      Cree una regla familiar para apagar el televisor y otros dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de la hora de acostarse. Por lo general, el uso extendido de pantallas, especialmente justo antes de acostarse, está asociado con la resistencia a la hora de acostarse, la dificultad para dormirse y las pesadillas. Los expertos recomiendan quitar el televisor del dormitorio de su hijo para garantizar que sea un ambiente tranquilo y oscuro.

      Es importante enviar mensajes constantes sobre la importancia del descanso. Trate de elogiar a su hijo después de una buena noche de descanso. Evite hacer que se acueste temprano como castigo o que se acueste tarde como recompensa. Para crear un mensaje positivo sobre el descanso, puede hacer una pizarra con adhesivos y recompensarlo con una estrella por cada noche que se acuesta puntualmente.

      La cafeína es un estimulante que puede evitar que su hijo se duerma. Cinco horas antes de acostarse, evite darle a su hijo refrescos, té u otras bebidas con cafeína. También se ha descubierto que la cafeína estimula las ganas de orinar y puede contribuir a que su hijo tenga enuresis nocturna.

      Higiene

      Al llegar a 1.er grado, la mayoría de los niños asumen un rol mucho más activo en su higiene personal. Sin embargo, los padres deberán permanecer atentos y supervisar a los niños cuando se bañen para asegurarse de que se estén higienizando bien.

      Para la mayoría de los niños no es necesario lavarse el cabello todos los días. La frecuencia con la que su hijo deberá lavarse el cabello dependerá de varios factores, como la longitud del cabello, el nivel de actividad de su hijo y si el cabello que tiene es rizado o lacio.

      La edad exacta en la que los niños están preparados para bañarse o ducharse solos varía de un niño a otro. A menudo, los niños les hacen saber a sus padres que están listos para tener más privacidad y que prefieren empezar a higienizarse solos, pero por lo general la transición es paulatina y los padres aún tendrán que intervenir para aconsejarlos o para comprobar que se estén higienizando bien todo su cuerpo. Es posible que algunos niños, en especial las niñas que tienen cabello largo, aún requieran ayuda para lavarse el cabello con champú o enjuagarse el acondicionador, incluso después de haber aprendido a higienizarse el resto del cuerpo. Cuando los niños empiecen a bañarse solos, téngales paciencia hasta que aprendan a hacerlo y dedique tiempo adicional para el baño de ser necesario.

      Asegúrese de que su hijo comprenda la importancia de lavarse las manos y la relación que existe entre la limpieza y el estar sano. No utilice demasiado desinfectante para manos y, en cambio, asegúrese de que su hijo sepa cómo lavarse las manos de manera efectiva con agua y jabón. Enséñele a su hijo que debe lavarse las manos en los siguientes momentos:

      • Luego de ir al baño
      • Antes de comer
      • Antes y después de manipular o preparar comida
      • Luego de haber estado al aire libre
      • Luego de sonarse la nariz y estornudar
      • Antes y después de visitar a amigos o familiares enfermos
      • Luego de estar en contacto con gatos, perros y otros animales
      • Luego de tocar basura.

      Enséñele a su hijo que debe estornudar o toser en la parte interna del codo y no utilizar la mano para taparse la boca.

      Enséñele a su hijo a no hurgarse la nariz ni morderse las uñas.

      Enséñele a su hijo que no debe rascarse sus partes íntimas en público.

      Asegúrese de que su hijo comprenda la relación que existe entre una buena higiene y una buena salud. Explíquele la importancia de no compartir vasos ni sorbetes, por ejemplo, con otros niños de la escuela.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo con regularidad del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. Pregúntele al odontólogo acerca de la higiene bucal de su hijo y acerca de las medidas preventivas, como la aplicación de selladores dentales, que se pueden tomar para proteger los dientes del niño contra la caries y el deterioro dental.

      A esta edad, mantener los buenos hábitos de higiene bucal es importante, incluso si el niño aún tiene dientes de leche únicamente. A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los niños más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje. Mantener una buena higiene bucal es más esencial que nunca ahora que a su hijo le están por salir los dientes permanentes.

      Su hijo debería cepillarse los dientes al menos dos veces al día y después de cada comida, si es posible.

      A pesar de que a esta altura su hijo debería ser capaz de cepillarse los dientes por sí mismo, todavía necesitará ayuda para asegurarse de que se limpie los dientes a fondo. Los padres deberán seguir supervisando a sus hijos cuando se cepillen los dientes o utilicen hilo dental antes de irse a dormir.

      Los niños deben empezar a utilizar hilo dental todos los días una vez que sus dientes se junten. Por lo general, necesitarán un poco de ayuda con esto hasta cumplir los 7 años o incluso después.

      Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los niños hasta los 14 años se lastimen los dientes, lo cual sucede a 1 de cada 14 niños. Si no se tratan, estas lesiones pueden resultar en complicaciones de gravedad.

      Averigüe si en su lugar de residencia le añaden fluoruro al agua y, de no ser así, consulte con su odontólogo acerca de las estrategias que puede utilizar para proteger los dientes de su hijo. Utilice una pasta dental con fluoruro pero solo en pequeñas cantidades, no más de la cantidad equivalente a una arveja.

      Limite la cantidad de alimentos azucarados o pegajosos que consume su hijo, ya que estos son los principales causantes del deterioro dental. Enséñele a su hijo a utilizar la lengua para limpiarse los dientes de inmediato después de haber ingerido alimentos que se pegan a los dientes.

      Permita el consumo de jugo solo durante las comidas y diluya jugos muy dulces con agua para reducir su contenido de azúcar.

      No permita o limite en gran medida el consumo de gaseosas y refrescos.

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2do grado

  • Nutrición:

      General

      Haga que durante la comida no haya interrupciones, para lograr que su hijo se concentre en la comida. Esto significa decir no a la televisión, los teléfonos u otros dispositivos durante las comidas. Esta es una excelente oportunidad para relacionarse como familia, y eliminar las distracciones hará que su hijo aprenda a escuchar su cuerpo, concentrarse en lo que está comiendo, saber cuándo está satisfecho y cuándo quiere más.

      Trate de mantenerse en los pasillos externos cuando va al supermercado. Como regla general, las opciones más saludables para su hijo en crecimiento son los alimentos frescos e integrales que no han sido procesados. Los productos lácteos, los productos frescos y las opciones naturales habitualmente se encuentran en los pasillos externos de las tiendas. Los pasillos centrales están repletos de comidas rápidas, papas fritas, tortas, dulces, etc. Si su hijo hace las compras con usted, evite estos pasillos para que su hijo no vea los productos y que no trate de convencerlo que se los compre.

      Organice una noche de pizzas en casa y hornee sus propias masas. Su hijo en 2.o grado probablemente adora la pizza, que no siempre es comida chatarra. Deje que su hijo participe en el armado de las pizzas. Comience con una masa integral, salsa de tomates baja en sodio, diferentes tipos de vegetales y queso bajo en grasas. Es una forma saludable y divertida de obtener una variedad de grupos alimenticios.

      Asegúrese de que las opciones saludables sean más fáciles de alcanzar y que los dulces estén fuera de la vista. A esta edad, los niños en 2.o grado tienen mayor independencia en la cocina, lo que significa que podrán acceder por sí mismos a los refrigerios que estén en el refrigerador o la alacena. Si los únicos alimentos que su hijo encuentra son saludables, es más fácil optar por un producto saludable.

      Deje que su hijo decida qué alimentos pueden incluir en una ensalada. Esto aumenta su participación en las opciones saludables y le muestra que su opinión sobre la alimentación es importante.

      Sea creativo al presentar los alimentos a su hijo en 2.o grado. Es probable que, a esta edad, sea más aventurero que antes, de manera que presentar opciones saludables de formas diferentes puede llevar a que pruebe alimentos nuevos. ¿Está cansado de acompañar la cena con una ensalada? Pruebe con un taco vegetariano como plato principal y deje que su hijo decida qué alimentos se incluirán. Algunas buenas opciones para incluir son las tiras de pechuga de pollo asadas, los frijoles negros, el maíz, los pimientos, el aguacate, los tomates, la lechuga romana, el arroz integral y el queso bajo en grasas. En lugar de utilizar un aderezo de ensaladas con un alto contenido de grasas, trate de utilizar una salsa para darle más sabor al plato y optar por una opción más saludable.

      Haga que su hijo maneje la licuadora al preparar batidos. A esta edad, puede ayudar más en la cocina. Involucrar a su hijo en el proceso hará que tenga un mayor interés en los alimentos que comerá.

      Deje que su hijo lo acompañe a hacer las compras y hágalo partícipe del embolsado y pesaje de los productos. Incluso algunas tiendas tienen escáneres que los niños pueden utilizar.

      General

      Haga que durante la comida no haya interrupciones, para lograr que su hijo se concentre en la comida. Esto significa decir no a la televisión, los teléfonos u otros dispositivos durante las comidas. Esta es una excelente oportunidad para relacionarse como familia, y eliminar las distracciones hará que su hijo aprenda a escuchar su cuerpo, concentrarse en lo que está comiendo, saber cuándo está satisfecho y cuándo quiere más.

      Trate de mantenerse en los pasillos externos cuando va al supermercado. Como regla general, las opciones más saludables para su hijo en crecimiento son los alimentos frescos e integrales que no han sido procesados. Los productos lácteos, los productos frescos y las opciones naturales habitualmente se encuentran en los pasillos externos de las tiendas. Los pasillos centrales están repletos de comidas rápidas, papas fritas, tortas, dulces, etc. Si su hijo hace las compras con usted, evite estos pasillos para que su hijo no vea los productos y que no trate de convencerlo que se los compre.

      Organice una noche de pizzas en casa y hornee sus propias masas. Su hijo en 2.o grado probablemente adora la pizza, que no siempre es comida chatarra. Deje que su hijo participe en el armado de las pizzas. Comience con una masa integral, salsa de tomates baja en sodio, diferentes tipos de vegetales y queso bajo en grasas. Es una forma saludable y divertida de obtener una variedad de grupos alimenticios.

      Asegúrese de que las opciones saludables sean más fáciles de alcanzar y que los dulces estén fuera de la vista. A esta edad, los niños en 2.o grado tienen mayor independencia en la cocina, lo que significa que podrán acceder por sí mismos a los refrigerios que estén en el refrigerador o la alacena. Si los únicos alimentos que su hijo encuentra son saludables, es más fácil optar por un producto saludable.

      Deje que su hijo decida qué alimentos pueden incluir en una ensalada. Esto aumenta su participación en las opciones saludables y le muestra que su opinión sobre la alimentación es importante.

      Sea creativo al presentar los alimentos a su hijo en 2.o grado. Es probable que, a esta edad, sea más aventurero que antes, de manera que presentar opciones saludables de formas diferentes puede llevar a que pruebe alimentos nuevos. ¿Está cansado de acompañar la cena con una ensalada? Pruebe con un taco vegetariano como plato principal y deje que su hijo decida qué alimentos se incluirán. Algunas buenas opciones para incluir son las tiras de pechuga de pollo asadas, los frijoles negros, el maíz, los pimientos, el aguacate, los tomates, la lechuga romana, el arroz integral y el queso bajo en grasas. En lugar de utilizar un aderezo de ensaladas con un alto contenido de grasas, trate de utilizar una salsa para darle más sabor al plato y optar por una opción más saludable.

      Haga que su hijo maneje la licuadora al preparar batidos. A esta edad, puede ayudar más en la cocina. Involucrar a su hijo en el proceso hará que tenga un mayor interés en los alimentos que comerá.

      Deje que su hijo lo acompañe a hacer las compras y hágalo partícipe del embolsado y pesaje de los productos. Incluso algunas tiendas tienen escáneres que los niños pueden utilizar.

      Vegetales

      Ofrezca a su hijo una porción de zanahorias, camotes o judías verdes y deje que decida cuál de estos alimentos le gustaría comer en la cena. Esto fomentará la independencia de su hijo y también lo alentará a elegir los vegetales por sí solo.

      Trate de agregar más vegetales a los espaguetis para aumentar el consumo de vegetales. Una opción es agregar pimientos, hongos o brócoli cortado a la salsa. Otra opción es utilizar un mondador para convertir zucchinis en fideos cortándolos en tiras finas y agregándolas a los espaguetis o utilizando solamente los zucchinis como la pasta.

      Trate de tener una “noche vegetariana” en casa una vez por semana. Prepare perros calientes vegetarianos o hamburguesas vegetarianas, humus con vegetales cortados como zanahorias o pepinos y batatas al horno. Comprometerse una vez por semana los obligará a usted y a su hijo a probar los vegetales de distintas formas y les permitirá verlos como más que solo un acompañamiento.

      Vegetales

      Ofrezca a su hijo una porción de zanahorias, camotes o judías verdes y deje que decida cuál de estos alimentos le gustaría comer en la cena. Esto fomentará la independencia de su hijo y también lo alentará a elegir los vegetales por sí solo.

      Trate de agregar más vegetales a los espaguetis para aumentar el consumo de vegetales. Una opción es agregar pimientos, hongos o brócoli cortado a la salsa. Otra opción es utilizar un mondador para convertir zucchinis en fideos cortándolos en tiras finas y agregándolas a los espaguetis o utilizando solamente los zucchinis como la pasta.

      Trate de tener una “noche vegetariana” en casa una vez por semana. Prepare perros calientes vegetarianos o hamburguesas vegetarianas, humus con vegetales cortados como zanahorias o pepinos y batatas al horno. Comprometerse una vez por semana los obligará a usted y a su hijo a probar los vegetales de distintas formas y les permitirá verlos como más que solo un acompañamiento.

      Frutas

      Tenga frutas cortadas en bolsas que su hijo pueda alcanzar dentro del refrigerador y aliéntelo a comerlas cuando quiera un refrigerio. Si las frutas están listas para comer y al alcance de su hijo, será más fácil que las elija.

      Si es posible, organice un viaje en familia a una plantación de manzanas local. Deje que su hijo recoja las manzanas y conversen sobre los diferentes tipos de manzanas que existen. Cuando regresen al hogar, pueden probar las distintas variedades de manzanas y decidir cuáles les gustan más. No solo estará promoviendo una alimentación saludable, sino que además el viaje en familia también sirve como una actividad física para realizar todos juntos.

      Ponga énfasis en elegir frutas para el postre. La dulzura natural de las frutas es una excelente opción para finalizar la comida con una sensación de postre sin tener que recurrir al tarro de galletas ni agregar calorías vacías.

      Decore los cereales o la avena que consume su hijo con frutos rojos frescos, plátanos o manzanas cortadas para obtener una porción de frutas en el desayuno.

      Pruebe congelando frutos rojos, trozos de naranja o uvas con el fin de crear una paleta casera saludable para llevar a todos lados. Otra opción son los plátanos cortados con un poco de jugo de limón congelados en un vaso descartable.

      Frutas

      Tenga frutas cortadas en bolsas que su hijo pueda alcanzar dentro del refrigerador y aliéntelo a comerlas cuando quiera un refrigerio. Si las frutas están listas para comer y al alcance de su hijo, será más fácil que las elija.

      Si es posible, organice un viaje en familia a una plantación de manzanas local. Deje que su hijo recoja las manzanas y conversen sobre los diferentes tipos de manzanas que existen. Cuando regresen al hogar, pueden probar las distintas variedades de manzanas y decidir cuáles les gustan más. No solo estará promoviendo una alimentación saludable, sino que además el viaje en familia también sirve como una actividad física para realizar todos juntos.

      Ponga énfasis en elegir frutas para el postre. La dulzura natural de las frutas es una excelente opción para finalizar la comida con una sensación de postre sin tener que recurrir al tarro de galletas ni agregar calorías vacías.

      Decore los cereales o la avena que consume su hijo con frutos rojos frescos, plátanos o manzanas cortadas para obtener una porción de frutas en el desayuno.

      Pruebe congelando frutos rojos, trozos de naranja o uvas con el fin de crear una paleta casera saludable para llevar a todos lados. Otra opción son los plátanos cortados con un poco de jugo de limón congelados en un vaso descartable.

      Granos

      Trate de servir productos de granos integrales con un bajo contenido de azúcar en el desayuno. Los granos integrales ayudan a su hijo a sentirse satisfecho durante más tiempo, lo que los convierte en una opción excelente para el desayuno.

      Siempre lea el reverso de los paquetes en busca de granos integrales. Algunas veces el frente de la caja dice que el producto contiene granos integrales, pero recuerde que no hay muchos granos integrales en las pastas, el pan o los cereales. Los granos integrales deben ser el ingrediente más importante de la lista.

      Incorpore granos integrales poco a poco si su hijo no está acostumbrado a ellos. Trate de mezclar pasta de trigo integral con pasta de harina refinada y, de manera gradual, agregue más pasta de trigo integral hasta que su hijo se acostumbre a la textura y el gusto. Esto también funciona con el arroz y además ayuda a los padres que puedan necesitar acostumbrarse a las versiones de pasta de trigo integral.

      Trate de cocinar con más avena. La avena es una gran fuente de granos integrales y es muy versátil. Puede agregársela a panes, pasteles y galletas. La avena combinada con el yogur (para preparar un parfait) o utilizada para preparar granola casera es una excelente forma de agregar granos integrales a la dieta de su hijo.

      Granos

      Trate de servir productos de granos integrales con un bajo contenido de azúcar en el desayuno. Los granos integrales ayudan a su hijo a sentirse satisfecho durante más tiempo, lo que los convierte en una opción excelente para el desayuno.

      Siempre lea el reverso de los paquetes en busca de granos integrales. Algunas veces el frente de la caja dice que el producto contiene granos integrales, pero recuerde que no hay muchos granos integrales en las pastas, el pan o los cereales. Los granos integrales deben ser el ingrediente más importante de la lista.

      Incorpore granos integrales poco a poco si su hijo no está acostumbrado a ellos. Trate de mezclar pasta de trigo integral con pasta de harina refinada y, de manera gradual, agregue más pasta de trigo integral hasta que su hijo se acostumbre a la textura y el gusto. Esto también funciona con el arroz y además ayuda a los padres que puedan necesitar acostumbrarse a las versiones de pasta de trigo integral.

      Trate de cocinar con más avena. La avena es una gran fuente de granos integrales y es muy versátil. Puede agregársela a panes, pasteles y galletas. La avena combinada con el yogur (para preparar un parfait) o utilizada para preparar granola casera es una excelente forma de agregar granos integrales a la dieta de su hijo.

      Proteínas

      Si las alergias a las nueces son una preocupación en la escuela, prepárele a su hijo un sándwich con mantequilla de girasol en lugar de mantequilla de maní para el almuerzo. La mantequilla de girasol se prepara a partir de girasoles y es segura para las personas que sufren de alergia a las nueces. También puede probar con la mantequilla de almendras o mantequilla de semillas de calabaza como sustitutos de la mantequilla de maní.

      Cambie el yogur común por el yogur griego bajo en grasas, que tiene más proteínas que el yogur común. El yogur griego es un poco más agrio que el yogur común y puede endulzarlo con frutas o un poco de miel.

      Las semillas de edamame (o granos de soja verdes) en su vaina pueden ser un refrigerio o aperitivo divertido y saludable. Enséñele a su hijo a sacar las semillas de sus vainas y disfrutarlas.

      Trate de hervir los huevos para el desayuno con anticipación, con el objetivo de ahorrar tiempo. Los huevos hervidos son una excelente opción de desayuno para llevar. Agregue un plátano, una tostada integral y puede brindarle a su hijo un desayuno saludable, incluso si no tiene tiempo para sentarse a comer.

      Proteínas

      Si las alergias a las nueces son una preocupación en la escuela, prepárele a su hijo un sándwich con mantequilla de girasol en lugar de mantequilla de maní para el almuerzo. La mantequilla de girasol se prepara a partir de girasoles y es segura para las personas que sufren de alergia a las nueces. También puede probar con la mantequilla de almendras o mantequilla de semillas de calabaza como sustitutos de la mantequilla de maní.

      Cambie el yogur común por el yogur griego bajo en grasas, que tiene más proteínas que el yogur común. El yogur griego es un poco más agrio que el yogur común y puede endulzarlo con frutas o un poco de miel.

      Las semillas de edamame (o granos de soja verdes) en su vaina pueden ser un refrigerio o aperitivo divertido y saludable. Enséñele a su hijo a sacar las semillas de sus vainas y disfrutarlas.

      Trate de hervir los huevos para el desayuno con anticipación, con el objetivo de ahorrar tiempo. Los huevos hervidos son una excelente opción de desayuno para llevar. Agregue un plátano, una tostada integral y puede brindarle a su hijo un desayuno saludable, incluso si no tiene tiempo para sentarse a comer.

      Lácteos

      Si su hijo es intolerante a la lactosa, una excelente opción son los sustitutos de la leche, como la leche de soja o de almendra fortificada con calcio. Los vegetales, como la col de hojas verdes, la col rizada y la soja, también aportan calcio, aunque en menores cantidades. Sin embargo, el calcio que proviene de estas fuentes no se absorbe tan bien como el calcio que proviene de los productos lácteos.

      Tenga una buena provisión de tiras de queso bajo en grasas. Las tiras de queso bajo en grasas son fáciles de transportar, lo que hace que sean un buen refrigerio para los niños que están fuera del hogar. Las tiras de queso también son una buena opción para incluir en los almuerzos para llevar.

      Utilice leche en lugar de agua al preparar cereales calientes, avena y sopas. Esta es una manera fácil de aumentar la ingesta diaria de productos lácteos de su hijo sin que tenga que tomar un vaso de leche.

      Lácteos

      Si su hijo es intolerante a la lactosa, una excelente opción son los sustitutos de la leche, como la leche de soja o de almendra fortificada con calcio. Los vegetales, como la col de hojas verdes, la col rizada y la soja, también aportan calcio, aunque en menores cantidades. Sin embargo, el calcio que proviene de estas fuentes no se absorbe tan bien como el calcio que proviene de los productos lácteos.

      Tenga una buena provisión de tiras de queso bajo en grasas. Las tiras de queso bajo en grasas son fáciles de transportar, lo que hace que sean un buen refrigerio para los niños que están fuera del hogar. Las tiras de queso también son una buena opción para incluir en los almuerzos para llevar.

      Utilice leche en lugar de agua al preparar cereales calientes, avena y sopas. Esta es una manera fácil de aumentar la ingesta diaria de productos lácteos de su hijo sin que tenga que tomar un vaso de leche.

      Aceites y Grasas

      Trate de agregar un poco de aguacate a un batido para aumentar la cremosidad y las grasas saludables.

      Si utiliza margarina, trate de comprarla en envase y no en barra. La margarina en envase tiene menos grasas trans que la margarina en barra.

      Evite las grasas trans, que son muy dañinas. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si en el frente de la etiqueta dice “0 grasas trans”.

      Revise las etiquetas de los alimentos envasados en busca de grasas malas. Las grasas saturadas y las grasas trans entran en la categoría de grasas no saludables. Las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas (grasas líquidas) son grasas mejores y pueden encontrarse en aceites vegetales y de oliva, en el aguacate y en pescados con grasa como el salmón.

      Aceites y Grasas

      Trate de agregar un poco de aguacate a un batido para aumentar la cremosidad y las grasas saludables.

      Si utiliza margarina, trate de comprarla en envase y no en barra. La margarina en envase tiene menos grasas trans que la margarina en barra.

      Evite las grasas trans, que son muy dañinas. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si en el frente de la etiqueta dice “0 grasas trans”.

      Revise las etiquetas de los alimentos envasados en busca de grasas malas. Las grasas saturadas y las grasas trans entran en la categoría de grasas no saludables. Las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas (grasas líquidas) son grasas mejores y pueden encontrarse en aceites vegetales y de oliva, en el aguacate y en pescados con grasa como el salmón.

      Sodio y Sal

      La mejor forma de reducir el consumo de sal y sodio de su hijo es alimentarlo con productos frescos y enteros y evitar los alimentos procesados tanto como sea posible.

      Lea las etiquetas de los alimentos que compra. Ya que cada marca y preparación es diferente, buscar opciones con bajo sodio será de gran ayuda en la reducción del consumo de sodio de su hijo.

      No deje el salero en la mesa. Si quiere agregar más sabor a sus comidas, trate de preparar su propia mezcla de hierbas que pueda poner en la mesa. Ajo y cebolla en polvo, orégano o tomillo son buenas opciones que pueden mezclarse para añadir sabor sin agregar sodio.

      Sodio y Sal

      La mejor forma de reducir el consumo de sal y sodio de su hijo es alimentarlo con productos frescos y enteros y evitar los alimentos procesados tanto como sea posible.

      Lea las etiquetas de los alimentos que compra. Ya que cada marca y preparación es diferente, buscar opciones con bajo sodio será de gran ayuda en la reducción del consumo de sodio de su hijo.

      No deje el salero en la mesa. Si quiere agregar más sabor a sus comidas, trate de preparar su propia mezcla de hierbas que pueda poner en la mesa. Ajo y cebolla en polvo, orégano o tomillo son buenas opciones que pueden mezclarse para añadir sabor sin agregar sodio.

      Azúcares agregados

      Enséñele a su hijo sobre la moderación. Prohibir un alimento puede hacer que su hijo lo desee más aún. En lugar de esto, ponga énfasis en que solo se puede comer dulces en ocasiones especiales y no todos los días.

      Trate de utilizar mantequilla de maní o frutas calentadas en lugar del jarabe para decorar los panqueques o waffles. Puede que su hijo ni siquiera extrañe el jarabe, y sustituir el azúcar con una porción de proteínas o frutas puede resultar en un desayuno más saludable.

      Agregue pepino o menta al agua. Esto endulzará el sabor del agua y puede agradarle a su hijo, que tal vez no disfrute del agua sin sabor.

      Azúcares agregados

      Enséñele a su hijo sobre la moderación. Prohibir un alimento puede hacer que su hijo lo desee más aún. En lugar de esto, ponga énfasis en que solo se puede comer dulces en ocasiones especiales y no todos los días.

      Trate de utilizar mantequilla de maní o frutas calentadas en lugar del jarabe para decorar los panqueques o waffles. Puede que su hijo ni siquiera extrañe el jarabe, y sustituir el azúcar con una porción de proteínas o frutas puede resultar en un desayuno más saludable.

      Agregue pepino o menta al agua. Esto endulzará el sabor del agua y puede agradarle a su hijo, que tal vez no disfrute del agua sin sabor.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Los distritos escolares varían mucho con respecto a las horas de educación física que ofrecen, por lo que resulta de especial importancia que los padres fomenten la actividad física y sirvan como ejemplo de hábitos saludables. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado.

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia o en los recreos. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general.

      Fomente la actividad física dándole a su hijo juguetes que lo hagan moverse, como un barrilete, un monopatín o una soga de saltar.

      Si le preocupa que su hijo no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le agrade más. Por ejemplo, invitar a amigos a su casa para jugar afuera puede motivarlo. O invitarlo a jugar o patear la pelota con usted podría despertar su interés.

      Explore diferentes clases y deportes apropiados para su hijo en 2.o grado. Por ejemplo, puede llevarlo a clases de gimnasia, ballet o fútbol. A medida que la motricidad gruesa de su hijo se vuelve más refinada, es posible que muestre un interés por los deportes que incluso un año atrás le resultaban muy difíciles. Expóngalo a tantas opciones de actividades físicas y deportes como sea posible. Por lo general, las organizaciones comunitarias, como la YMCA local, ofrecen clases de yoga o Tae Kwon Do asequibles y para niños.

      Es más o menos a esta edad que algunos niños comienzan a demostrar una inclinación y capacidad atlética natural, mientras que otros comienzan a resistirse a la actividad física y a considerarse como “no deportistas”. Aunque no parezca adaptarse a los deportes naturalmente, aliente a su hijo a que pruebe diferentes actividades y a encontrar una que le guste. Algunos niños se resisten a los deportes en equipo pero pueden distinguirse en los deportes individuales, como tenis o atletismo. Asegúrese de dejarlo probar diferentes deportes para que pueda encontrar uno que le interese, y considere los deportes no tradicionales, como esgrima o tiro con arco, que quizás puedan atraerle. Recompense y aliente la perseverancia, para que, aunque su hijo no sea un “atleta natural”, aprenda a disfrutar de participar y exigirse para mejorar.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Se ha comprobado que los niños que dedican la mayor parte de su tiempo a actividades sedentarias tienen habilidades de coordinación motora deficientes. Limite la cantidad de tiempo que su hijo permanece inactivo a no más de una hora seguida.

      Recuérdele a su hijo la importancia de la seguridad. Enséñele a prestar atención al cruzar la calle y a jugar de forma segura en la cercanía de vehículos. Enséñele la importancia de jugar de manera segura con otros niños y en los juegos infantiles, por ejemplo, al evitar caer sobre el cuello y la cabeza.

      Sueño

      La regularidad es la clave para que su hijo tenga un buen descanso. Asegúrese de que se acueste y se levante aproximadamente a la misma hora en los días de semana y los fines de semana. Es posible que su hijo intenta dormir hasta tarde durante los fines de semana, lo cual puede ser una señal de que no está durmiendo lo suficiente. Los expertos recomiendan que los fines de semana se acueste su hijo no más de una hora más tarde del horario de los días de semana y que debe dormir aproximadamente la misma cantidad de tiempo en total.

      Establezca una rutina relajante diaria para su hijo antes de acostarse. Esto puede incluir ordenar sus juguetes, leer un cuento antes de dormir, tomar un baño caliente y cepillar sus dientes.

      Es posible que su hijo trate de extender su rutina nocturna para no irse a dormir. Los expertos dicen que se puede incorporar cierta flexibilidad en su rutina permitiéndole que elija un cuento para leer o una canción alegre. Pero es importante restringir la cantidad de opciones para establecer límites. Para que sea eficaz, esta rutina no debe durar más de 30 minutos. Trate de irse de su dormitorio antes de que se duerma.

      Aliente a su hijo a que juegue con sus juguetes en el piso de su dormitorio o en otra habitación. Reserve su cama solamente para dormir. Al limitar hacer otras actividades en su cama, su hijo comenzará a asociar la cama con el descanso.

      Cree una regla familiar para apagar el televisor y otros dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de la hora de acostarse. Por lo general, el uso extendido de pantallas, especialmente justo antes de acostarse, está asociado con la resistencia a la hora de acostarse, la dificultad para dormirse y las pesadillas. Los expertos recomiendan quitar el televisor del dormitorio de su hijo para garantizar que sea un ambiente tranquilo y oscuro.

      Es importante enviar mensajes constantes sobre la importancia del descanso. Trate de elogiar a su hijo después de una buena noche de descanso. Evite hacer que se acueste temprano como castigo o que se acueste tarde como recompensa. Para crear un mensaje positivo sobre el descanso, puede hacer una pizarra con adhesivos y recompensarlo con una estrella por cada noche que se acuesta puntualmente.

      La cafeína es un estimulante que puede evitar que su hijo se duerma. Cinco horas antes de acostarse, evite darle a su hijo refrescos, té u otras bebidas con cafeína. También se ha descubierto que la cafeína estimula las ganas de orinar y puede contribuir a que su hijo tenga enuresis nocturna.

      Higiene

      Al llegar a 2.o grado, la mayoría de los niños están casi preparados para asumir la responsabilidad total de su higiene personal. Sin embargo, los padres deberán permanecer atentos y supervisar a los niños cuando se bañen en la medida que consideren necesario. Es normal que su hijo se vuelva más pudoroso a esta edad y que se resista a la intromisión en su rutina de baño. Por eso, debe encontrar un equilibrio entre respetar su privacidad y asegurarse de que lave bien su cuerpo.

      La edad exacta en la que los niños están preparados para bañarse o ducharse solos varía de un niño a otro. A menudo, los niños les hacen saber a sus padres que están listos para tener más privacidad y que prefieren empezar a higienizarse solos, pero por lo general la transición es paulatina y los padres aún tendrán que intervenir para aconsejarlos o para comprobar que se estén higienizando bien todo el cuerpo. Es posible que algunos niños, en especial las niñas que tienen cabello largo, aún requieran ayuda para lavarse el cabello con champú o enjuagarse el acondicionador, incluso después de haber aprendido a higienizarse el resto del cuerpo. Cuando los niños empiecen a bañarse solos, téngales paciencia hasta que aprendan a hacerlo y dedique tiempo adicional si es necesario.

      Para la mayoría de los niños no es necesario lavarse el cabello todos los días. La frecuencia con la que su hijo deberá lavarse el cabello dependerá de varios factores, como la longitud del cabello, si su hijo hace deportes y si el cabello que tiene es rizado o lacio.

      Aunque muchos niños no necesitan usar desodorante antes de la pubertad, algunos pueden tener un olor corporal fuerte y quizás deben comenzar a aplicarse desodorante. Si su hijo realiza deportes y transpira mucho, es posible que deba comenzar a usar desodorante regularmente. Guíese por su olfato.

      Asegúrese de que su hijo comprenda la importancia de lavarse las manos y la relación que existe entre la limpieza y el estar sano. No utilice demasiado desinfectante para manos y, en cambio, asegúrese de que su hijo sepa cómo lavarse las manos de manera efectiva con agua y jabón. Enséñele a su hijo que debe lavarse las manos en los siguientes momentos:

      • Luego de ir al baño
      • Antes de comer
      • Antes y después de manipular o preparar comida
      • Luego de haber estado al aire libre
      • Luego de sonarse la nariz y estornudar
      • Antes y después de visitar a amigos o familiares enfermos
      • Luego de estar en contacto con gatos, perros y otros animales
      • Luego de tocar basura

      Enséñele a su hijo que debe estornudar o toser en la parte interna del codo y no utilizar la mano para taparse la boca.

      Enséñele a su hijo a no hurgarse la nariz ni morderse las uñas.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo con regularidad del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. Pregúntele al odontólogo acerca de la higiene bucal de su hijo y acerca de las medidas preventivas, como la aplicación de suplementos de fluoruro y selladores dentales, que se pueden tomar para proteger los dientes del niño contra la caries y el deterioro dental.

      Es posible que al final en 2.o grado su hijo haya perdido la mayoría o la totalidad de sus dientes de leche. Por eso, es más importante que nunca mantener una buena higiene bucal. A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los niños más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Su hijo debería cepillarse los dientes al menos dos veces al día y después de cada comida, si es posible.

      A pesar de que a esta altura su hijo debería ser capaz de cepillarse los dientes por sí mismo, quizás todavía necesite ayuda para asegurarse de que se limpie los dientes a fondo.

      El uso de hilo dental todavía puede resultar un desafío y debe supervisarse hasta que la destreza manual de su hijo esté lo suficientemente desarrollada como para asegurarse de que hace un buen trabajo.

      Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los niños hasta los 14 años se lastimen los dientes. Si no se tratan, estas lesiones pueden resultar en complicaciones de gravedad.

      Averigüe si en su lugar de residencia le añaden fluoruro al agua y, de no ser así, consulte con su odontólogo acerca de las estrategias que puede utilizar para proteger los dientes de su hijo. Use una pasta dental con fluoruro.

      Limite la cantidad de alimentos azucarados o pegajosos que consume su hijo, ya que estos son los principales causantes del deterioro dental. Enséñele a su hijo a utilizar la lengua para limpiarse los dientes de inmediato después de haber ingerido alimentos que se pegan a los dientes.

      Permita el consumo de jugo solo durante las comidas y diluya jugos muy dulces con agua para reducir su contenido de azúcar.

      No permita o limite en gran medida el consumo de gaseosas y refrescos.

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3er grado

  • Nutrición:

      General

      Pídale a su hijo que se involucre en la planificación de las comidas. Continúe aumentando la participación de su hijo en el proceso, ya que esto lo mantendrá involucrado e interesado. Hojeen libros y revistas de recetas y prueben nuevos platos juntos.

      Haga que durante la comida no haya interrupciones, para lograr que su hijo se concentre en la comida. Esto significa decir no a la televisión, los teléfonos u otros dispositivos durante las comidas. Esta es una excelente oportunidad para relacionarse como familia, y eliminar las distracciones ayuda a su hijo a escuchar a su cuerpo, concentrarse en lo que está comiendo, saber cuándo está satisfecho y cuándo quiere más.

      Organice una noche de pizzas en casa y hornee sus propias masas. Su hijo en 3.er grado probablemente adora la pizza, que no siempre es comida chatarra. Deje que su hijo elija sus propios ingredientes. Utilice una masa integral, salsa de tomates baja en sodio, diferentes tipos de vegetales y queso bajo en grasas. Es una forma saludable y divertida de consumir una variedad de grupos alimenticios.

      Asegúrese de que las opciones saludables sean más fáciles de alcanzar y que los dulces estén fuera de la vista. A esta edad, los niños en tercer grado tienen mayor independencia en la cocina, lo que significa que podrán acceder por sí mismos a los refrigerios que estén en el refrigerador o la alacena. Si los únicos alimentos disponibles son saludables, es más fácil optar por un producto saludable.

      Deje que su hijo elija los ingredientes para preparar una ensalada para aumentar su participación en la planificación de comidas saludables y mostrarle que su opinión sobre lo que come es importante.

      Sea creativo al presentar los alimentos a su hijo en 3.er grado. Es probable que, a esta edad, sea más aventurero que antes, de manera que presentar opciones saludables de formas creativas puede dar como resultado que pruebe alimentos nuevos. ¿Está cansado de acompañar la cena con una ensalada? Pruebe con un taco vegetariano como plato principal y deje que su hijo decida qué alimentos se incluirán. Algunos ingredientes saludables para incluir son las tiras de pechuga de pollo asadas, los frijoles negros, el maíz, los pimientos, el aguacate, los tomates, la lechuga romana, el arroz integral y el queso bajo en grasas. En lugar de utilizar un aderezo de ensaladas con un alto contenido de grasas, trate de utilizar una salsa para darle más sabor al plato y optar por una alternativa más saludable.

      Deje que su hijo maneje la licuadora al preparar batidos o haga que pele patatas con un mondador. A esta edad, puede ser de más ayuda en la cocina. Involucrar a su hijo en el proceso hará que tenga un mayor interés en los alimentos que comerá.

      Deje que su hijo lo acompañe a hacer las compras y hágalo partícipe del embolsado y pesaje de los productos. Algunas tiendas tienen escáneres que los niños pueden utilizar, lo que también puede ser una forma entretenida de involucrarlo.

      Vegetales

      Preséntele a su hijo diferentes vegetales y deje que decida cuál quiere comer. Esto fomentará su independencia mientras que lo alienta a comer vegetales por sí solo. Ofrezca a su hijo una porción de zanahorias, camotes o judías verdes y deje que decida cuál de estos alimentos le gustaría comer en la cena.

      Trate de agregar más vegetales a los espaguetis para aumentar el consumo de vegetales. Una opción es agregar pimientos, hongos o brócoli cortado a la salsa. Otra opción es utilizar un mondador para convertir zucchinis en fideos cortándolos en tiras finas y agregándolas a los espaguetis o utilizando solamente los zucchinis como la pasta.

      Trate de tener una “noche vegetariana” en casa una vez por semana. Prepare perros calientes vegetarianos o hamburguesas vegetarianas, humus con vegetales cortados como zanahorias o pepinos y batatas al horno. Comprometerse una vez por semana los obligará a usted y a su hijo a probar los vegetales de distintas formas y les permitirá verlos como más que solo un acompañamiento.

      Haga que su hijo en 3.er grado sea el encargado de preparar una ensalada para todos y, en lo posible, trate de no intervenir. La Dra. Deb Kennedy, una nutricionista pediátrica de Connecticut, dice que su hijo se sentirá muy bien si logra preparar un plato sin ayuda de nadie.

      Frutas

      Tenga frutas cortadas en bolsas que su hijo pueda alcanzar dentro del refrigerador y aliéntelo a comerlas cuando quiera un refrigerio. Si las frutas están listas para comer y al alcance, será más fácil que su hijo las elija.

      De ser posible, organice un viaje en familia a una plantación de manzanas local. Deje que su hijo recoja las manzanas y conversen sobre los diferentes tipos de manzanas que existen. Cuando regresen al hogar, pueden probar las distintas variedades de manzanas y decidir cuáles les gustan más. No solo estará promoviendo una alimentación saludable, sino que además el viaje en familia también sirve como una actividad física divertida para realizar juntos.

      Ponga énfasis en elegir frutas para el postre. La dulzura natural de las frutas es una excelente opción para finalizar la comida con una sensación de postre sin tener que recurrir al tarro de galletas ni agregar calorías vacías.

      Decore los cereales o la avena que consume su hijo con frutos rojos frescos, plátanos o manzanas cortadas para obtener una porción de frutas en el desayuno. Deje que su hijo elija las frutas que quiere agregar.

      Pruebe congelando frutos rojos, trozos de naranja o uvas con el fin de crear una paleta casera saludable para llevar a todos lados. Otra opción son los plátanos cortados con un poco de jugo de limón congelado en un vaso descartable.

      Granos

      En el desayuno, trate de servir productos de granos integrales con un bajo contenido de azúcar, como la avena o las tostadas de trigo integral. Los granos integrales ayudan a su hijo a sentirse satisfecho durante más tiempo, lo que los convierte en una opción excelente para el desayuno.

      Siempre trate de leer el reverso de los paquetes en busca de granos integrales. Algunas veces el frente de la caja dice que el producto contiene “granos integrales”, pero recuerde que no hay muchos granos integrales en las pastas, el pan o los cereales. Los granos integrales deben ser el ingrediente más importante de la lista.

      Trate de incorporar los granos integrales poco a poco si su hijo no está acostumbrado a ellos. Trate de mezclar pasta de trigo integral con pasta de harina refinada y, de manera gradual, agregue más pasta de trigo integral hasta que su hijo se acostumbre a la textura y el gusto. Esto también funciona para el arroz e incluso para los sándwiches. Pruebe armándolos con una rebanada de pan de trigo integral y otra de pan blanco.

      La avena es una gran fuente de granos integrales y es muy versátil. Puede agregársela a panes, pasteles y galletas. La avena combinada con el yogur (para preparar un parfait) o utilizada para preparar granola casera es una excelente forma de agregar granos integrales a la dieta de su hijo.

      Proteínas

      Si las alergias a las nueces son una preocupación en la escuela, prepárele a su hijo un sándwich con mantequilla de girasol en lugar de mantequilla de maní para el almuerzo. La mantequilla de girasol se prepara a partir de girasoles y es segura para las personas que sufren de alergia a las nueces. También puede probar con la mantequilla de almendras o mantequilla de semillas de calabaza como sustitutos de la mantequilla.

      Cambie el yogur que consume habitualmente por el yogur griego bajo en grasas, que tiene más proteínas que el yogur común. El yogur griego es un poco más agrio que el yogur común y puede endulzarse con frutas o una pequeña cantidad de miel.

      Las semillas de edamame (o granos de soja verdes) en su vaina pueden ser un refrigerio o aperitivo divertido y saludable. Enséñele a su hijo a sacar las semillas de sus vainas y disfrutarlas.

      Si habitualmente no tiene tiempo en la mañana, trate de hervir los huevos para el desayuno con anticipación. Los huevos hervidos son una excelente opción de desayuno para llevar. Agregue un plátano, una tostada integral y puede brindarle a su hijo un desayuno saludable, incluso si no tiene tiempo para sentarse a comer.

      Lácteos

      Si su hijo es intolerante a la lactosa, una excelente opción son los sustitutos de la leche, como por ejemplo la leche de vaca sin lactosa y la leche de soja o de almendra fortificadas con calcio. Los vegetales, como la col de hojas verdes, la col rizada y la soja, también aportan calcio, aunque en menores cantidades. Sin embargo, el calcio que proviene de estos vegetales no se absorbe tan bien como el calcio que proviene de los productos lácteos. El Dr. Jatinder Bhatia, un pediatra del estado de Georgia, explica que incluso los niños que sufren de intolerancia a la lactosa pueden consumir pequeñas cantidades de productos lácteos y utilizar productos tales como Lactaid para permitir el consumo de estos alimentos.

      Trate de tener una buena provisión de tiras de queso bajo en grasas. Las tiras de queso bajo en grasas son fáciles de transportar, lo que hace que sean un buen refrigerio para los niños que están fuera del hogar. Las tiras de queso también son una buena opción para incluir en los almuerzos para llevar.

      Utilice leche baja en grasas en lugar de agua al preparar cereales calientes, avena o sopas. Esta es una manera fácil de aumentar la ingesta diaria de productos lácteos de su hijo sin que tenga que tomar un vaso de leche.

      Aceites y Grasas

      Explique a su hijo que no necesariamente todas las grasas son malas o no saludables. De hecho, las grasas son esenciales para la vida, explica la Dra. Deb Kennedy, una nutricionista pediátrica de Connecticut. Lo que marca una gran diferencia es el tipo de grasas.

      Para lograr incorporar grasas saludables y una mayor cremosidad, agregue un poco de aguacate a los batidos que prepare.

      Evite las grasas trans, que son muy dañinas. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si en el frente de la etiqueta dice “0 grasas trans”.

      Si utiliza margarina, trate de comprarla en envase y no en barra. La margarina en envase tiene menos grasas trans que la margarina en barra.

      Siempre trate de revisar las etiquetas en busca de grasas malas presentes en los alimentos envasados. Las grasas saturadas y las grasas trans entran en la categoría de grasas no saludables. Las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas (grasas líquidas) son grasas mejores y pueden encontrarse en aceites vegetales y de oliva, en el aguacate y en pescados con grasa como el salmón.

      Sodio y Sal

      La mejor forma de reducir el consumo de sal y sodio de su hijo es alimentarlo con productos frescos y enteros y evitar los alimentos procesados tanto como sea posible.

      Lea las etiquetas de los alimentos que compra para ayudar a reducir el consumo de sal y sodio de su hijo. Ya que cada marca y preparación es diferente, buscar opciones con bajo sodio será de gran ayuda en la reducción del consumo de sodio de su hijo. Los productos que tienen menos de 140 miligramos de sodio por porción son considerados bajos en sodio.

      No deje el salero en la mesa. Si quiere agregar más sabor a sus comidas, trate de preparar su propia mezcla de hierbas que pueda poner en la mesa. Ajo y cebolla en polvo, orégano o tomillo son buenas opciones que pueden mezclarse para añadir sabor sin agregar sodio.

      Azúcares agregados

      Enséñele a su hijo sobre la moderación. Prohibir un alimento puede hacer que su hijo lo desee más aún. En lugar de esto, ponga énfasis en que solo se puede comer dulces en ocasiones especiales y no todos los días.

      Trate de utilizar mantequilla de maní o frutas calentadas en lugar del jarabe para decorar los panqueques o waffles. Puede que su hijo ni siquiera extrañe el jarabe, y sustituir el azúcar con una porción de proteínas o frutas puede resultar en un desayuno incluso más saludable.

      Pruebe agregando una pequeña cantidad de jarabe de arce a las frutas, la avena o el yogur bajo en grasas. Si usted agrega los endulzantes, podrá controlar mejor la cantidad de estos productos que consume su hijo. La Dra. Rachel Johnson, vocera de la Asociación Americana del Corazón, sugiere mezclar yogur endulzado con yogur sin azúcar para reducir la cantidad de azúcar y mantener el sabor al que su hijo puede estar acostumbrado.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia o en los recreos. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general.

      Los distritos escolares varían mucho con respecto a las horas de educación física que ofrecen, por lo que resulta de especial importancia que los padres fomenten la actividad física y sirvan como ejemplo de hábitos saludables. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado.

      Fomente la actividad física dándole a su hijo juguetes que lo hagan moverse, como un barrilete, un monopatín o una soga de saltar.

      Explore diferentes clases y deportes apropiados para su hijo en 3.er grado. Por ejemplo, puede llevarlo a clases de gimnasia, ballet, fútbol o hacerlo jugar en una liga menor. A medida que su motricidad gruesa se vuelve más refinada, es posible que muestre un interés por los deportes que incluso un año atrás le resultaban muy difíciles. Expóngalo a tantas opciones de actividades físicas y deportes como sea posible. Por lo general, las organizaciones comunitarias, como la YMCA local, ofrecen clases de yoga o Tae Kwon Do asequibles y para niños.

      Si le preocupa que su hijo no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le agrade más. Por ejemplo, invitar a amigos a su casa para jugar afuera puede motivarlo. O invitarlo a jugar o patear la pelota con usted podría despertar su interés.

      Es más o menos a esta edad que algunos niños comienzan a demostrar una inclinación y capacidad atlética natural, mientras que otros comienzan a resistirse a la actividad física y a considerarse como “no deportistas”. Aunque no parezca adaptarse a los deportes naturalmente, aliente a su hijo a que pruebe diferentes actividades y a encontrar una que le guste. Algunos niños se resisten a los deportes en equipo pero pueden distinguirse en los deportes individuales, como tenis o atletismo. Asegúrese de dejarlo probar diferentes deportes para que pueda encontrar uno que le interese, y considere los deportes no tradicionales, como esgrima o tiro con arco, que quizás puedan atraerle. Recompense y aliente la perseverancia, para que, aunque su hijo no sea un “atleta natural”, aprenda a disfrutar de participar y exigirse para mejorar.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Se ha comprobado que los niños que dedican la mayor parte de su tiempo a actividades sedentarias tienen habilidades de coordinación motora deficientes. Limite la cantidad de tiempo que su hijo permanece inactivo a no más de una hora seguida.

      Recuérdele a su hijo la importancia de la seguridad. Enséñele a prestar atención al cruzar la calle y a jugar de forma segura en la cercanía de vehículos. Enséñele la importancia de jugar de manera segura con otros niños y en los juegos infantiles, por ejemplo, al evitar caer sobre el cuello y la cabeza.

      Sueño

      Los niños descansan mejor cuando tienen un horario habitual para acostarse. Los expertos advierten que cambiar la hora de dormir habitual los fines de semana puede hacer que a su hijo le cueste más levantarse el lunes en la mañana. Para minimizar este atontamiento, no le permita a su hijo que se acueste más de una hora después de su horario habitual de los días de semana y que no se quede en la cama más de 2 horas del tiempode levantarse habitual.

      Mantenga el ambiente de su hogar lo más calmo posible durante la noche. Cuando se acerque la hora de dormir dormir, haga que su hijo participe en actividades tranquilas y pasivas, como leer un libro, en vez de un juego activo, que puede sobreexcitarlo y hacer que le cueste más dormirse. También evite mirar programas de televisión o películas que puedan contener violencia justo antes de acostarse, porque pueden asustar a su hijo.

      Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de la hora de acostarse. Hágalo guardar todos los dispositivos electrónicos, como los videojuegos y las tabletas, en lugares fuera de su dormitorio y evite poner un televisor o una computadora en su dormitorio. Esto garantizará que pueda prepararse para dormir sin tentaciones electrónicas. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos.

      Si observa que su hijo constantemente necesita ayuda para despertarse, está cansado y malhumorado, se duerme regularmente en el automóvil o en la escuela, o constantemente se porta mal durante el día, probablemente, no está durmiendo lo suficiente. Considere tratar de que se duerma más temprano incrementando el horario cada 15 minutos hasta que note mejoras en su humor y rendimiento durante el día.

      La cafeína es un estimulante que puede evitar que su hijo se duerma. Cinco horas antes de acostarse, evite darle a su hijo refrescos, té u otras bebidas con cafeína.

      Es posible que su hijo invite a sus amigos a pasar la noche en su casa. A pesar de que la invitación implica dormir, casi nunca significa dormir bien. Para ayudar a minimizar el efecto perturbador que causa invitar a amigos a pasar la noche, los expertos sugieren programar estos eventos para los viernes a la noche. Esto le brinda a su hijo 2 días para reponerse y le permite ir a la escuela como nuevo el lunes. Si eso no es posible, permítale a su hijo que se despierte más tarde de la hora de levantarse habitual cuando sus amigos se quedan a dormir y aliéntelo a que se acueste más temprano la noche siguiente.

      Es importante enviar mensajes constantes sobre la importancia del descanso. Trate de elogiar a su hijo después de una buena noche de descanso. Evite hacer que se acueste temprano como castigo o que se acueste tarde como recompensa.

      Higiene

      Al llegar a 3.er grado, la mayoría de los niños están casi preparados para asumir la responsabilidad total de su higiene personal. Sin embargo, los padres deberán permanecer atentos y supervisar a los niños cuando se bañen en la medida que consideren necesario. Es normal que su hijo se vuelva más pudoroso a esta edad y que se resista a la intromisión en su rutina de baño. Por eso, debe encontrar un equilibrio entre respetar su privacidad y asegurarse de que lave bien su cuerpo si es necesario.

      La edad exacta en la que los niños están preparados para bañarse o ducharse solos varía de un niño a otro. A menudo, los niños les hacen saber a sus padres que están listos para tener más privacidad y que prefieren empezar a higienizarse solos, pero por lo general la transición es paulatina y los padres aún tendrán que intervenir para aconsejarlos o para comprobar que se estén higienizando bien todo el cuerpo. Es posible que algunos niños, en especial las niñas que tienen cabello largo, aún requieran ayuda para lavarse el cabello con champú o enjuagarse el acondicionador, incluso después de haber aprendido a higienizarse el resto del cuerpo. Cuando los niños empiecen a bañarse solos, téngales paciencia hasta que aprendan a hacerlo y dedique tiempo adicional, si esnecesario.

      Para la mayoría de los niños no es necesario lavarse el cabello todos los días. La frecuencia con la que su hijo deberá lavarse el cabello dependerá de varios factores, como la longitud del cabello, si su hijo hace deportes y si el cabello que tiene es rizado o lacio.

      Aunque muchos niños no necesitan usar desodorante antes de la pubertad, algunos pueden tener un olor corporal fuerte y quizás deben comenzar a aplicarse desodorante. Especialmente si su hijo realiza deportes y transpira mucho, es posible que deba comenzar a usar desodorante regularmente. Guíese por su olfato.

      Asegúrese de que su hijo comprenda la importancia de lavarse las manos y la relación que existe entre la limpieza y el estar sano. No utilice demasiado desinfectante para manos y, en cambio, asegúrese de que su hijo sepa cómo lavarse las manos de manera efectiva con agua y jabón. Enséñele a su hijo que debe lavarse las manos en los siguientes momentos:

      • Luego de ir al baño
      • Antes de comer
      • Antes y después de manipular o preparar comida
      • Luego de haber estado al aire libre
      • Luego de sonarse la nariz y estornudar
      • Antes y después de visitar a amigos o familiares enfermos
      • Luego de estar en contacto con gatos, perros y otros animales
      • Luego de tocar basura

      Enséñele a su hijo que debe estornudar o toser en la parte interna del codo y no utilizar la mano para taparse la boca.

      Enséñele a su hijo a no hurgarse la nariz ni morderse las uñas.

      Enséñele a su hijo que no debe rascarse sus partes íntimas en público.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo con regularidad del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. Pregúntele al odontólogo acerca de la higiene bucal de su hijo y acerca de las medidas preventivas, como la aplicación de suplementos de fluoruro y selladores dentales, que se pueden tomar para proteger los dientes del niño contra la caries y el deterioro dental.

      Es posible que al final de 3.er grado su hijo haya perdido la mayoría o la totalidad de sus dientes de leche. Por eso, es más importante que nunca mantener una buena higiene bucal. A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los niños más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Su hijo debería cepillarse los dientes al menos dos veces al día y después de cada comida, si es posible.

      A pesar de que a esta altura su hijo debería ser capaz de cepillarse los dientes por sí mismo, todavía quizás necesite ayuda para asegurarse de que se limpie los dientes a fondo.

      El uso de hilo dental todavía puede resultar un desafío y debe supervisarse hasta que la destreza manual de su hijo esté lo suficientemente desarrollada como para asegurarse de que hace un buen trabajo.

      Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los niños hasta los 14 años se lastimen los dientes. Si no se tratan, estas lesiones pueden resultar en complicaciones de gravedad.

      Averigüe si en su lugar de residencia le añaden fluoruro al agua y, de no ser así, consulte con su odontólogo acerca de las estrategias que puede utilizar para proteger los dientes de su hijo. Use una pasta dental con fluoruro.

      Limite la cantidad de alimentos azucarados o pegajosos que consume su hijo, ya que estos son los principales causantes del deterioro dental. Enséñele a su hijo a utilizar la lengua para limpiarse los dientes de inmediato después de haber ingerido alimentos que se pegan a los dientes.

      Permita el consumo de jugo solo durante las comidas y diluya jugos muy dulces con agua para reducir su contenido de azúcar.

      No permita o limite en gran medida el consumo de gaseosas y refrescos.

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4to grado

  • Nutrición:

      General

      Pídale a su hijo que colabore con la planificación de las comidas. A medida que su hijo crece, mantenerlo involucrado en el proceso de preparación de las comidas lo mantendrá comprometido e interesado. Hojeen libros y revistas de recetas y prueben nuevos platos juntos.

      Haga que durante la comida no haya interrupciones, para que su hijo se concentre en la comida. Esto significa decir no a la televisión, los teléfonos u otros dispositivos durante las comidas. Esta es una excelente oportunidad para relacionarse como familia, y eliminar las distracciones ayuda a su hijo a escuchar a su cuerpo, concentrarse en lo que está comiendo, saber cuándo está satisfecho y cuándo quiere más.

      Organice una noche de pizzas en casa y hornee sus propias masas. Su hijo en 4.o grado probablemente adora la pizza, que no siempre es comida chatarra. Deje que su hijo participe en el armado de las pizzas. Utilice una masa integral, salsa de tomates baja en sodio, diferentes tipos de vegetales y queso bajo en grasas. Es una forma saludable y divertida de obtener una variedad de grupos alimenticios.

      Trate de que las opciones saludables sean más fáciles de alcanzar y que los dulces estén fuera de la vista. A esta edad, los niños en 4.o grado tienen mayor independencia en la cocina, lo que significa que podrán acceder por sí mismos a los refrigerios que estén en el refrigerador o la alacena. Si los únicos alimentos disponibles son saludables, es más fácil optar por un producto saludable.

      Deje que su hijo decida con qué ingredientes preparar una ensalada con el objetivo de aumentar su participación en las opciones saludables y mostrarle que su opinión sobre lo que come es importante.

      Sea creativo al presentar los alimentos a su hijo en 4.o grado. Es probable que, a esta edad, sea más aventurero que antes, de manera que presentar opciones saludables de formas creativas puede llevar a que pruebe alimentos nuevos. ¿Está cansado de acompañar la cena con una ensalada? Pruebe con un taco vegetariano como plato principal y deje que su hijo decida qué alimentos se incluirán. Algunas buenas opciones para incluir son las tiras de pechuga de pollo asadas, los frijoles negros, el maíz, los pimientos, el aguacate, los tomates, la lechuga romana, el arroz integral y el queso bajo en grasas. En lugar de utilizar un aderezo de ensaladas con un alto contenido de grasas, trate de utilizar una salsa para darle más sabor al plato y optar por una alternativa más saludable.

      A esta edad, su hijo puede ayudar más en la cocina. Deje que maneje la licuadora al preparar batidos o haga que pele patatas con un mondador. Involucrar a su hijo en el proceso hará que tenga un mayor interés en los alimentos que comerá. 

      Deje que su hijo lo acompañe a hacer las compras y hágalo partícipe del embolsado, el pesaje y el escaneado de los productos.

      Vegetales

      Preséntele diferentes opciones saludables a su hijo en 4.o grado y deje que decida cuál quiere comer. Esto ayudará a fomentar la independencia de su hijo y lo alentará a elegir los vegetales por sí solo. Ofrezca a su hijo una porción de zanahorias, camotes o judías verdes y deje que decida cuál de estos alimentos le gustaría comer en la cena.

      Trate de agregar más vegetales a los espaguetis para aumentar el consumo de vegetales. Una opción es agregar pimientos, hongos o brócoli cortado a la salsa. Otra opción es utilizar un mondador para convertir zucchinis en fideos cortándolos en tiras finas y agregándolas a los espaguetis o utilizando solamente los zucchinis como la pasta.

      Trate de tener una “noche vegetariana” en casa una vez por semana. Prepare perros calientes vegetarianos o hamburguesas vegetarianas, humus con vegetales cortados como zanahorias o pepinos y batatas al horno. Comprometerse una vez por semana los obligará a usted y a su hijo a probar los vegetales de distintas formas y les permitirá verlos como más que solo un acompañamiento.

      Haga que su hijo en 4.o grado sea el encargado de preparar una ensalada para todos y, en lo posible, trate de no intervenir. La Dra. Deb Kennedy, una nutricionista pediátrica de Connecticut, dice que su hijo se sentirá muy bien si logra preparar un plato sin ayuda de nadie.

      Frutas

      Tenga frutas cortadas en bolsas que su hijo pueda alcanzar dentro del refrigerador para alentarlo a comerlas cuando quiera un refrigerio. Si las frutas están listas para comer y al alcance, será más fácil que su hijo las elija.

      Si es posible hacerlo en familia, organice un viaje a una plantación de manzanas local. Deje que su hijo recoja las manzanas y conversen sobre los diferentes tipos de manzanas que existen. Cuando regresen al hogar, pueden probar las distintas variedades de manzanas y decidir cuáles les gustan más. No solo estará promoviendo una alimentación saludable, sino que además el viaje en familia también sirve como una buena actividad física para realizar juntos.

      Ponga énfasis en elegir frutas para el postre. La dulzura natural de las frutas es una excelente opción para finalizar la comida con una sensación de postre sin tener que recurrir al tarro de galletas ni agregar calorías vacías.

      Decore los cereales o la avena que consume su hijo con frutos rojos frescos, plátanos o manzanas cortadas para obtener una porción de frutas en el desayuno. Deje que su hijo elija las frutas que quiere agregar.

      Pruebe congelando frutos rojos, trozos de naranja o uvas con el fin de crear una paleta casera saludable para llevar a todos lados. Otra opción son los plátanos cortados con un poco de jugo de limón congelado en un vaso descartable.

      Granos

      En el desayuno, trate de servir productos de granos integrales con un bajo contenido de azúcar, como la avena o las tostadas de trigo integral, para que su hijo se sienta satisfecho. Los granos integrales ayudan a su hijo a sentirse satisfecho durante más tiempo, lo que los convierte en una opción excelente para el desayuno. Busque productos que tengan 10 gramos o menos de azúcar y 3 gramos o más de fibras por porción.

      Siempre trate de leer el reverso de los paquetes en busca de granos integrales. Algunas veces el frente de la caja dice que el producto contiene “granos integrales”, pero recuerde que no hay muchos granos integrales en las pastas, el pan o los cereales. Los granos integrales deben ser el ingrediente más importante de la lista.

      Si su hijo no está acostumbrado a los granos integrales, trate de incorporarlos poco a poco. Trate de mezclar pasta de trigo integral con pasta de harina refinada y, de manera gradual, agregue más pasta de trigo integral hasta que su hijo se acostumbre a la textura y el gusto. Esto también funciona para el arroz e incluso para los sándwiches. Pruebe armándolos con una rebanada de pan de trigo integral y otra de pan blanco.

      La avena es una gran fuente de granos integrales y es muy versátil. Puede agregársela a panes, pasteles y galletas. La avena combinada con el yogur (para preparar un parfait) o utilizada para preparar granola casera es una excelente forma de agregar granos integrales a la dieta de su hijo.

      Proteínas

      Si las alergias a las nueces son una preocupación en la escuela, prepárele a su hijo un sándwich con mantequilla de girasol en lugar de mantequilla de maní para el almuerzo. La mantequilla de girasol se prepara a partir de girasoles y es segura para las personas que sufren de alergia a las nueces. También puede probar con la mantequilla de almendras o mantequilla de semillas de calabaza como sustitutos de la mantequilla de maní.

      Cambie el yogur común por el yogur griego bajo en grasas, que tiene más proteínas que el yogur común. El yogur griego es ligeramente más agrio que el yogur común y puede endulzarse con frutas o un poco de miel.

      Las semillas de edamame (o granos de soja verdes) en su vaina pueden ser un refrigerio o aperitivo divertido y saludable. Enséñele a su hijo a quitar las semillas de sus vainas y disfrutarlas.

      Si, a menudo, no tiene tiempo en la mañana, trate de hervir los huevos para el desayuno con anticipación. Los huevos hervidos son una excelente opción de desayuno para llevar. Agregue un plátano, una tostada integral y puede brindarle a su hijo un desayuno saludable, incluso si no tiene tiempo para sentarse a comer durante la mañana.

      Lácteos

      Si su hijo es intolerante a la lactosa, una excelente opción son los sustitutos de la leche, como por ejemplo la leche de vaca sin lactosa y la leche de soja o de almendra fortificadas. El Dr. Jatinder Bhatia, un pediatra del estado de Georgia, explica que incluso los niños que sufren de intolerancia a la lactosa pueden consumir pequeñas cantidades de productos lácteos y utilizar productos tales como Lactaid para permitir el consumo de estos alimentos.

      Las tiras de queso bajo en grasas son fáciles de transportar, lo que hace que sean un buen refrigerio para los niños que están fuera del hogar. Las tiras de queso también son una buena opción para incluir en los almuerzos para llevar.

      Trate de utilizar leche baja en grasas en lugar de agua al preparar cereales calientes, avena o sopas. Esta es una manera fácil de aumentar la ingesta diaria de productos lácteos de su hijo sin que tenga que tomar un vaso de leche.

      Aceites y Grasas

      Dígale a su hijo que no necesariamente todas las grasas son malas o no saludables y que, de hecho, son esenciales para la vida, según explica la Dra. Deb Kennedy, una nutricionista pediátrica de Connecticut. Lo que marca una gran diferencia es el tipo de grasas.

      Trate de evitar las grasas trans peligrosas. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si en el frente de la etiqueta dice “0 grasas trans”.

      Si utiliza margarina, trate de comprarla en envase y no en barra. La margarina en envase tiene menos grasas trans que la margarina en barra.

      Si quiere evitar consumir las grasas malas de los alimentos preenvasados, revise las etiquetas. Las grasas saturadas y las grasas trans entran en la categoría de grasas no saludables. Las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas (grasas líquidas) son grasas mejores y pueden encontrarse en aceites vegetales y de oliva, en el aguacate y en pescados con grasa como el salmón.

      Sodio y Sal

      La mejor forma de reducir el consumo de sal y sodio de su hijo es alimentarlo con productos frescos y enteros y evitar los alimentos procesados tanto como sea posible.

      Trate de leer las etiquetas de los alimentos que compra para ayudar a reducir el consumo de sal y sodio de su hijo. Ya que cada marca y preparación es diferente, buscar opciones con bajo sodio será de gran ayuda en la reducción del consumo de sodio de su hijo. La Dra. Deb Kennedy, una nutricionista pediátrica de Build Healthy Kids en Connecticut, sugiere controlar las etiquetas en busca de productos que tengan menos de 140 mg de sodio por porción.

      Trate de no dejar el salero en la mesa. Si quiere agregar más sabor a sus comidas, trate de preparar su propia mezcla de hierbas que pueda poner en la mesa. Ajo y cebolla en polvo, orégano o tomillo son buenas opciones que pueden mezclarse para añadir sabor sin agregar sodio.

      Azúcares agregados

      A esta edad, su hijo está acostumbrado a la cafetería de la escuela y es probable que note las diferencias con respecto a lo que comen sus compañeros. Probablemente, recibirá la influencia de sus compañeros, quienes pueden elegir opciones no saludables como los dulces y los refrescos. Cuando hable con su hijo, trate de poner énfasis en que los dulces son un alimento ocasional y no algo que pueden consumir todos los días.

      Trate de utilizar mantequilla de maní o frutas calentadas en lugar del jarabe para decorar los panqueques o waffles. Puede que su hijo ni siquiera extrañe el jarabe, y sustituir el azúcar con una porción de proteínas o frutas puede resultar en un desayuno incluso más saludable.

      Pruebe agregando una pequeña cantidad de jarabe de arce a las frutas, la avena o el yogur. Si usted agrega los endulzantes, podrá controlar mejor la cantidad de estos productos que consume su hijo. La Dra. Rachel Johnson, vocera de la Asociación Americana del Corazón, sugiere mezclar yogur endulzado con yogur sin azúcar para reducir la cantidad de azúcar y mantener el sabor al que su hijo puede estar acostumbrado.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia o en los recreos. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general.

      Los distritos escolares varían mucho con respecto a las horas de educación física que ofrecen, por lo que resulta de especial importancia que los padres fomenten la actividad física y sirvan como ejemplo de hábitos saludables. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado.

      Fomente la actividad física dándole a su hijo juguetes que lo hagan moverse, como un barrilete, un monopatín o una soga de saltar.

      Si le preocupa que su hijo no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le agrade más. Por ejemplo, invitar a amigos a su casa para jugar afuera puede motivarlo. O invitarlo a jugar o patear la pelota con usted podría despertar su interés.

      Es más o menos a esta edad que algunos niños comienzan a demostrar una inclinación y capacidad atlética natural, mientras que otros comienzan a resistirse a la actividad física y a considerarse como “no deportistas”. Aunque no parezca adaptarse a los deportes naturalmente, aliente a su hijo a que pruebe diferentes actividades y a encontrar una que le guste. Algunos niños se resisten a los deportes en equipo pero pueden distinguirse en los deportes individuales, como tenis o atletismo. Deje que su hijo pruebe diferentes deportes para que pueda encontrar uno que le interese, y considere los deportes no tradicionales, como esgrima o tiro con arco, que quizás puedan atraerle. Recompense y aliente la perseverancia, para que, aunque su hijo no sea un “atleta natural”, aprenda a disfrutar de participar y exigirse para mejorar.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Se ha comprobado que los niños que dedican la mayor parte de su tiempo a actividades sedentarias tienen habilidades de coordinación motora deficientes. Limite la cantidad de tiempo que su hijo permanece inactivo a no más de una hora seguida.

      Recuérdele a su hijo la importancia de la seguridad. Enséñele a prestar atención al cruzar la calle y a jugar de forma segura en la cercanía de vehículos. Enséñele la importancia de jugar de manera segura con otros niños y en los juegos infantiles, por ejemplo, al evitar caer sobre el cuello y la cabeza.

      Sueño

      Los niños descansan mejor cuando tienen un horario habitual para acostarse. Los expertos advierten que cambiar la hora de dormir habitual durante los fines de semana puede hacer que a su hijo le cueste más levantarse el lunes a la mañana. Para minimizar este atontamiento, no le permita a su hijo que se acueste más de una hora después de su horario habitual de los días de semana y que no se quede en la cama más de 2 horas antes de la hora de levantarse habitual.

      Mantenga el ambiente de su hogar lo más calmo posible durante la noche. Cuando se acerque la hora de dormir haga que su hijo participe en actividades tranquilas y pasivas, como leer un libro, en vez de un juego activo, que puede sobreexcitarlo y hacer que le cueste más dormirse. También evite mirar programas de televisión o películas que puedan contener violencia justo antes de acostarse, porque pueden asustar a su hijo.

      Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de la hora de acostarse. Hágalo guardar todos los dispositivos electrónicos, como los videojuegos y las tabletas, en lugares fuera de su dormitorio y evite poner un televisor o una computadora en su dormitorio. Esto garantizará que pueda prepararse para dormir sin tentaciones electrónicas. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos.

      Si observa que su hijo constantemente necesita ayuda para despertarse todos los días, está cansado y malhumorado, se duerme regularmente en el automóvil o en la escuela, o constantemente se porta mal durante el día, probablemente, no está durmiendo lo suficiente. Considere tratar de que se duerma más temprano incrementando el horario cada 15 minutos hasta que note mejoras en su humor y rendimiento durante el día.

      La cafeína es un estimulante que puede evitar que su hijo se duerma. Cinco horas antes de acostarse, evite darle a su hijo refrescos, té u otras bebidas con cafeína.

      Es posible que su hijo invite a sus amigos a pasar la noche en su casa. A pesar de que la invitación implica dormir, casi nunca significa dormir bien. Para ayudar a minimizar el efecto perturbador que causa invitar a amigos a pasar la noche, los expertos sugieren programar estos eventos para los viernes a la noche. Esto le brinda a su hijo 2 días para reponerse y le permite ir a la escuela como nuevo el lunes. Si eso no es posible, permítale a su hijo que se despierte más tarde de la hora de levantarse habitual cuando sus amigos se quedan a dormir y aliéntelo a que se acueste más temprano la noche siguiente.

      Es importante enviar mensajes constantes sobre la importancia del descanso. Trate de elogiar a su hijo después de una buena noche de descanso. Evite hacer que se acueste temprano como castigo o que se acueste tarde como recompensa.

      Higiene

      Al llegar a 4.o grado, la mayoría de los niños están casi preparados para asumir la responsabilidad total de su higiene personal. Sin embargo, los padres deberán permanecer atentos y supervisar a los niños cuando se bañen en la medida que consideren necesario. Es normal que su hijo se vuelva más pudoroso a esta edad y que se resista a la intromisión en su rutina de baño. Por eso, debe encontrar un equilibrio entre respetar su privacidad y asegurarse de que lave bien su cuerpo.

      La edad exacta en la que los niños están preparados para bañarse o ducharse solos varía de un niño a otro. A menudo, los niños les hacen saber a sus padres que están listos para tener más privacidad y que prefieren empezar a higienizarse solos, pero por lo general la transición es paulatina y los padres aún tendrán que intervenir para aconsejarlos o para comprobar que se estén higienizando bien todo el cuerpo. Es posible que algunos niños, en especial las niñas que tienen cabello largo, aún requieran ayuda para lavarse el cabello con champú o enjuagarse el acondicionador, incluso después de haber aprendido a higienizarse el resto del cuerpo. Cuando los niños empiecen a bañarse solos, téngales paciencia hasta que aprendan a hacerlo y dedique tiempo adicional si es necesario.

      Para la mayoría de los niños no es necesario lavarse el cabello todos los días. La frecuencia con la que su hijo deberá lavarse el cabello dependerá de varios factores, como la longitud del cabello, si su hijo hace deportes y si el cabello que tiene es rizado o lacio.

      Aunque muchos niños no necesitan usar desodorante antes de la pubertad, algunos pueden tener un olor corporal fuerte y quizás deben comenzar a aplicarse desodorante antes. Especialmente si su hijo realiza deportes y transpira mucho, es posible que deba comenzar a usar desodorante regularmente. Guíese por su olfato.

      Asegúrese de que su hijo comprenda la importancia de lavarse las manos y la relación que existe entre la limpieza y el estar sano. No utilice demasiado desinfectante para manos y, en cambio, asegúrese de que su hijo sepa cómo lavarse las manos de manera efectiva con agua y jabón. Enséñele a su hijo que debe lavarse las manos en los siguientes momentos:

    • Luego de ir al baño
    • Antes de comer
    • Antes y después de manipular o preparar comida
    • Luego de haber estado al aire libre
    • Luego de sonarse la nariz y estornudar
    • Antes y después de visitar a amigos o familiares enfermos
    • Luego de estar en contacto con gatos, perros y otros animales
    • Luego de tocar basura

    Enséñele a su hijo que debe estornudar o toser en la parte interna del codo y no utilizar la mano para taparse la boca.

    Enséñele a su hijo a no hurgarse la nariz ni morderse las uñas.

    Enséñele a su hijo que no debe rascarse sus partes íntimas en público.

    Salud Oral

    Debe llevar a su hijo al odontólogo con regularidad del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. Pregúntele al odontólogo acerca de la higiene bucal de su hijo y acerca de las medidas preventivas, como la aplicación de suplementos de fluoruro y selladores dentales, que se pueden tomar para proteger los dientes del niño contra la caries y el deterioro dental.

    Es posible que al final de 4.o su hijo haya perdido la mayoría o la totalidad de sus dientes de leche. Por eso, es más importante que nunca mantener una buena higiene bucal. A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los niños más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

    Su hijo debería cepillarse los dientes al menos dos veces al día y después de cada comida, si es posible.

    A pesar de que a esta altura su hijo debería ser capaz de cepillarse los dientes por sí mismo, quizás todavía necesite ayuda para asegurarse de que se limpie los dientes a fondo.

    El uso de hilo dental todavía puede resultar un desafío y debe supervisarse hasta que la destreza manual de su hijo esté lo suficientemente desarrollada como para asegurarse de que hace un buen trabajo.

    Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los niños hasta los 14 años se lastimen los dientes. Si no se tratan, estas lesiones pueden resultar en complicaciones de gravedad.

    Averigüe si en su lugar de residencia le añaden fluoruro al agua y, de no ser así, consulte con su odontólogo acerca de las estrategias que puede utilizar para proteger los dientes de su hijo. Use una pasta dental con fluoruro.

    Limite la cantidad de alimentos azucarados o pegajosos que consume su hijo, ya que estos son los principales causantes del deterioro dental. Enséñele a su hijo a utilizar la lengua para limpiarse los dientes de inmediato después de haber ingerido alimentos que se pegan a los dientes.

    Permita el consumo de jugo solo durante las comidas y diluya jugos muy dulces con agua para reducir su contenido de azúcar.

    No permita o limite en gran medida el consumo de gaseosas y refrescos.

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5to grado

  • Nutrición:

      General

      Aliente a su hijo para que se involucre en la planificación y preparación de las comidas. Por ejemplo, deje que su hijo elija los ingredientes para preparar una ensalada y haga que esto sea su responsabilidad desde la tienda hasta llegar a la mesa.

      Ayude a su hijo a escuchar a su cuerpo durante las comidas controlando las distracciones. Esto quiere decir, sin mensajes de texto, sin televisión y sin computadora u otros dispositivos durante las comidas. Esto lo ayudará a identificar cuándo está satisfecho y cuándo quiere más.

      Haga que los alimentos que se encuentran en su cocina sean saludables. Si compra papas fritas o galletas, su hijo las comerá. Al prepararse un refrigerio en la cocina, tomar una decisión saludable es mucho más fácil si los alimentos saludables son la única opción que tiene.

      Enséñele a su hijo sobre la importancia de una comida bien equilibrada. Haga que demuestre estos conocimientos dejando que prepare su almuerzo para llevar sin ayuda o que planifique la cena familiar de vez en cuando. Asegúrese de que la mitad de su plato esté repleto de frutas y vegetales.

      Haga una pizza de frutas como un refrigerio saludable y divertido. Deje que su hijo y sus hermanos o amigos preparen el refrigerio. Utilice una corteza de pan de trigo integral horneada, queso crema bajo en grasas o yogur griego y decore la pizza con kiwi, fresas, plátanos y arándanos. Puede agregar una pequeña cantidad de miel para endulzar el plato.

      Vegetales

      Lleve a su hijo al mercado de productores o a la sección de frutas y vegetales del supermercado, y permita que elija un vegetal que no haya probado nunca. Puede encontrar una receta y preparar juntos el vegetal nuevo.

      Si su hijo tiene hermanos, organice una competencia de cocina en casa. Reparta los mismos vegetales a cada uno y pídales que los preparen para que el resto de la familia los pruebe. Organizar una competencia amistosa puede hacer que todos piensen en nuevas maneras de comer vegetales.

      Agregue vegetales a las sopas y las salsas para las pastas. Incluso si no prepara sus propias sopas o salsas, agregar algunos vegetales a un caldo bajo en sodio puede aumentar la ingesta de vegetales de su hijo.

      Para la cena, organice una barra de ensaladas en casa. Corte en pequeños trozos diversos vegetales y deje que su hijo agregue los aderezos que desee. A algunos niños no les gusta la lechuga, pero si está cortada con muchos otros vegetales, o incluso frutas y frutas secas, puede parecer más atractiva.

      Prepare vegetales que tengan un alto contenido de hierro y proteínas para respaldar el crecimiento de su hijo en 5.o grado. Algunas opciones recomendadas son los frijoles, las lentejas y los garbanzos.

      Frutas

      Mantenga las frutas disponibles y al alcance para ayudar a que su hijo las elija como un refrigerio saludable. Una buena opción es tener un recipiente con plátanos, manzanas y naranjas en la mesa de la cocina. O puede cortar frutas y colocarlas en bolsas plásticas en el refrigerador para que su hijo las pueda alcanzar fácilmente.

      Trate de incorporar una porción de frutas al desayuno de su hijo. Una excelente opción es sumar una fruta entera o una fruta cortada en yogur o cereales. Las manzanas y los plátanos son buenas opciones para los niños que tienen que movilizarse. Pueden transportarlas y comerlas fácilmente en el automóvil o en el autobús camino a la escuela.

      Haga un pequeño experimento científico con su hijo. Elija diferentes frutas y haga que su hijo adivine cuáles se deshidratarán más rápidamente. Utilice un deshidratador de alimentos o el horno para cocinar las frutas. Luego, observe si su hijo tuvo razón.

      Pruebe agregar frutas con hierro, como las ciruelas y pasas de uva, a la dieta de su hijo en 5.o grado para aumentar su ingesta de hierro.

      Granos

      Para aumentar el consumo de granos integrales y experimentar con granos nuevos, cocine arroz integral con quínoa. Agregue frijoles negros, verduras y salsa, y obtendrá una cena saludable.

      Sirva solamente granos integrales durante el desayuno. Si disfruta de los cereales en el desayuno, esta es una buena manera de aumentar el consumo de granos integrales de su hijo. Revise la etiqueta para asegurarse de que el ingrediente principal sean los granos integrales. Agregue frutas cortadas o nueces para endulzar el plato en lugar de comprar cereales azucarados.

      La avena es una excelente manera de aumentar el consumo de granos integrales de su hijo. Las galletas de avena de dos ingredientes son un refrigerio saludable que su hijo puede preparar sin ayuda. Simplemente mezcle dos plátanos pisados con una taza de avena, forme las galletas y llévelas al horno a 350 grados durante 15 minutos.

      Proteínas

      Cambie el yogur común por yogur griego. El yogur griego tiene más proteínas que el yogur tradicional. También puede ser más agrio. Si su hijo está acostumbrado a un yogur más dulce, agréguele un poco de miel o de frutas frescas para endulzarlo. También puede agregar yogur griego a un batido para aumentar el consumo de proteínas.

      Además de ser un grano integral, la quínoa tiene muchas proteínas. Probar recetas con quínoa o reemplazar el arroz en las recetas con este alimento es una manera excelente de agregar granos integrales y más proteínas.

      Trate de sustituir la carne de vaca con pescado cuando prepara tacos para su familia. El taco de pescado, un plato que ha sido muy popular durante años en California, es una forma excelente de aumentar la ingesta de proteínas saludables de su hijo. La tilapia o el mahi mahi, que son pescados blancos y descamados, son buenas opciones para incluir en los tacos.

      Lácteos

      Para los niños que pasan mucho tiempo fuera de casa, una tira de queso bajo en grasas es un buen refrigerio. Puede incluirse en el almuerzo o lo pueden comer como refrigerio rápido.

      Utilice salsas para untar a base de yogur para comer con vegetales como una alternativa saludable a los aderezos más calóricos o a la salsa para untar a base de crema agria.

      Aceites y Grasas

      Evite las grasas trans, que son muy dañinas. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si dice “0 grasas trans” en el frente de la etiqueta.

      Trate de cocinar con aceites vegetales en lugar de mantequilla o margarina. Es una sustitución que se puede realizar muy fácilmente, y estará cambiando a grasas más saludables.

      Agregue semillas de lino a los panes, panqueques o waffles. Incluso puede esparcirlas sobre los cereales para obtener más grasas saludables.

      Sodio y Sal

      Trate de preparar la mayor cantidad de alimentos en casa y aliente a su hijo a que elija alimentos frescos y saludables cuando no esté con usted. A esta edad, su hijo puede comenzar a consumir más alimentos fuera de casa, lo que significa que su consumo de sodio aumentará.

      En lugar de optar por las barras energéticas envasadas, que pueden contener mucho sodio y azúcares agregados, mezcle algunas frutas secas y deshidratadas en una bolsita y obtendrá un refrigerio energético para llevar más saludable.

      Cuando sea posible, siempre elija una opción baja en sodio. Esto incluye los alimentos preenvasados en la tienda o incluso cuando come en un restaurante.

      Azúcares agregados

      Enséñele a su hijo sobre la moderación; dígale que puede comer lo que comen sus amigos de vez en cuando, pero no todos los días. Es posible que su hijo se vea muy influenciado por sus compañeros a esta edad, y puede querer imitar sus hábitos de alimentación no saludables.

      Si es posible, cómprele a su hijo una botella de agua reutilizable para incluirla en el almuerzo y llevar a la escuela y a las actividades extracurriculares. Si tiene agua al alcance de la mano, es menos probable que elija refrescos o bebidas deportivas para saciar su sed.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia o en los recreos. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general.

      Los distritos escolares varían mucho con respecto a las horas de educación física que ofrecen, por lo que resulta de especial importancia que los padres fomenten la actividad física y sirvan como ejemplo de hábitos saludables. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado.

      Fomente la actividad física dándole a su hijo juguetes que lo hagan moverse, como un barrilete, un monopatín o una soga de saltar.

      Explore clases y deportes organizados para su hijo en 5.o grado. Por ejemplo, puede llevarlo a clases de gimnasia o ballet, fútbol o básquetbol. A medida que su hijo crece y sus capacidades físicas progresan, es posible que muestre un interés por los deportes que incluso un año atrás le resultaban muy difíciles. Expóngalo a tantas opciones de actividades físicas y deportes como sea posible. Por ejemplo, generalmente las organizaciones comunitarias, como la YMCA local, ofrecen clases de yoga o Tae Kwon Do asequibles y para niños.

      Si le preocupa que su hijo no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le agrade más. Por ejemplo, invitar a amigos a su casa para jugar afuera puede motivarlo. O sugerirle que hagan ejercicios o yoga juntos puede despertar su interés.

      Una razón por la que los niños son menos activos físicamente que en las generaciones anteriores es que cada vez menos niños van a la escuela caminando o en bicicleta. Si esta es una alternativa segura para su hijo, aliéntelo a que lo haga.

      Es más o menos a esta edad que algunos niños comienzan a demostrar una inclinación y capacidad atlética natural, mientras que otros se resisten a la actividad física y empiezan a considerarse como “no deportistas”. Aunque no parezca adaptarse a los deportes naturalmente, aliente a su hijo a que pruebe diferentes actividades y a encontrar una que le guste. Algunos niños se resisten a los deportes en equipo pero pueden distinguirse en los deportes individuales, como tenis o atletismo. Deje que su hijo pruebe diferentes deportes para que pueda encontrar uno que le interese, y considere los deportes no tradicionales, como esgrima o tiro con arco, que quizás puedan atraerle. Recompense y aliente la perseverancia, para que, aunque su hijo no sea un "atleta natural", aprenda a disfrutar de participar y exigirse para mejorar.

      Como hay algunos niños que entran en la pubertad y comienzan a crecer más rápidamente y tienen más fuerza que sus compañeros, las diferencias físicas entre los niños en distintas etapas de desarrollo se vuelven más marcadas a esta edad. Tenga esto en cuenta cuando elija un deporte o una actividad para su hijo y aliéntelo a ser paciente si siente que no tiene tanta fuerza como los demás. Garantícele que pronto pegará el estirón.

      El ejercicio y la actividad regular ayudan a que los niños se sientan cómodos con su cuerpo, lo que se vuelve especialmente importante con la llegada de la pubertad y los cambios que la acompañan. Asegúrese de que su hijo sepa sobre los cambios que se producirán en su cuerpo cuando atraviese la pubertad, como transpirar más, tener un olor corporal más fuerte, más vello púbico y acné.

      La relación entre realizar actividad física y tener un mejor rendimiento académico se torna cada vez más evidente. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM), los niños realizan tareas cognitivas de manera más eficaz después de participar en una sesión de actividad física. El informe también indica que “realizar sesiones frecuentes de actividad física durante todo el día produce beneficios a corto plazo para la salud mental y cognitiva”. Anime a su hijo a que juegue activamente o realice ejercicios antes de hacer su tarea o de estudiar y que se tome recreos cortos y activos de las actividades sedentarias. Por ejemplo, si está empantanado con problemas difíciles de la tarea, sugiérale que despeje su mente sacando a pasear al perro o pateando una pelota afuera.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Se ha comprobado que los niños que dedican la mayor parte de su tiempo a actividades sedentarias tienen habilidades de coordinación motora deficientes. Limite la cantidad de tiempo que su hijo permanece inactivo a no más de una hora seguida.

      Sueño

      Los niños descansan mejor cuando tienen un horario habitual para acostarse. Los expertos advierten que cambiar la hora de dormir habitual de su hijo durante los fines de semana puede hacer que le cueste más levantarse el lunes a la mañana. Para minimizar este atontamiento, no le permita a su hijo que se acueste más de una hora después de su horario habitual de los días de semana y que no se quede en la cama más de 2 horas antes de la hora de levantarse habitual.

      Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de la hora de acostarse. Hágalo guardar todos los dispositivos electrónicos, como los videojuegos y las tabletas, en lugares fuera de su dormitorio y evite poner un televisor o una computadora en su dormitorio. Esto garantizará que pueda prepararse para dormir sin tentaciones electrónicas. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su propio teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos.

      Los expertos recomiendan sentarse con su hijo para elaborar un plan de horas de sueño permitidas para la semana. Arme una lista de las prioridades y actividades de su hijo, incluido el tiempo para hacer las tareas, comer y para las obligaciones extracurriculares. Si nota que sus horarios comienzan a alterar su horario de dormir e interrumpe su descanso, probablemente, su hijo está sobrecargado. Aliéntelo a reducir el número de actividades y a establecer expectativas realistas para la cantidad de horas que debería dormir cada noche.

      La cafeína es un estimulante que puede evitar que su hijo se duerma. Trate de no servirles refrescos, té helado u otras bebidas con cafeína cuando vuelve de la escuela.

      Es posible que su hijo invite a sus amigos a pasar la noche en su casa durante todo el año escolar. A pesar de que la invitación implica dormir, casi nunca significa dormir bien. Para ayudar a contrarrestar la somnolencia que pueda sentir después de que sus amigos pasen la noche en su casa, los expertos recomiendan organizar estos eventos los viernes a la noche. Esto le brinda a su hijo 2 días para reponerse y le permite ir a la escuela como nuevo el lunes. Si eso no es posible, permítale a su hijo que, al otro día, se despierte más tarde de la hora de levantarse habitual y aliéntelo a que se acueste más temprano la noche siguiente.

      Es importante enviar mensajes constantes sobre la importancia del descanso. Trate de elogiar a su hijo después de una buena noche de descanso y evite hacer que se acueste temprano como castigo o que se acueste tarde como recompensa.

      Higiene

      Al llegar a 5.o grado, la mayoría de los niños están preparados para asumir la responsabilidad total de su higiene personal. Sin embargo, los padres deberán permanecer atentos y supervisar a los niños cuando se bañen en la medida que consideren necesario. Es normal que su hijo se vuelva más pudoroso a esta edad y que se resista a la intromisión en su rutina de baño, especialmente si han comenzado los cambios del cuerpo que marcan la llegada de la pubertad. Es importante encontrar un equilibrio entre respetar su privacidad y asegurarse de que lave su cuerpo de manera efectiva.

      La edad exacta en la que los niños están preparados para bañarse o ducharse solos varía de un niño a otro. A menudo, los niños les hacen saber a sus padres que están listos para tener más privacidad y que prefieren empezar a higienizarse solos, pero por lo general la transición es paulatina y los padres aún tendrán que intervenir para aconsejarlos o para comprobar que se estén higienizando bien todo el cuerpo. Es posible que algunos niños, en especial las niñas que tienen cabello largo, aún requieran ayuda para lavarse el cabello con champú o enjuagarse el acondicionador, incluso después de haber aprendido a higienizarse el resto del cuerpo.

      Para la mayoría de los niños no es necesario lavarse el cabello todos los días. La frecuencia con la que su hijo deberá lavarse el cabello dependerá de varios factores, como la longitud del cabello, si su hijo hace deportes y si el cabello que tiene es rizado o lacio.

      Aunque muchos niños no necesitan usar desodorante antes de la pubertad, algunos pueden tener un olor corporal fuerte y quizás deben comenzar a aplicarse desodorante antes. Especialmente si su hijo realiza deportes y transpira mucho, es posible que deba comenzar a usar desodorante regularmente. Guíese por su olfato.

      Muchas niñas entran en la pubertad a los 10 años o incluso antes. Hable con su hija sobre qué debe esperar que le suceda cuando comience a menstruar y enséñele la importancia de mantener una buena higiene menstrual.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo con regularidad para que se realice controles del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. Pregúntele al odontólogo acerca de la higiene bucal de su hijo y acerca de las medidas preventivas, como la aplicación de suplementos de fluoruro y selladores dentales, que se pueden tomar para proteger los dientes del niño contra la caries y el deterioro dental.

      Al final de 5.o grado su hijo habrá perdido la mayoría o la totalidad de sus dientes de leche. Por eso, es más importante que nunca mantener una buena higiene bucal. A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los niños más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Su hijo debería cepillarse los dientes al menos dos veces al día y después de cada comida, de ser posible.

      Alrededor de los 10 años, cuando la destreza manual esté lo suficientemente desarrollada, los niños deben usar el hilo dental por sí mismos.

      Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los niños hasta los 14 años se lastimen los dientes. Si no se tratan, estas lesiones pueden derivar en complicaciones de gravedad.

      Si su hijo participa en un deporte de contacto, debe utilizar un protector bucal para protegerse contra concusiones y lesiones dentales.

      Si a un niño se le cae un diente permanente debido a una lesión, coloque el diente en un recipiente de leche y busque asistencia odontológica cuanto antes. En ocasiones, los dientes permanentes pueden ser reimplantados exitosamente.

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6to grado

  • Nutrición:

      General

      Trate de hablar con su hijo sobre los alimentos que consume cuando usted no lo ve. Si le gustan los deportes, resalte la importancia de tener una dieta equilibrada con respecto a su rendimiento atlético. Si le preocupa su cutis, resalte el impacto que tienen los alimentos saludables y el agua en un cutis saludable. Al explicar a su hijo los beneficios de la alimentación saludable aplicados a lo que le preocupa, es más probable que siga sus consejos.

      Aliente a su hijo para que se involucre en la planificación y preparación de las comidas. A esta edad, podrá ayudar aún más en la cocina. Por ejemplo, deje que su hijo elija los ingredientes para preparar una ensalada y haga que esto sea su responsabilidad desde la tienda hasta llegar a la mesa.

      Ayude a su hijo a escuchar a su cuerpo durante las comidas controlando las distracciones. Esto quiere decir, sin mensajes de texto, sin televisión y sin computadora u otros dispositivos durante las comidas. Esto lo ayudará a identificar cuándo está satisfecho y cuándo quiere más.

      Haga que los alimentos que se encuentran en su cocina sean saludables. Si compra papas fritas o galletas, su hijo las comerá. Al prepararse un refrigerio en la cocina, tomar una decisión saludable es mucho más fácil si los alimentos saludables son la única opción que tiene. Y si no puede controlar lo que come cuando está fuera de casa, al menos puede asegurarse de que lo que coma en casa sea saludable.

      Enséñele a su hijo sobre la importancia de una comida bien equilibrada. Haga que demuestre estos conocimientos dejando que prepare su almuerzo para llevar sin ayuda o que planifique la cena familiar. Asegúrese de que la mitad de su plato esté repleto de frutas y vegetales.

      Trate de asegurarse de que su hijo prepare refrigerios saludables para después de la escuela. A medida que su metabolismo aumenta durante estos años, es probable que necesite un refrigerio después de la escuela. Tener una opción saludable a mano puede ayudar a evitar que elija comida no saludable de una máquina expendedora o una tienda.

      Vegetales

      Lleve a su hijo al mercado de productores o a la sección de frutas y vegetales del supermercado, y permita que elija un vegetal que no haya probado nunca. Puede encontrar una receta y preparar juntos el vegetal nuevo.

      Organice una competencia de cocina en casa. Si su hijo tiene hermanos, reparta los mismos vegetales a cada uno y pídales que los preparen para que el resto de la familia los pruebe. Organizar una competencia amistosa puede hacer que todos piensen en nuevas maneras de comer vegetales.

      Agregue vegetales a las sopas. Incluso si no prepara sus propias sopas, agregar algunos vegetales a un caldo bajo en sodio puede aumentar el consumo de vegetales de su hijo.

      Para la cena, organice una barra de ensaladas en casa. Corte en pequeños trozos diversos vegetales y deje que su hijo agregue los aderezos que desee. A algunos niños no les gusta la lechuga, pero si está cortada con muchos otros vegetales, o incluso frutas y frutas secas, puede parecer más atractiva.

      Frutas

      Mantenga las frutas disponibles y al alcance para ayudar a su hijo a que elija las frutas como un refrigerio saludable. Una buena opción es tener un recipiente con plátanos, manzanas y naranjas en la mesa de la cocina. O puede cortar frutas y colocarlas en bolsas en el refrigerador para que su hijo las pueda alcanzar fácilmente.

      Haga un pequeño experimento científico con su hijo. Elija diferentes frutas y haga que su hijo adivine cuáles se deshidratarán más rápidamente. Utilice un deshidratador de alimentos o el horno para cocinar las frutas y ver si su hijo tenía razón.

      Trate de incorporar una porción de frutas al desayuno de su hijo. Una excelente opción es sumar una fruta entera o una fruta cortada en yogur o cereales. Las manzanas y los plátanos son buenas opciones para los niños que tienen que movilizarse. Pueden transportarlas y comerlas fácilmente en el automóvil o en el autobús camino a la escuela.

      Granos

      Para aumentar el consumo de granos integrales y experimentar con granos nuevos, cocine arroz integral con quínoa. Agregue frijoles negros, verduras y salsa, y obtendrá una cena saludable.

      Trate de elegir solamente cereales de grano entero. Si su hijo disfruta de los cereales para el desayuno, servir solo cereales de grano entero es una buena forma de aumentar la ingesta de granos integrales de su hijo. Revise la etiqueta para asegurarse de que el ingrediente principal sean los granos integrales. Agregue frutas cortadas o frutas secas para endulzar el plato en lugar de comprar cereales azucarados.

      Trate de aumentar la ingesta de avena de su hijo. La avena es una excelente manera de aumentar el consumo de granos integrales de su hijo. Las galletas de avena de dos ingredientes son un refrigerio saludable que su hijo puede preparar sin ayuda. Simplemente mezcle dos plátanos pisados con una taza de avena, forme las galletas y llévelas al horno a 350 grados durante 15 minutos.

      Proteínas

      Trate de sustituir la carne de vaca con pescado cuando prepara tacos para su familia. El taco de pescado, un plato que ha sido muy popular durante años en California, es una forma excelente de aumentar la ingesta de proteínas saludables de su hijo. La tilapia o el mahi mahi, que son pescados blancos y descamados, son buenas opciones para incluir en los tacos.

      Sustituya el yogur común por yogur griego. El yogur griego tiene más proteínas que el yogur tradicional. También puede ser más agrio. Si su hijo está acostumbrado a un yogur más dulce, agréguele un poco de miel o de frutas frescas para endulzarlo. También puede agregar yogur griego a un batido para aumentar el consumo de proteínas.

      Pruebe recetas con quínoa o utilice este alimento como reemplazo del arroz. Además de ser un grano integral, la quínoa también tiene un alto contenido de proteínas y es una excelente forma de agregar granos integrales y más proteínas a la dieta de su hijo.

      Lácteos

      Prepare un refrigerio saludable con una tira de queso bajo en grasas. Puede incluirse en el almuerzo para llevar o lo pueden comer como refrigerio para aumentar el consumo de productos lácteos y proteínas.

      Utilice salsas para untar a base de yogur para comer con vegetales como una alternativa saludable a los aderezos más grasosos o a la salsa para untar a base de crema agria.

      La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de la ciudad de Kansas, explica que el cuerpo en de su hijo, que está en crecimiento, puede estar necesitando calcio y proteínas, lo que puede llevar a que beba demasiada leche. La leche es muy buena para el organismo, pero como sucede con todo, la moderación es clave. Tomar demasiada leche puede causar anemia. Aliente a su hijo a que se alimente con yogur, queso u otras fuentes de proteínas magras para cubrir los vacíos. 

      Aceites y Grasas

      Trate de cocinar con aceite de oliva o de canola en lugar de mantequilla o margarina. Es una sustitución que se puede realizar muy fácilmente, y estará cambiando a grasas más saludables.

      Evite las grasas trans, que son muy dañinas. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si dice “0 grasas trans” en el frente de la etiqueta.

      Sodio y Sal

      Trate de preparar tantas comidas en casa como sea posible. A esta edad, su hijo puede comenzar a consumir más alimentos fuera de casa, lo que significa que su consumo de sodio aumentará. Aliente a su hijo a que elija alimentos frescos y saludables cuando no esté con usted.

      En lugar de optar por las barras energéticas envasadas, que pueden contener sodio y azúcares agregados, mezcle algunas frutas secas y deshidratadas en una bolsa y obtendrá un refrigerio energético para llevar más saludable.

      Cuando sea posible, siempre trate de elegir una opción baja en sodio. Esto incluye los alimentos preenvasados en la tienda o incluso cuando come en un restaurante.

      Azúcares agregados

      Enséñele a su hijo sobre la moderación. Es posible que se vea muy influenciado por sus compañeros a esta edad, y puede querer imitar sus hábitos de alimentación no saludables. Enséñele que puede comer lo que comen sus amigos de vez en cuando, pero no todos los días.

      Si es posible, cómprele a su hijo una botella de agua reutilizable para incluirla en el almuerzo y llevar a la escuela y a las actividades extracurriculares. Si tiene agua al alcance de la mano, es menos probable que elija refrescos o bebidas deportivas para saciar su sed.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia o en los recreos. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general.

      Los distritos escolares varían mucho con respecto a las horas de educación física que ofrecen, por lo que resulta de especial importancia que los padres fomenten la actividad física y sirvan como ejemplo de hábitos saludables. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado.

      Fomente la actividad física dándole a su hijo juguetes que lo hagan moverse, como un barrilete, un monopatín o una soga de saltar.

      Explore clases y deportes organizados para su hijo en 6.o grado. Por ejemplo, puede llevarlo a clases de gimnasia o ballet, fútbol o hacerlo jugar en una liga menor. A medida que su hijo crece y sus capacidades físicas progresan, es posible que muestre un interés por los deportes que incluso un año atrás le resultaban muy difíciles. Expóngalo a tantas opciones de actividades físicas y deportes como sea posible. Por ejemplo, generalmente las organizaciones comunitarias, como la YMCA local, ofrecen clases de yoga o Tae Kwon Do asequibles y para niños.

      Si le preocupa que su hijo no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le agrade más. Por ejemplo, invitar a amigos a su casa para jugar afuera puede motivarlo. O sugerirle que hagan ejercicios o yoga juntos puede despertar su interés.

      Una razón por la que los niños son menos activos físicamente que en las generaciones anteriores es que cada vez menos niños van a la escuela caminando o en bicicleta. Si esta es una alternativa segura para su hijo, aliéntelo a que lo haga.

      Es más o menos a esta edad que algunos niños comienzan a demostrar una inclinación y capacidad atlética natural, mientras que otros se resisten a la actividad física y empiezan a considerarse como “no deportistas”. Aunque no parezca adaptarse a los deportes naturalmente, aliente a su hijo a que pruebe diferentes actividades y a encontrar una que le guste. Algunos niños se resisten a los deportes en equipo pero pueden distinguirse en los deportes individuales, como tenis o atletismo. Deje que su hijo pruebe diferentes deportes para que pueda encontrar uno que le interese, y considere los deportes no tradicionales, como esgrima o tiro con arco, que quizás puedan atraerle. Recompense y aliente la perseverancia, para que, aunque su hijo no sea un “atleta natural”, aprenda a disfrutar de participar y exigirse para mejorar.

      Como hay algunos niños que entran en la pubertad y comienzan a crecer más rápidamente y tienen más fuerza que sus compañeros, las diferencias físicas entre los niños en distintas etapas de desarrollo se vuelven más marcadas a esta edad. Tenga esto en cuenta cuando elija un deporte o una actividad para su hijo y aliéntelo a ser paciente si siente que no tiene tanta fuerza como los demás. Garantícele que pronto pegará el estirón.

      El ejercicio y la actividad regular ayudan a que los niños se sientan cómodos con su cuerpo, lo que se vuelve especialmente importante con la llegada de la pubertad y los cambios que la acompañan. Asegúrese de que su hijo sepa sobre los cambios que se producirán en su cuerpo cuando atraviese la pubertad, como transpirar más, tener un olor corporal más fuerte, más vello púbico y acné.

      La relación entre realizar actividad física y tener un mejor rendimiento académico se torna cada vez más evidente. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM), los niños realizan tareas cognitivas de manera más eficaz después de participar en una sesión de actividad física. El informe también indica que “realizar sesiones frecuentes de actividad física durante todo el día produce beneficios a corto plazo para la salud mental y cognitiva”. Anime a su hijo a que juegue activamente o realice ejercicios antes de hacer su tarea o de estudiar y que se tome recreos cortos y activos de las actividades sedentarias. Por ejemplo, si está empantanado con problemas difíciles de la tarea, sugiérale que despeje su mente sacando a pasear al perro o pateando una pelota afuera.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Se ha comprobado que los niños que dedican la mayor parte de su tiempo a actividades sedentarias tienen habilidades de coordinación motora deficientes. Limite la cantidad de tiempo que su hijo permanece inactivo a no más de una hora seguida.

      Sueño

      Es importante enviar mensajes constantes sobre la importancia del descanso. Trate de elogiar a su hijo después de una buena noche de descanso y evite hacer que se acueste temprano como castigo o que se acueste tarde como recompensa.

      Es posible que su hijo invite a sus amigos a pasar la noche en su casa durante todo el año escolar. A pesar de que la invitación implica dormir, casi nunca significa dormir bien. Para ayudar a contrarrestar la somnolencia que pueda sentir después de que sus amigos pasen la noche en su casa, los expertos recomiendan organizar estos eventos los viernes a la noche. Esto le brinda a su hijo 2 días para reponerse y le permite ir a la escuela como nuevo el lunes. Si eso no es posible, permítale a su hijo que, al otro día, se despierte más tarde de la hora de levantarse habitual y aliéntelo a que se acueste más temprano la noche siguiente.

      La cafeína es un estimulante que puede evitar que su hijo se duerma. Trate de no servirles refrescos, té helado u otras bebidas con cafeína cuando vuelve de la escuela.

      Los expertos recomiendan sentarse con su hijo para elaborar un plan de horas de sueño permitidas para la semana. Arme una lista de las prioridades y actividades de su hijo, incluido el tiempo para hacer las tareas, comer y para las obligaciones extracurriculares. Si nota que sus horarios comienzan a alterar su horario de dormir e interrumpe su descanso, probablemente, su hijo está sobrecargado. Aliéntelo a reducir el número de actividades y a establecer expectativas realistas para la cantidad de horas que debería dormir cada noche. 

      Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de la hora de acostarse. Hágalo guardar todos los dispositivos electrónicos, como los videojuegos y las tabletas, en lugares fuera de su dormitorio y evite poner un televisor o una computadora en su dormitorio. Esto garantizará que pueda prepararse para dormir sin tentaciones electrónicas. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su propio teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos.

      Los niños descansan mejor cuando tienen un horario habitual para acostarse. Los expertos advierten que cambiar la hora de dormir habitual durante los fines de semana puede hacer que a su hijo le cueste más levantarse el lunes a la mañana. Para minimizar este atontamiento, no le permita a su hijo que se acueste más de una hora después de su horario habitual de los días de semana y que no se quede en la cama más de 2 horas antes de la hora de levantarse habitual. 

      Higiene

      Al llegar a 6.o grado, la mayoría de los niños están preparados para asumir la responsabilidad total de su higiene personal. Sin embargo, los padres deberán permanecer atentos y supervisar a los niños cuando se bañen en la medida que consideren necesario. Es normal que su hijo se vuelva más pudoroso a esta edad y que se resista a la intromisión en su rutina de baño, especialmente si han comenzado los cambios del cuerpo que marcan la llegada de la pubertad. Es importante encontrar un equilibrio entre respetar su privacidad y asegurarse de que lave su cuerpo de manera efectiva.

      La edad exacta en la que los niños están preparados para bañarse o ducharse solos varía de un niño a otro. A menudo, los niños les hacen saber a sus padres que están listos para tener más privacidad y que prefieren empezar a higienizarse solos, pero por lo general la transición es paulatina y los padres aún tendrán que intervenir para aconsejarlos o para comprobar que se estén higienizando bien todo el cuerpo. Es posible que algunos niños, en especial las niñas que tienen cabello largo, aún requieran ayuda para lavarse el cabello con champú o enjuagarse el acondicionador, incluso después de haber aprendido a higienizarse el resto del cuerpo.

      Aunque muchos niños no necesitan usar desodorante antes de la pubertad, algunos pueden tener un olor corporal fuerte y quizás deben comenzar a aplicarse desodorante antes. Especialmente si su hijo realiza deportes y transpira mucho, es posible que deba comenzar a usar desodorante regularmente. Guíese por su olfato.

      Para la mayoría de los niños no es necesario lavarse el cabello todos los días. La frecuencia con la que su hijo deberá lavarse el cabello dependerá de varios factores, como la longitud del cabello, si su hijo hace deportes y si el cabello que tiene es rizado o lacio.

      Muchas niñas entran en la pubertad a los 10 años o incluso antes. Hable con su hija sobre qué debe esperar que le suceda cuando comience a menstruar y enséñele la importancia de mantener una buena higiene menstrual.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo con regularidad para que se realice controles del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. Pregúntele al odontólogo acerca de la higiene bucal de su hijo y acerca de las medidas preventivas, como la aplicación de suplementos de fluoruro y selladores dentales, que se pueden tomar para proteger los dientes del niño contra la caries y el deterioro dental.

      Al final de 6.o grado su hijo habrá perdido la mayoría o la totalidad de sus dientes de leche. Por eso, es más importante que nunca mantener una buena higiene bucal. A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los niños más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Su hijo debería cepillarse los dientes al menos dos veces al día y después de cada comida, de ser posible.

      Alrededor de los 10 años, cuando la destreza manual esté lo suficientemente desarrollada, los niños deben usar el hilo dental por sí mismos.

      Si a un niño se le cae un diente permanente debido a una lesión, coloque el diente en un recipiente de leche y busque asistencia odontológica cuanto antes. En ocasiones, los dientes permanentes pueden ser reimplantados exitosamente.

      Si su hijo participa en un deporte de contacto, debe utilizar un protector bucal para protegerse contra concusiones y lesiones dentales.

      Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los niños hasta los 14 años se lastimen los dientes. Si no se tratan, estas lesiones pueden resultar en complicaciones de gravedad.

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7mo grado

  • Nutrición:

      General

      Trate de enseñarle a su hijo la importancia de tener una dieta bien equilibrada. Haga que demuestre estos conocimientos dejando que prepare su almuerzo para llevar sin ayuda o que planifique las cenas familiares de vez en cuando. Asegúrese de que la mitad de su plato esté repleto de frutas y vegetales.

      Trate de hablar con su hijo sobre los alimentos que consume cuando usted no lo ve. Si le gustan los deportes, resalte la importancia de tener una dieta equilibrada con respecto a su rendimiento atlético. Si le preocupa su cutis, resalte el impacto que tienen los alimentos saludables y el agua en un cutis saludable. Al explicar a su hijo los beneficios de la alimentación saludable aplicados a lo que le preocupa, es más probable que siga sus consejos.

      Haga que los alimentos que se encuentran en su cocina sean saludables. Si compra papas fritas o galletas, su hijo las comerá. Cuando su hijo se prepara un refrigerio en la cocina, tomar una decisión saludable es mucho más fácil si los alimentos saludables son la única opción que tiene. Y si no puede controlar lo que come cuando está fuera de casa, al menos puede asegurarse de que lo que coma en casa sea saludable.

      Deje que su hijo prepare algunas comidas sin ayuda. Trate de permitir que su hijo pre-adolescente esté a cargo de la cena una vez por mes, de manera que pueda demostrar sus habilidades en la cocina. Haga que se involucre en la planificación de las comidas, que elija una receta y que la prepare para la familia. Puede que decida preparar algo que la familia no haya probado nunca, lo que puede ser una buena experiencia de aprendizaje para toda la familia y, al mismo tiempo, aumentará su autoestima y competencia en la cocina.

      Dedique tiempo a las comidas familiares saludables. Le permite ser un modelo a seguir de la alimentación saludable y es una buena oportunidad para ponerse al día con las actividades de su hijo.

      No permita distracciones tecnológicas durante las comidas. Esto hará que su hijo aprenda a escuchar a su cuerpo y saber cuándo está satisfecho y cuándo quiere más.

      Esté atento a los refrigerios sin sentido mientras su hijo hace la tarea, habla por teléfono o mira la televisión. Es fácil que un pre-adolescente no preste atención a los refrigerios cuando está haciendo diferentes tareas al mismo tiempo. Si su hijo tiene un problema en este aspecto, puede hacer que los refrigerios estén permitidos solamente en la cocina.

      Vegetales

      Trate de variar la preparación de los vegetales para evitar que su hijo se canse de un solo tipo. Si habitualmente hierve al vapor o saltea los vegetales, pruebe grillándolos o incluso asándolos hasta que estén dorados y crujientes. Los vegetales pueden asarse muy fácilmente y se vuelven ligeramente más dulces cuando están asados. Esta es una excelente manera de que su hijo coma coles de Bruselas.

      Organice una competencia de cocina en casa. Si su hijo tiene hermanos, reparta los mismos vegetales a cada uno y pídales que los preparen para que el resto de la familia los pruebe. Organizar una competencia amistosa puede hacer que todos piensen en nuevas maneras de comer vegetales.

      Cambie el sándwich de su hijo (o haga que prepare uno sin ayuda) agregando diferentes vegetales tales como aguacate, pimientos rojos asados o humus. Incorporar estos vegetales no solo aumenta su ingesta de estos alimentos, sino que también agrega un sabor nuevo a los sándwiches habituales.

      Trate de tener una “noche vegetariana” en casa una vez por semana. Prepare perros calientes vegetarianos o hamburguesas vegetarianas, humus con vegetales cortados como brócoli o pepinos y batatas al horno. Comprometerse una vez por semana los obligará a usted y a su hijo a probar los vegetales de distintas formas y les permitirá verlos como más que solo un acompañamiento.

      Pruebe preparar humus como refrigerio. Puede hacer que su hijo prepare humus casero o que elija entre las variedades disponibles en las tiendas. Los garbanzos (el alimento con el que se prepara el humus) tienen un alto contenido de proteínas, fibras y hierro, lo que hace que sean una opción saludable excelente para su hijo pre-adolescente en crecimiento.

      Frutas

      Haga que su hijo prepare sus propios batidos para el desayuno. Esto le brinda la posibilidad de tomar decisiones saludables y la independencia de preparar el desayuno por sí solo. Algunas buenas opciones para incluir en los batidos son los plátanos, los arándanos congelados, el yogur griego bajo en grasas y la espinaca.

      Tenga a mano frutas que su hijo pre-adolescente pueda transportar fácilmente, como naranjas, manzanas y plátanos. Estas frutas se pueden llevar con facilidad en la mochila para comer en el camino.

      Pruebe agregar frutas a las ensaladas. Si su hijo disfruta de las ensaladas, pruebe agregando manzanas, uvas o frutas deshidratadas para aumentar el consumo de frutas y, al mismo tiempo, agregar un sabor diferente a la ensalada.

      Granos

      Agregue granos nuevos a las comidas para aumentar el consumo de granos integrales. Trate de cocinar arroz integral con quínoa, agregue frijoles negros, verdes y salsa, y obtendrá una cena saludable.

      Trate de incorporar avena en el desayuno para aumentar el consumo de granos integrales. En el caso de las familias que están apuradas por las mañanas, trate de preparar la avena con anticipación. Combine ½ taza de copos de avena, ½ taza de leche, frutas y nueces en un recipiente. Colóquelo en el refrigerador durante la noche anterior y al día siguiente tendrá un desayuno listo para llevar. También puede preparar una cantidad grande de avena la noche anterior y calentarla al día siguiente.

      Siempre lea las etiquetas de los productos con granos y enséñele a su hijo pre-adolescente cómo hacerlo. El primer ingrediente deben ser los granos integrales.

      Proteínas

      Prepare su propia granola agregando nueces, almendras y pistachos con frutas deshidratadas para lograr un refrigerio saludable para llevar.

      Cambie la carne de vaca por pollo o pescado en algunas de sus recetas favoritas para aumentar el consumo de carnes magras de su hijo. El pavo magro es un buen sustituto para las hamburguesas y guisados. En los tacos, trate de utilizar pescado blanco descamado, como por ejemplo la tilapia, o utilice una combinación de frijoles negros y frijoles refritos bajos en grasas para armar un taco vegetariano.

      Las semillas de edamame (o granos de soja verdes) en su vaina pueden ser un refrigerio o aperitivo divertido y saludable; además, son una buena manera de aumentar la ingesta de proteínas y vegetales.

      Lácteos

      Utilice leche descremada o baja en grasas en lugar de agua al preparar cereales, avena o sopa. Esta es una manera fácil de aumentar la ingesta diaria de productos lácteos de su hijo sin que tenga que tomar un vaso de leche.

      Agregue yogur o leche baja en grasas a los batidos. Es una forma fácil de agregar productos lácteos a los refrigerios o los desayunos.

      En el caso de los niños intolerantes a la lactosa, pruebe con sustitutos de la leche. La leche de almendra, de soja o de arroz fortificadas pueden ser buenas alternativas para asegurarse de que su hijo obtenga calcio y vitamina D.

      Aceites y Grasas

      Evite las grasas trans, que son muy dañinas. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si dice “0 grasas trans” en el frente de la etiqueta.

      Trate de cocinar con aceites vegetales en lugar de mantequilla o margarina. Es una sustitución que se puede realizar muy fácilmente, y estará cambiando a grasas más saludables.

      Agregue semillas de lino a los panes, panqueques o waffles. Incluso puede esparcirlas sobre los cereales para obtener más grasas saludables.

      Trate de asegurarse de que se hijo consuma dos porciones de pescado por semana. Algunos pescados, como el salmón y las sardinas, contienen ácidos grasos saludables y muy importantes.

      Sodio y Sal

      Trate de preparar tantas comidas en casa como sea posible. A esta edad, su hijo puede comenzar a consumir más alimentos fuera de casa, lo que significa que su consumo de sodio aumentará. Aliente a su hijo a que elija alimentos frescos y saludables cuando no esté con usted.

      Siempre revise las etiquetas cuando compre alimentos envasados. Algunos productos, como las cenas congeladas y los refrigerios, pueden tener un alto contenido de sodio. Elegir las opciones bajas en sodio frente a las que no lo son es una forma fácil de reducir el consumo de sodio de su hijo. Enséñele a su hijo pre-adolescente a buscar productos para los refrigerios que tengan menos de 140 miligramos de sodio por porción.

      No deje el salero en la mesa. Si quiere agregar más sabor a sus comidas, trate de preparar su propia mezcla de hierbas que pueda poner en la mesa. Ajo y cebolla en polvo, orégano o tomillo son buenas opciones que pueden mezclarse para añadir sabor sin agregar sodio.

      Azúcares agregados

      Enséñele a su hijo sobre la moderación. Está bien darse un gusto en las fiestas de cumpleaños u otros eventos, pero no todos los días.

      Si es posible, cómprele a su hijo una botella de agua reutilizable para incluirla en el almuerzo y llevar a la escuela y a las actividades extracurriculares. Si tiene agua al alcance de la mano, es menos probable que elija refrescos o bebidas deportivas para saciar su sed.

      Trate de dejar que su hijo agregue más endulzantes naturales a sus cereales, yogures y otros alimentos. Las frutas, una pequeña cantidad de miel o la canela pueden ser buenas maneras de endulzar los alimentos naturalmente. Pero incluso con los azúcares naturales, la moderación es muy importante.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia o en los recreos. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM), ni siquiera el mejor plan de estudios de educación física proporciona los 60 minutos necesarios de la actividad recomendada por día.

      Los distritos escolares varían mucho con respecto a las horas de educación física que ofrecen, por lo que resulta de especial importancia que los padres fomenten la actividad física y sirvan como ejemplo de hábitos saludables. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado.

      Explore clases y deportes organizados para su hijo en 7.o grado. Por ejemplo, puede llevarlo a clases de gimnasia o ballet, fútbol o hacerlo jugar en una liga menor. A medida que su hijo crece y sus capacidades físicas progresan, es posible que muestre un interés por los deportes que incluso un año atrás le resultaban muy difíciles. Expóngalo a tantas opciones de actividades físicas y deportes como sea posible. Por ejemplo, generalmente las organizaciones comunitarias, como la YMCA local, ofrecen clases de yoga o Tae Kwon Do asequibles y para niños.

      Si le preocupa que su hijo no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le agrade más. Por ejemplo, invitar a amigos a su casa para jugar afuera puede motivarlo. O sugerirle que hagan ejercicios o yoga juntos puede despertar su interés.

      Una razón por la que los adolescentes son menos activos físicamente que en las generaciones anteriores es que cada vez menos jovenes van a la escuela caminando o en bicicleta. Si esta es una alternativa segura para su hijo, aliéntelo a que lo haga.

      Aunque no parezca adaptarse a los deportes naturalmente, aliente a su hijo a que pruebe diferentes actividades y a encontrar una que le guste. Algunos niños se resisten a los deportes en equipo pero pueden distinguirse en los deportes individuales, como tenis o atletismo. Deje que su hijo pruebe diferentes deportes para que pueda encontrar uno que le interese, y considere los deportes no tradicionales, como esgrima o tiro con arco, que quizás puedan atraerle. Recompense y aliente la perseverancia, para que, aunque su hijo no sea un “atleta natural”, aprenda a disfrutar de participar y exigirse para mejorar.

      La relación entre realizar actividad física y tener un mejor rendimiento académico se torna cada vez más evidente. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM), los niños realizan tareas cognitivas de manera más eficaz después de participar en una sesión de actividad física. El informe también indica que “realizar sesiones frecuentes de actividad física durante todo el día produce beneficios a corto plazo para la salud mental y cognitiva”. Anime a su hijo a que juegue activamente o realice ejercicios antes de hacer su tarea o de estudiar y que se tome recreos cortos y activos de las actividades sedentarias. Por ejemplo, si está empantanado con problemas difíciles de la tarea, sugiérale que despeje su mente sacando a pasear al perro o pateando una pelota afuera.

      El ejercicio y la actividad regular ayudan a que los niños se sientan cómodos con su cuerpo, lo que se vuelve especialmente importante con la llegada de la pubertad y los cambios que la acompañan. Asegúrese de que su hijo sepa sobre los cambios que se producirán en su cuerpo cuando atraviese la pubertad, como transpirar más, tener un olor corporal más fuerte, más vello púbico y acné.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Se ha comprobado que los niños que dedican la mayor parte de su tiempo a actividades sedentarias tienen habilidades de coordinación motora deficientes. Limite la cantidad de tiempo que su hijo permanece inactivo a no más de una hora seguida.

      Sueño

      Controle si su hijo asigna suficiente horas de sueño durante la semana pidiéndole que anote en un diario de descanso el horario en que se acuesta y se levanta todos los días. Use la información para planificar sus horarios semanales típicos, incorporando el horario para comer, para las actividades extracurriculares y para hacer las tareas. Si se acuesta cada vez más tarde, probablemente está sobrecargado. Aliéntelo a reducir el volumen de compromisos y a establecer expectativas realistas para la cantidad de horas que debería dormir cada noche.

      Como la mayoría de los adolescentes no duermen la cantidad de horas recomendada por noche, puede resultar útil tomar una siesta renovadora de 20 minutos. Sin embargo, los expertos advierten que los adolescentes no deben dormir después de las 4:00 p.m. porque evita que su hijo descanse bien durante la noche. Si su hijo elije tomar una siesta, pídale que ponga una alarma para asegurarse de que se despierte después de los 20 minutos.

      Ayude a su hijo a mantener un cronograma de estudio regular para que no tenga que estudiar todo junto la noche anterior de una prueba importante. Estudiar al menos entre 10 y 15 minutos por noche garantizará que pueda descansar bien antes de una prueba importante.

      ¿Su hijo tiene muchas tareas? Aliéntelo a que realice las tareas que requieren el uso de la computadora más temprano en la noche. De esta manera, evita la exposición a las luces estimulantes de la computadora durante el horario antes de acostarse.

      Aunque se recomienda que los niños tengan un horario habitual para acostarse durante toda la semana, esto resulta poco realista para algunas familias. Aliente a su hijo a que se acueste no más de 1 hora más tarde del horario habitual y que no se despierte más de 2 horas después de la hora de levantarse normal. Si establece expectativas claras para los fines de semana, hará que el resto de la semana sea más fácil, evitando que el horario para acostarse sea irregular.

      Revise el dormitorio de su hijo para ver si es un ambiente oscuro, calmo y tranquilo. Cuando apague las luces, no debe haber ningún tipo de iluminación. Saque el televisor, la computadora y otros productos electrónicos del dormitorio porque emiten una luz azul que perturba el ciclo de sueño de su hijo.

      Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos para toda la familia por lo menos 30 minutos antes de que su hijo se vaya a dormir. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos.

      La cafeína puede afectar la calidad del sueño de su hijo. Aliéntelo a reducir su consumo disminuyendo la cantidad de bebidas energizantes, los tés endulzados y los refrescos en el hogar, y a limitar su consumo, especialmente después del horario escolar.

      Higiene

      Al llegar a 7.o grado, los adolescentes deben ser capaces de asumir la responsabilidad total de su higiene personal. Hable con su hijo sobre los cambios del cuerpo que acompañan a la pubertad, como la menstruación, un mayor olor corporal, el crecimiento del vello púbico y el desarrollo del acné.

      Asegúrese de que su hijo adolescente entienda que su rutina de higiene personal deberá ser más rigurosa que cuando era más joven. Ducharse o bañarse todos los días prestando especial atención a las axilas, la ingle, las asentaderas y los pies es más importante que nunca.

      Analice con su hijo adolescente si debe lavarse el cabello todos los días. Como su cabello se vuelve más grasoso con la llegada de la pubertad, posiblemente deba hacerlo.

      Hable con su hija sobre cómo mantener una buena higiene menstrual y asegúrese de que tenga todos los suministros que necesite. Explíquele la diferencia entre las toallas sanitarias y los tampones, y asegúrese de que entienda que la menstruación no debe limitar su capacidad para ser físicamente activa.

      Háblele sobre el rasurado cuando comience a ver que su hijo tiene vello facial o que su hija tiene vello en sus piernas, y proporciónele el material necesario para que comience a rasurarse.

      Los problemas con la imagen corporal aumentan bruscamente durante la adolescencia. Observe el crecimiento físico de su hijo para orientarse sobre qué problemas debe abordar. Si, por ejemplo, el acné es un problema persistente, considere buscar ayuda de un dermatólogo. 

      Asegúrese de que la información que le transmite a su hijo sea actual. Es posible que algunos de los consejos de higiene que usted recibió cuando era más joven, sobre cosas como afeitarse o sobre la higiene menstrual, ya no se utilicen.

      Para algunos adolescentes, aprender a manejar sus necesidades higiénicas cambiantes puede resultar un desafío. No sea muy estricto con su hijo en 7.o grado si tiene dificultades o si opone resistencia. Asegúrese de que entienda la importancia de la higiene y que es su exclusiva responsabilidad cuidar su cuerpo y mantenerlo limpio.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo con regularidad para que se realice controles del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. Pregúntele al odontólogo acerca de la higiene bucal de su hijo y acerca de las medidas preventivas, como la aplicación de suplementos de fluoruro y selladores dentales, que se pueden tomar para proteger los dientes del niño contra la caries y el deterioro dental.

      Al final de 7.o grado su hijo habrá perdido la mayoría o la totalidad de sus dientes de leche. Por eso, es más importante que nunca mantener una buena higiene bucal. A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los niños más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Su hijo debería cepillarse los dientes al menos dos veces al día y después de cada comida, de ser posible.

      Su hijo debe usar el hilo dental todos los días.

      Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los niños hasta los 14 años se lastimen los dientes. Si no se tratan, estas lesiones pueden resultar en complicaciones de gravedad.

      Si su hijo participa en un deporte de contacto, debe utilizar un protector bucal para protegerse contra concusiones y lesiones dentales.

      Si a un niño se le cae un diente permanente debido a una lesión, coloque el diente en un recipiente de leche y busque asistencia odontológica cuanto antes. En ocasiones, los dientes permanentes pueden ser reimplantados exitosamente.

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8vo grado

  • Nutrición:

      General

      Enséñele a su hijo la importancia de una comida bien equilibrada. Haga que demuestre estos conocimientos dejando que prepare su almuerzo para llevar sin ayuda o que planifique las cenas familiares de vez en cuando. Asegúrese de que la mitad de su plato esté repleto de frutas y vegetales.

      Hable con su hijo sobre los alimentos que consume cuando usted no lo ve. Si le gustan los deportes, resalte la importancia de tener una dieta equilibrada con respecto a su rendimiento atlético. Si le preocupa su cutis, resalte el impacto que tienen los alimentos saludables y el agua en un cutis saludable. Al explicar a su hijo los beneficios de la alimentación saludable aplicados a lo que le preocupa, es más probable que siga sus consejos.

      Tenga siempre alimentos saludables en la cocina. Si compra papas fritas o galletas, su hijo las comerá. Al prepararse un refrigerio en la cocina, tomar una decisión saludable es mucho más fácil si es la única opción que tiene. Y si no puede controlar lo que come cuando está fuera de casa, al menos puede asegurarse de que lo que coma en casa sea saludable.

      La Dra. Deb Kennedy, una pediatra de Connecticut, recomienda tratar de dejar que su hijo adolescente esté a cargo de la cena una vez por mes, de manera que pueda demostrar sus habilidades en la cocina. Haga que se involucre en la planificación de las comidas, que elija una receta y que la prepare para la familia. Puede que decida preparar algo que la familia no haya probado nunca, lo que puede ser una buena experiencia de aprendizaje para toda la familia y, al mismo tiempo, aumentará su autoestima y competencia en la cocina.

      Dedique tiempo a las comidas familiares saludables. Le permite ser un modelo a seguir de la alimentación saludable y es una buena oportunidad para ponerse al día con las actividades de su hijo. No permita distracciones tecnológicas durante las comidas para fomentar que su hijo escuche a su cuerpo y sepa cuándo está satisfecho y cuándo quiere más.

      Esté atento a los refrigerios sin sentido. Su hijo adolescente puede buscar refrigerios mientras hace la tarea, habla por teléfono o mira la televisión. Es fácil que un adolescente coma refrigerios cuando está haciendo diferentes tareas al mismo tiempo. Con el objetivo de evitar los refrigerios sin sentido, puede hacer que los refrigerios y las comidas estén permitidos solamente en la cocina.

      Vegetales

      Trate de variar la preparación de los vegetales. Esto puede ayudarlo a evitar que su hijo adolescente se aburra de un tipo de vegetales. Si habitualmente hierve al vapor o saltea los vegetales, pruebe grillándolos o incluso asándolos hasta que estén dorados y crujientes. Los vegetales pueden asarse muy fácilmente y, de esta manera, se vuelven ligeramente más dulces. Las coles de Bruselas, por ejemplo, se vuelven menos amargas cuando se las asa.

      Organice una competencia de cocina en casa. Si su hijo adolescente tiene hermanos, reparta los mismos vegetales a cada uno y pídales que los preparen para que el resto de la familia los pruebe. Organizar una competencia amistosa puede servir de inspiración para preparar vegetales de nuevas maneras.

      Cambie el sándwich de su hijo (o haga que prepare uno sin ayuda) agregando diferentes vegetales, como aguacate, pimientos rojos asados o humus. Incorporar estos vegetales no solo aumenta su ingesta de estos alimentos, sino que también agrega un sabor nuevo a los sándwiches habituales.

      Trate de tener una “noche vegetariana” en casa una vez por semana. Prepare perros calientes vegetarianos o hamburguesas vegetarianas, humus con vegetales cortados como zanahorias o pepinos y batatas al horno. Comprometerse una vez por semana los obligará a usted y a su hijo a probar los vegetales de distintas formas y les permitirá verlos como más que solo un acompañamiento.

      Trate de asegurarse de que su hijo adolescente coma vegetales en casa. Pruebe servir dos vegetales diferentes con la cena. Es poco probable que consuma muchos vegetales cuando usted no lo ve; por lo tanto, debe compensar esta diferencia cada vez que sea posible.

      Frutas

      Haga que su hijo prepare sus propios batidos para el desayuno. Esto le brinda la posibilidad de tomar decisiones saludables y la independencia de preparar el desayuno por sí solo. Algunas buenas opciones para incluir en los batidos son los plátanos, los arándanos congelados, el yogur griego bajo en grasas y la espinaca.

      Pruebe mostrar frutas que sean fáciles de transportar, como las naranjas, las manzanas y los plátanos. En el caso de los adolescentes que están ocupados y van y vienen, estas frutas son muy fáciles de llevar en la mochila y pueden comerlas como un refrigerio saludable.

      Pruebe agregando manzanas, uvas o frutas deshidratadas a las ensaladas para aumentar el consumo de frutas y, al mismo tiempo, agregar un sabor diferente a la ensalada.

      Granos

      Trate de cocinar con granos nuevos. Agregue arroz integral con quínoa para aumentar el consumo de granos integrales. Agregue frijoles negros, verduras y salsa, y obtendrá una cena saludable.

      Agregue más avena a la dieta de su hijo adolescente para aumentar el consumo de granos integrales. En el caso de las familias que están apuradas por las mañanas, trate de preparar la avena con anticipación. Combine ½ taza de copos de avena, ½ taza de leche, frutas y nueces en un recipiente. Colóquelo en el refrigerador durante la noche anterior y al día siguiente tendrá un desayuno listo para llevar. También puede preparar una cantidad grande de avena la noche anterior y calentarla al día siguiente.

      Siempre lea las etiquetas de los productos con granos y enséñele a su hijo adolescente cómo hacerlo. El primer ingrediente deben ser los granos integrales. Trate de buscar productos que tengan 10 gramos o menos de azúcar y 3 gramos o más de fibras por porción; estas son las versiones más saludables.

      Proteínas

      Un excelente refrigerio puede ser un puñado de nueces y frutas. Prepare su propia granola agregando frutas secas tales como nueces, almendras y pistachos con frutas deshidratadas para lograr un refrigerio saludable para llevar.

      Cambie la carne de vaca por pollo o pescado en algunas de sus recetas favoritas para aumentar el consumo de carnes magras de su hijo. El pavo magro es un buen sustituto para las hamburguesas y guisados. En los tacos, trate de utilizar pescado blanco descamado, como por ejemplo la tilapia, o utilice una combinación de frijoles negros y frijoles refritos bajos en grasas para armar un taco vegetariano.

      Las semillas de edamame (o granos de soja verdes) en su vaina pueden ser un refrigerio o aperitivo divertido y saludable; además, son una buena manera de aumentar la ingesta de proteínas y vegetales.

      Lácteos

      Al preparar cereales, avena o sopa, utilice leche baja en grasas en lugar de agua. Esta es una manera fácil de aumentar la ingesta diaria de productos lácteos de su hijo sin que tenga que tomar un vaso de leche.

      Agregar yogur o leche baja en grasas a un batido es una buena forma de incluir productos lácteos al desayuno si su hijo no come cereales.

      Si su hijo es intolerante a la lactosa o no toma leche, una excelente opción son los sustitutos de la leche, como la leche de almendra, de soja o de arroz fortificada; de esta manera, su hijo obtiene calcio y vitamina D. Al seleccionar la leche de nuez, trate de comprar las variedades bajas en azúcar o sin endulzantes para mantener bajo en consumo de azúcares agregados.

      Trate de servir leche con la cena u otras comidas. Algunos adolescentes pueden reemplazar la leche con un refresco y, si este es el caso con su hijo, no tenga refrescos en la casa y asegúrese de servir leche con las comidas.

      Aceites y Grasas

      Evite las grasas trans, que son muy dañinas. Si ve la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes de un producto, esto significa que tiene grasas trans, incluso si dice “0 grasas trans” en el frente de la etiqueta.

      Cambie la mayonesa o los condimentos cremosos por aguacate en los sándwiches o las tortillas para obtener una alternativa con grasas saludables.

      Trate de asegurarse de que se hijo consuma dos porciones de pescado por semana. Algunos pescados, como el salmón y la trucha, contienen ácidos grasos saludables y muy importantes.

      Sodio y Sal

      Trate de preparar la mayor cantidad de alimentos en casa y hable con su hijo sobre la elección de alimentos frescos y saludables cuando no esté con usted. A esta edad, su hijo puede comenzar a comer más refrigerios y comidas fuera de casa, por lo que es muy probable que su consumo de sodio aumente.

      Trate de revisar siempre las etiquetas de los productos envasados que compra. Algunos productos, como el pan y los cereales, pueden tener un contenido de sodio inesperadamente alto. Elegir las opciones bajas en sodio frente a las que no lo son es una forma fácil de reducir el consumo de sodio de su hijo.

      No deje el salero en la mesa. Si quiere agregar más sabor a sus comidas, trate de preparar su propia mezcla de hierbas que pueda poner en la mesa. Ajo y cebolla en polvo, orégano o tomillo son buenas opciones que pueden mezclarse para añadir sabor sin agregar sodio.

      La Dra. Deb Kennedy, una nutricionista pediátrica de Connecticut, sugiere enseñarle a su hijo adolescente a buscar productos para refrigerios que contengan 140 miligramos de sodio o menos por porción.

      Azúcares agregados

      Enséñele a su hijo sobre la moderación. Es posible que su hijo se vea muy influenciado por sus compañeros a esta edad, y puede querer imitar sus hábitos de alimentación no saludables. Puede comer lo que comen sus amigos de vez en cuando, pero no todos los días.

      Si es posible, cómprele a su hijo una botella de agua reutilizable para incluirla en el almuerzo y llevar a la escuela y a las actividades extracurriculares. Si tiene agua al alcance de la mano, es menos probable que elija refrescos o bebidas deportivas para saciar su sed.

      Deje que su hijo agregue más endulzantes naturales a sus cereales, yogures y otros alimentos ofreciéndole una pequeña cantidad de miel, canela o frutas. Esto puede satisfacer su necesidad de comer algo dulce de una manera más natural. Sin embargo, incluso con los azúcares naturales, la moderación es muy importante.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Los distritos escolares varían mucho en cuanto a la cantidad de educación física que ofrecen en el plan de estudios y, por lo general, en 8.o grado el estado físico ya no forma parte del plan de estudio escolar diario. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM) sobre la actividad física entre los jóvenes, ni siquiera el mejor plan de estudios de educación física proporciona los 60 minutos necesarios de la actividad recomendada por día.

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general.

      Es especialmente importante que los padres tomen cartas en el asunto y llenen este vacío fomentando la actividad física después de la escuela y durante los fines de semana. Uno de los métodos más eficaces para que los padres puedan hacer esto es que sean un modelo a seguir para el buen comportamiento. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado. Encontrar una actividad física que usted y su hijo puedan hacer juntos, como nadar en la YMCA local, es una excelente manera para que los dos se ejerciten y puedan pasar tiempo de calidad juntos.

      Si todos en la familia tratan de ser más activos, establezca metas de actividad física para toda la familia. Establezca metas específicas y alcanzables, como usar siempre las escaleras o caminar una vuelta a la manzana todos los días después de cenar, y controle todas las semanas para ver quién es el mejor.

      Las investigaciones han demostrado que hasta las variaciones relativamente pequeñas en la cantidad de actividad física que realizan los jóvenes puede marcar la diferencia entre tener un peso saludable y tener sobrepeso. Si su hijo no realiza la actividad física suficiente, aliéntelo a que comience cambiando su comportamiento gradualmente. Incluso dedicar un poco de tiempo todos los días para saltar la soga, patear una pelota en el jardín o andar en patineta alrededor de la manzana pronto marcará una diferencia que su hijo podrá ver y sentir.

      Si le preocupa que su hijo no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le atraiga más. Si le gusta competir, sugiera deportes en equipo competitivos que puedan atraerle. Si es más solitario, correr o nadar puede resultarle más atractivo. Si le da vergüenza hacer ejercicios con otros jovenes, los videos para ejercitarse en el hogar podrían ayudarlo a ser más activo.

      Una razón por la que los adolescentes son menos activos físicamente que en las generaciones anteriores es que cada vez menos jovenes van a la escuela caminando o en bicicleta. Si esta es una alternativa segura para su hijo, aliéntelo a que lo haga.

      Explore clases y deportes organizados para su hijo en 8.o grado. Por ejemplo, puede llevarlo a clases de gimnasia, fútbol o hacerlo jugar en una liga menor. A medida que su hijo crece y sus capacidades físicas progresan, es posible que muestre un interés por los deportes que incluso un año atrás no le interesaban. Expóngalo a tantas opciones de actividades físicas y deportes como sea posible. Por ejemplo, generalmente las organizaciones comunitarias, como la YMCA local, ofrecen clases de yoga o Tae Kwon Do asequibles y para niños.

      Aliente a su hijo a que pruebe diferentes deportes y actividades, y a encontrar uno que le guste. Algunos niños se resisten a los deportes en equipo pero pueden distinguirse en los deportes individuales, como tenis o atletismo. Deje que su hijo pruebe diferentes deportes para que pueda encontrar uno que le interese, y considere los deportes no tradicionales, como esgrima o frisbee, que quizás puedan atraerle. Recompense y aliente la perseverancia, para que, aunque su hijo no sea un “atleta natural”, aprenda a disfrutar de participar y exigirse para mejorar.

      El ejercicio y la actividad regular ayudan a que los niños se sientan cómodos con su cuerpo, lo que se vuelve especialmente importante durante la pubertad. Asegúrese de que su hijo sepa sobre los cambios que se producirán en su cuerpo cuando atraviese la pubertad, como transpirar más, tener un olor corporal más fuerte, más vello púbico y acné.

      La relación entre realizar actividad física y tener un mejor rendimiento académico se torna cada vez más evidente. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM) sobre la actividad física en las escuelas, los adolescentes realizan tareas cognitivas de manera más eficaz después de participar en una sesión de actividad física. El informe también indica que “realizar sesiones frecuentes de actividad física durante todo el día produce beneficios a corto plazo para la salud mental y cognitiva”. Anime a su hijo a que juegue activamente o realice ejercicios antes de hacer su tarea o de estudiar y que se tome recreos cortos y activos de las actividades sedentarias. Por ejemplo, si está empantanado con problemas difíciles de la tarea, sugiérale que despeje su mente sacando a pasear al perro o pateando una pelota afuera.

      Limite la cantidad de tiempo de sedentarismo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Su hijo no debe permanece inactivo durante más de una hora seguida.

      Además de estar al tanto de si su hijo no realiza suficiente ejercicio, también debe prestar atención a si parece ejercitar demasiado. Es más o menos a esta edad en que muchos adolescentes se vuelven susceptibles a la presión para bajar de peso y desarrollar un determinado tipo de cuerpo a través del ejercicio y la alimentación. Los jovenes que realizan determinados deportes o actividades que enfatizan los objetivos de peso o la forma del cuerpo, como la lucha o el ballet, pueden ser especialmente vulnerables a este tipo de presión.

      Sueño

      Los expertos recomiendan que aliente a su hijo a priorizar el descanso, incluso cuando esté cada vez más ocupado con tareas adicionales y actividades extracurriculares. Una forma de asegurarse de que el descanso siga siendo una prioridad para su hijo es tener un diario de descanso. Pídale a su hijo adolescente que anote el horario en que se acuesta y se levanta todos los días. Use la información para planificar sus horarios semanales típicos, incorporando el horario para comer, para las actividades extracurriculares y para hacer las tareas. Si se acuesta cada vez más tarde, probablemente está sobrecargado. Aliéntelo a reducir el número de compromisos y a establecer expectativas realistas para la cantidad de horas que debería dormir cada noche.

      Como la mayoría de los adolescentes no duermen la cantidad de horas recomendada por noche, puede resultar útil tomar una siesta renovadora de 20 minutos. Sin embargo, los expertos advierten que los adolescentes no deben dormir después de las 4:00 p.m. porque evita que su hijo descanse bien durante la noche. Si su hijo elije tomar una siesta, pídale que ponga una alarma para asegurarse de que se despierte después de los 20 minutos.

      Ayude a su hijo a mantener un cronograma de estudio regular para que no tenga que estudiar todo junto la noche anterior de una prueba importante. Estudiar entre 20 y 30 minutos por noche garantizará que pueda descansar bien antes de una prueba importante.

      ¿Su hijo tiene muchas tareas? Aliéntelo a que realice las tareas que requieren el uso de la computadora más temprano en la noche. De esta manera, evita la exposición a las luces estimulantes de la computadora durante el horario antes de acostarse.

      Aunque se recomienda que los niños tengan un horario habitual para acostarse durante toda la semana, esto resulta poco realista para algunas familias. Aliente a su hijo a que se acueste no más de 1 hora más tarde del horario habitual y que no se despierte más de 2 horas después de la hora de levantarse normal. Si establece expectativas claras para los fines de semana, hará que el resto de la semana sea más fácil, evitando que el horario para acostarse sea irregular.

      Revise el dormitorio de su hijo para ver si es un ambiente oscuro, calmo y tranquilo. Cuando apague las luces, no debe haber ningún tipo de iluminación. Saque el televisor, la computadora y otros productos electrónicos de su dormitorio porque emiten una luz azul que perturba el ciclo de sueño de su hijo.

      Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos para toda la familia por lo menos 30 minutos antes de que su hijo se vaya a dormir. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos.

      La cafeína puede afectar la calidad del sueño de su hijo. Aliéntelo a reducir su consumo disminuyendo la cantidad de bebidas energizantes, los tés endulzados y los refrescos en el hogar, y a limitar su consumo, especialmente después del horario escolar.

      Higiene

      Hable con su hijo sobre los cambios del cuerpo que acompañan a la pubertad, como la menstruación, un mayor olor corporal, el crecimiento del vello púbico y el desarrollo del acné. Aliente a su hijo a que le haga preguntas sobre salud e higiene, o que busque asesoramiento de un médico u otras fuentes de confianza.

      Asegúrese de que su hijo adolescente entienda que su rutina de higiene personal deberá ser más rigurosa que cuando era más joven. Ducharse o bañarse todos los días prestando especial atención a las axilas, la ingle, las asentaderas y los pies es más importante que nunca.

      Analice con su hijo adolescente si debe lavarse el cabello todos los días. Como su cabello se vuelve más grasoso con la llegada de la pubertad, posiblemente deba hacerlo.

      Hable con su hija sobre cómo mantener una buena higiene menstrual y asegúrese de que tenga todos los suministros que necesite. Explíquele la diferencia entre las toallas sanitarias y los tampones, y asegúrese de que entienda que la menstruación no debe limitar su capacidad para ser físicamente activa.

      Háblele sobre el rasurado cuando comience a ver que su hijo tiene vello facial o que su hija tiene vello en sus piernas, y proporciónele el material necesario para que comience a rasurarse.

      Los problemas con la imagen corporal aumentan bruscamente durante la adolescencia. Observe el crecimiento físico de su hijo para orientarse sobre qué problemas debe abordar. Si, por ejemplo, el acné es un problema persistente, considere buscar ayuda de un dermatólogo.

      Asegúrese de que la información que le transmite a su hijo sea actual. Es posible que algunos de los consejos de higiene que usted recibió cuando era más joven, sobre cosas como afeitarse o sobre la higiene menstrual, ya no se utilicen.

      Para algunos adolescentes, aprender a manejar sus necesidades higiénicas cambiantes puede resultar un desafío. No sea muy estricto con su hijo en 8.o grado si tiene dificultades o si opone resistencia. Asegúrese de que entienda la importancia de la higiene y que es su exclusiva responsabilidad cuidar su cuerpo y mantenerlo limpio.

      Asegúrese de que su hijo adolescente tenga todos los suministros necesarios para garantizar que esté bien arreglado y limpio. Ayúdelo a comprar rasuradoras, desodorante y otros artículos de tocador necesarios.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo para que se realice controles anuales regulares del mismo modo en que lo lleva al pediatra de forma periódica. La American Academy of Pediatric Dentistry recomienda realizarse controles cada seis meses, pero también aconseja llevar a su hijo al odontólogo para saber con qué frecuencia deben ser las visitas en función de la salud bucal de su hijo. Pregúntele al odontólogo sobre medidas que pueda tomar, como los suplementos de fluoruro y selladores dentales, para proteger los dientes de su hijo contra las caries y el deterioro.

      A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los niños más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Su hijo debería cepillarse los dientes durante dos minutos como mínimo al menos dos veces al día y después de cada comida, si es posible.

      Su hijo debe usar el hilo dental todos los días.

      Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los jovenes hasta los 14 años se lastimen los dientes. Si no se tratan, estas lesiones pueden resultar en complicaciones de gravedad.

      Si su hijo participa en un deporte de contacto, debe utilizar un protector bucal para protegerse contra concusiones y lesiones dentales.

      Si a un niño se le cae un diente permanente debido a una lesión, coloque el diente en un recipiente de leche y busque asistencia odontológica cuanto antes. En ocasiones, los dientes permanentes pueden ser reimplantados exitosamente.

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9no grado

  • Nutrición:

      General

      No tenga comida no saludable en los aparadores de su hogar. Es menos probable que pueda controlar lo que come su hijo adolescente cuando usted no lo ve, pero si lo único que hay en casa son alimentos saludables, su hijo adolescente tendrá más posibilidades de tomar decisiones saludables en casa.

      Programe las comidas y siéntense juntos en familia. Preparar alimentos saludables regularmente y disfrutarlos en familia es una forma de demostrarle a su hijo adolescente la importancia de tener una dieta saludable.

      Haga que sus platos tengan un 50% de vegetales y frutas. Las porciones de su hijo adolescente deben ser similares a las suyas. Enfóquese en todas sus comidas y asegúrese de que una mitad del plato esté repleto de frutas y vegetales y la otra tenga granos integrales y proteínas magras. Trate de poner los alimentos en los platos antes de sentarse a la mesa: dejar las sobras fuera de la mesa puede ayudar a controlar las porciones de todos.

      Sea un modelo a seguir de un comportamiento saludable cuando come con su hijo adolescente fuera de casa. Opte por las opciones con menos calorías, como los vegetales o el pollo (en lugar de la carne roja), beba agua en lugar de un refresco, y no coma postre. Puede que no esté presente cuando su hijo adolescente coma en un restaurante con sus amigos, pero mostrarle cómo tomar mejores decisiones puede influir en las decisiones que tome cuando usted no esté.

      Discuta los tamaños de las porciones en lugar de discutir restricciones. Si hace énfasis en las dietas o las restricciones, esto puede alentar a su hijo a que no coma suficiente, del mismo modo en que alentarlo a comer excesivamente puede causar abusos. Enseñarle sobre los tamaños de las porciones le permite tomar decisiones informadas incluso cuando no esté con usted.

      Haga que su hijo adolescente cocine una comida por semana para toda la familia. Deje que decida el menú y que prepare la comida sin ayuda. Esto mejorará sus habilidades en la cocina y también aumentará su confianza en sí mismo.

      Pruebe hablar con su hijo adolescente sobre los beneficios inmediatos de tener una dieta saludable en lugar de resaltar los riesgos a largo plazo de la presión alta o la diabetes. Haga énfasis en los beneficios positivos de una dieta saludable: una piel más saludable, más energía y músculos más fuertes.

      La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de Missouri, sugiere hacer que su hijo adolescente descargue una aplicación de registro de alimentos en su teléfono si muestra interés en registrar lo que come. Puede descargar la misma aplicación y comparar quién tomó las mejores decisiones durante todo el día.

      Vegetales

      Planifique junto con su hijo adolescente una cena con barra de ensaladas y haga que elija la temática. Por ejemplo, una noche mexicana incluiría ensaladas de frijoles y pollo asado; una noche griega incluiría ensaladas de pepino, aceitunas y garbanzos; y una noche asiática puede incluir tofu, repollo e, incluso, naranjas mandarinas. Tener muchas opciones de vegetales para agregar a las ensaladas asegura que podrá crear la ensalada que desee, mientras que obtiene la cantidad de vegetales recomendada.

      Mantenga los vegetales a la vista. Corte vegetales crudos como zanahorias, apio y coliflor, y manténgalos al alcance dentro del refrigerador. Quedarán muy bien con una salsa para untar, como el humus o la salsa de yogur, a modo de refrigerio.

      Para los adolescentes que se rehúsan a comer vegetales, pruebe con el arroz pilaf vegetariano como parte de la cena. Corte espárragos, brócoli y hongos, y agréguelos a una porción de arroz integral. Si tiene poco tiempo, también puede mezclar arroz con vegetales congelados y quedará muy bien.

      Asegúrese de continuar comiendo sus vegetales. La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de Missouri, les recuerda a los padres que los adolescentes siguen recibiendo la influencia de mamá y papá (ya sea si lo admiten o no), de manera que es importante ser modelo de un comportamiento saludable. 

      Frutas

      Agregue una porción de frutas al desayuno. Ya sea si le está preparando el desayuno a su hijo adolescente, si lo va a llevar a la escuela al día siguiente o si se lo prepara sin ayuda, agregar arándanos a los cereales u ofrecer una manzana o un plátano para llevar es una buena manera de aumentar el consumo de frutas. Preparar un batido casero es otra manera de incluir frutas en el desayuno.

      Agregue frutas a las comidas saladas para hacer que su hijo adolescente coma sus frutas favoritas de otra manera. Por ejemplo, agregue manzanas o peras cortadas a un panini o una ensalada o incluya trozos de piña en los tacos o las salsas.

      Siempre tenga un recipiente con frutas en el aparador de la cocina. Tener frutas en lugares de fácil acceso para su hijo adolescente lo alentará a comerlas. Ya que las frutas pueden transportarse con facilidad, tomar una naranja al salir de casa es mucho mejor que tomar una galleta.

      Granos

      Aliente a su hijo adolescente a que elija las palomitas de maíz como refrigerio. Si las palomitas de maíz (un grano integral natural) se cocinan sin mantequilla y con muy poca sal, es una excelente manera de aumentar el consumo de granos integrales.

      Enséñele a su hijo adolescente a leer las etiquetas nutricionales en busca de granos integrales. Los granos integrales deben ser el primer ingrediente de la lista, sin importar si el frente del paquete dice “multicereal” o “con granos naturales”. Un alimento que tiene entre 3 y 5 gramos de fibra por porción (como mínimo) es un alimento con alto contenido de fibras.

      Prepare pizzetas con muffins ingleses integrales. Agregue salsa de tomate baja en sodio, queso bajo en grasas y hongos. Es un plato rápido que hasta su hijo adolescente puede preparar sin ayuda.

      Elija los panes, el arroz y las pastas de color más oscuro frente a los productos de color más claro. Por lo general, los alimentos con granos integrales tienen un color más oscuro.

      Proteínas

      Enséñele a su hijo adolescente las opciones de proteínas más saludables. Al comer fuera de casa, aliéntelo a elegir el pollo asado en lugar de frito y pida un corte más pequeño de carne o pida la mitad de la porción para llevar. Incorpore frijoles, pescados y frutas secas a las comidas y cambie la carne molida por carne molida magra de pavo en algunas recetas.

      Haga que los huevos o las claras de huevo sean parte del desayuno. Ya sea si están revueltos en un omelette o hervidos para comer en el camino, los huevos son una excelente manera de que su hijo adolescente obtenga proteínas magras en la mañana.

      Mantenga nueces sin sal o mantequilla de maní al alcance a modo de refrigerio para su hijo adolescente. Las nueces son una manera excelente de aumentar el consumo de proteínas magras y, junto con las frutas, constituyen un refrigerio bien equilibrado.

      Lácteos

      Prepare una salsa para untar más saludable con yogur bajo en grasas para comer con vegetales. Utilice yogur natural o griego bajo en grasas y agregue especias tales como ajo en polvo, pimienta y eneldo o perejil disecado. Agregue una pequeña porción de miel y canela al yogur para lograr una salsa para untar y comer con frutas.

      Prepare un batido saludable con leche baja en grasas o leche de soja baja en azúcar, frutas congeladas y espinaca. Los batidos son una muy buena opción para un desayuno rápido o incluso para un refrigerio durante la tarde o como postre.

      Sirva leche baja en grasas o leche de soja en las cenas en familia. Puede ser complicado hacer que su hijo adolescente beba leche, pero si es una parte habitual de la rutina de la cena, será más probable que la tome.

      Aceites y Grasas

      Trate de asegurarse de que usted y su hijo adolescente consuman pescados con grasa, tales como el salmón o la trucha, dos veces por semana. Estos pescados tienen grasas saludables y nutrientes esenciales.

      Agregue las grasas saludables del aguacate a un sándwich o tortilla en lugar de otros condimentos cremosos o mayonesa.

      Sodio y Sal

      Pida opciones bajas en sodio cuando coma fuera de casa con su hijo adolescente. Si se lo solicita al mozo, muchos restaurantes prepararán un plato bajo en sodio u ofrecerán sugerencias sobre platos bajos en sodio.

      Mantenga el salero fuera de la mesa durante las comidas. Es menos probable que su hijo adolescente agregue más sal a los alimentos si no tiene el salero en frente suyo. Utilice especias tales como el ajo, la cebolla en polvo o la pimienta para agregar sabor a los alimentos sin agregar sal.

      Enséñele a su hijo adolescente a encontrar el contenido alto en sodio en una etiqueta nutricional. Los productos que tienen más de 400 miligramos de sodio por porción se consideran con alto contenido de sodio. Debe buscar alimentos que tengan menos de 140 miligramos de sodio por porción.

      Azúcares agregados

      Tenga una jarra con agua y algunas rodajas de limón o pepino en el refrigerador. El sabor agregado hace que esta bebida sea más interesante para su hijo adolescente que simplemente agua de la canilla o bebidas endulzadas con azúcar.

      En lugar de comprar cereales endulzados con azúcar, haga que su hijo adolescente endulce sus cereales con frutas frescas cortadas o frutas deshidratadas. De esta manera, puede controlar la cantidad de dulzura sin agregar azúcares.

      Haga que su hijo adolescente lleve una naranja a la práctica de deportes en lugar de comprarle una bebida deportiva. Comer una naranja durante o inmediatamente después de la actividad puede reponer los electrolitos perdidos durante la actividad física.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Los distritos escolares varían mucho en cuanto a la cantidad de educación física que ofrecen en el plan de estudios y, por lo general, en 9.o grado el estado físico ya no forma parte del plan de estudio escolar diario. Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM) sobre la actividad física entre los jóvenes, ni siquiera el mejor plan de estudios de educación física proporciona los 60 minutos necesarios de la actividad recomendada por día.

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM) sobre la actividad física entre los jóvenes, ni siquiera el mejor plan de estudios de educación física proporciona los 60 minutos necesarios de la actividad recomendada por día.

      Es especialmente importante que los padres tomen cartas en el asunto y llenen este vacío fomentando la actividad física después de la escuela y durante los fines de semana. Uno de los métodos más eficaces para que los padres puedan hacer esto es que sean un modelo a seguir para el buen comportamiento. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado. Encontrar una actividad física que usted y su hijo puedan hacer juntos, como nadar en la YMCA local, es una excelente manera para que los dos se ejerciten y puedan pasar tiempo de calidad juntos.

      Las investigaciones han demostrado que hasta las variaciones relativamente pequeñas en la cantidad de actividad física que realizan los jóvenes puede marcar la diferencia entre tener un peso saludable y tener sobrepeso. Si su hijo no realiza la actividad física suficiente, aliéntelo a que comience cambiando su comportamiento gradualmente. Incluso dedicar un poco de tiempo todos los días para saltar la soga, patear una pelota en el jardín o andar en patineta alrededor de la manzana pronto marcará una diferencia que su hijo podrá ver y sentir.

      Si le preocupa que su hijo no realiza suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le atraiga más. Si le gusta competir, sugiera deportes en equipo competitivos que puedan atraerle. Si es más solitario, correr o nadar puede resultarle más atractivo. Si le da vergüenza hacer ejercicios con otros jóvenes, los videos para ejercitarse en el hogar podrían ayudarlo a ser más activo.

      Una razón por la que los adolescentes son menos activos físicamente que en las generaciones anteriores es que cada vez menos jóvenes van a la escuela caminando o en bicicleta. Si esta es una alternativa segura para su hijo, aliéntelo a que lo haga.

      Explore clases y deportes organizados para su hijo en 9.o grado. Por ejemplo, puede llevarlo a clases de gimnasia, fútbol o básquetbol. A medida que su hijo crece y sus capacidades físicas progresan, es posible que muestre un interés por los deportes que incluso un año atrás no le interesaban demasiado. Expóngalo a tantas opciones de actividades físicas y deportes como sea posible. Las organizaciones comunitarias, como la YMCA local, pueden ser un excelente lugar de ejercicios para toda la familia. 

      Aliente a su hijo a que pruebe diferentes deportes y actividades, y a encontrar uno que le guste. Algunos niños se resisten a los deportes en equipo pero pueden distinguirse en los deportes individuales, como tenis o atletismo. Deje que su hijo pruebe diferentes deportes para que pueda encontrar uno que le interese, y considere los deportes no tradicionales, como esgrima o frisbee, que quizás puedan atraerle. Recompense y aliente la perseverancia, para que, aunque su hijo no sea un “atleta natural”, aprenda a disfrutar de participar y exigirse para mejorar.

      El ejercicio y la actividad regular ayudan a que los adolescentes se sientan cómodos con su cuerpo, lo que se vuelve especialmente importante durante la pubertad. Asegúrese de que su hijo sepa sobre los cambios que se producirán en su cuerpo cuando atraviese la pubertad, como transpirar más, tener un olor corporal más fuerte, más vello púbico y acné.

      a relación entre realizar actividad física y tener un mejor rendimiento académico se torna cada vez más evidente. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM), los adolescentes realizan tareas cognitivas de manera más eficaz después de participar en una sesión de actividad física. El informe también indica que “realizar sesiones frecuentes de actividad física durante todo el día produce beneficios a corto plazo para la salud mental y cognitiva”. Anime a su hijo a que juegue activamente o realice ejercicios antes de hacer su tarea o de estudiar y que se tome recreos cortos y activos de las actividades sedentarias. Por ejemplo, si está empantanado con problemas difíciles de la tarea, sugiérale que despeje su mente sacando a pasear al perro o pateando una pelota afuera.

      Limite la cantidad de tiempo de sedentarismo que su hijo pasa frente al televisor o la computadora. Su hijo no debe permanecer inactivo durante más de una hora seguida.

      Además de estar al tanto de si su hijo no realiza suficiente ejercicio, también debe prestar atención a si parece ejercitar demasiado. Es más o menos a esta edad en que muchos adolescentes se vuelven susceptibles a la presión para bajar de peso y desarrollar un determinado tipo de cuerpo a través del ejercicio y la alimentación. Los jovenes que realizan determinados deportes o actividades que enfatizan los objetivos de peso o la forma del cuerpo, como la lucha o el ballet, pueden ser especialmente vulnerables a este tipo de presión.

      Sueño

      Es posible que su hijo trate de compensar las pocas horas de descanso durmiendo excesivamente durante todo el fin de semana. Si crea una regla en la que no puede dormir hasta más de las 10:00 a.m. los fines de semana, establecerá expectativas claras en relación con el descanso y lo ayudará a evitar la somnolencia causada por la irregularidad de sus horarios de dormir.

      Como la mayoría de los adolescentes no duermen la cantidad de horas recomendada por noche, puede resultar útil tomar una siesta renovadora de 20 minutos. Sin embargo, los expertos advierten que los adolescentes no deben dormir después de las 4:00 p.m. porque evita que su hijo descanse bien durante la noche. Si su hijo elije tomar una siesta, pídale que ponga una alarma para asegurarse de que se despierte después de los 20 minutos.

      Con los años, su hijo adquiere cada vez más responsabilidades. Ahora que está en la escuela secundaria, probablemente se fije sus propios horarios de descanso. Trabaje con su hijo para elaborar un plan que reserve suficiente tiempo para dormir todas las noches. Si se acuesta cada vez más tarde, probablemente está sobrecargado y debe considerar eliminar algunas de sus obligaciones.

      Ayude a su hijo a mantener un cronograma de estudio regular para que no tenga que estudiar todo junto la noche anterior de una prueba importante. Los investigadores han descubierto que el costo de no dormir supera ampliamente a los beneficios académicos de quedarse despierto hasta tarde para estudiar. Si su hijo estudia unas pocas horas todas las noches, podrá descansar bien antes de un examen importante y retener la información que adquirió.

      ¿Su hijo tiene muchas tareas? Aliéntelo a que realice las tareas que requieren el uso de la computadora más temprano en la noche. De esta manera, evita la exposición a las luces estimulantes de la computadora o el televisor antes de acostarse.

      Revise el dormitorio de su hijo para ver si es un ambiente oscuro, calmo y tranquilo. Cuando apague las luces, no debe haber ningún tipo de iluminación. Saque el televisor, la computadora y otros productos electrónicos del dormitorio porque emiten una luz azul que perturba el ciclo de sueño de su hijo.

      Es importante dar el ejemplo. Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos para toda la familia por lo menos 30 minutos antes de que su hijo se vaya a dormir. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos. Si su hijo tiene un teléfono celular, aliéntelo a que lo cargue en un lugar que no sea donde duerme. De esta manera, no se distraerá con tweets y mensajes de texto.

      Tanto la cafeína como la nicotina son estimulantes y evitan que su hijo duerma saludablemente, especialmente si se las consume antes de las 4:00 p.m. Si a su hijo le cuesta dormirse, considere pedirle que suprima los refrescos con cafeína, las bebidas energizantes, el chocolate, el café y la nicotina durante, por lo menos, 2 semanas.

      Higiene

      Hable con su hijo sobre los cambios del cuerpo que acompañan a la pubertad, como la menstruación, un mayor olor corporal, el crecimiento del vello púbico y el desarrollo del acné. Aliente a su hijo a que le haga preguntas sobre salud e higiene, o que busque asesoramiento de un médico u otras fuentes de confianza.

      Asegúrese de que su hijo adolescente entienda que su rutina de higiene personal deberá ser más rigurosa que cuando era más joven. Ducharse o bañarse todos los días prestando especial atención a las axilas, la ingle, las asentaderas y los pies es más importante que nunca.

      Analice con su hijo adolescente si debe lavarse el cabello todos los días. Como su cabello se vuelve más grasoso con la llegada de la pubertad, posiblemente deba hacerlo.

      Hable con su hija sobre cómo mantener una buena higiene menstrual y asegúrese de que tenga todos los suministros que necesite. Explíquele la diferencia entre las toallas sanitarias y los tampones, y asegúrese de que entienda que la menstruación no debe limitar su capacidad para ser físicamente activa.

      Háblele sobre el rasurado cuando comience a ver que su hijo tiene vello facial o que su hija tiene vello en sus piernas, y proporciónele el material necesario para que comience a rasurarse. 

      Asegúrese de que la información que le transmite a su hijo sea actual. Es posible que algunos de los consejos de higiene que usted recibió cuando era más joven, sobre cosas como afeitarse o sobre la higiene menstrual, ya no se utilicen.

      Para algunos adolescentes, aprender a manejar sus necesidades higiénicas puede resultar un desafío. No sea muy estricto con su hijo en 10.o grado si tiene dificultades o si opone resistencia. Asegúrese de que entienda la importancia de la higiene y que es su exclusiva responsabilidad cuidar su cuerpo y mantenerlo limpio.

      Asegúrese de que su hijo adolescente entienda la importancia de mantener una buena higiene personal y de que tenga todos los suministros necesarios para garantizar que esté bien arreglado y limpio. Ayúdelo a comprar rasuradoras, desodorante y otros artículos de tocador necesarios.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo para que se realice controles anuales regulares. La American Academy of Pediatric Dentistry recomienda realizarse controles cada seis meses, pero también aconseja llevar a su hijo al odontólogo para saber con qué frecuencia deben ser las visitas en función de la salud bucal de su hijo. Pregúntele al odontólogo sobre medidas que pueda tomar, como los suplementos de fluoruro y selladores dentales, para proteger los dientes de su hijo contra las caries y el deterioro.

      A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los jovenes más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Su hijo debería cepillarse los dientes durante dos minutos como mínimo al menos dos veces al día y después de cada comida, de ser posible.

      Su hijo debe usar el hilo dental todos los días.

      Consulte a un odontólogo de inmediato si su hijo se lastima un diente. Es común que los jovenes hasta los 14 años se lastimen los dientes. Si no se tratan, estas lesiones pueden resultar en complicaciones de gravedad.

      Si su hijo participa en un deporte de contacto, debe utilizar un protector bucal para protegerse contra concusiones y lesiones dentales.

      Si a un joven se le cae un diente permanente debido a una lesión, coloque el diente en un recipiente de leche y busque asistencia odontológica cuanto antes. En ocasiones, los dientes permanentes pueden ser reimplantados exitosamente.

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10mo grado

  • Nutrición:

      General

      No tenga comida no saludable en los aparadores de su hogar. Es menos probable que pueda controlar lo que come su hijo adolescente cuando usted no lo ve, pero si lo único que hay en casa son alimentos saludables, su hijo adolescente tendrá más posibilidades de tomar decisiones saludables en casa.

      Programe las comidas y siéntense juntos en familia. Preparar alimentos saludables regularmente y disfrutarlos en familia es una forma de demostrarle a su hijo adolescente la importancia de tener una dieta saludable.

      Haga que sus platos tengan un 50% de vegetales y frutas. Las porciones de su hijo adolescente deben ser similares a las suyas. Enfóquese en todas sus comidas y asegúrese de que una mitad del plato esté repleto de frutas y vegetales y la otra tenga granos integrales y proteínas magras. Trate de poner la comida en los platos antes de sentarse a la mesa. Dejar las sobras lejos de la mesa puede ayudar a controlar las porciones de todos.

      Continúe siendo un modelo a seguir de los hábitos alimenticios saludables para su hijo adolescente. Aún lo tiene en cuenta; muchos adolescentes siguen recurriendo a sus padres como la fuente primaria para aprender comportamientos.

      Discuta los tamaños de las porciones en lugar de discutir restricciones. Si hace énfasis en las dietas o las restricciones, esto puede alentar a su hijo a que no coma suficiente, del mismo modo en que alentarlo a comer excesivamente puede causar abusos. Enseñarle sobre los tamaños de las porciones le permite tomar decisiones informadas incluso cuando no esté con usted.

      Haga que su hijo adolescente cocine una comida por semana para toda la familia. Deje que decida el menú y que prepare la comida sin ayuda. Esto mejorará sus habilidades en la cocina y también aumentará su confianza en sí mismo.

      Pruebe hablar con su hijo adolescente sobre los beneficios inmediatos de tener una dieta saludable en lugar de resaltar los riesgos a largo plazo de la presión alta o la diabetes. Haga énfasis en los beneficios positivos de una dieta saludable: una piel más saludable, más energía y músculos más fuertes.

      La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de Missouri, sugiere hacer que su hijo adolescente descargue una aplicación de registro de alimentos en su teléfono si muestra interés en registrar lo que come. Puede descargar la misma aplicación y comparar quién tomó las mejores decisiones durante todo el día.

      Vegetales

      Planifique junto con su hijo adolescente una cena con barra de ensaladas y haga que elija la temática. Por ejemplo, una noche mexicana incluiría ensaladas de frijoles y pollo asado; una noche griega incluiría ensaladas de pepino, aceitunas y garbanzos; y una noche asiática puede incluir tofu, repollo e, incluso, naranjas mandarinas. Tener muchas opciones de vegetales para agregar a las ensaladas asegura que podrá crear la ensalada que desee, mientras que obtiene la cantidad de vegetales recomendada.

      Mantenga los vegetales a la vista. Corte vegetales crudos como zanahorias, apio y coliflor, y manténgalos al alcance dentro del refrigerador. Quedarán muy bien con una salsa para untar, como el humus o la salsa de yogur, a modo de refrigerio.

      Para los adolescentes que se rehúsan a comer vegetales, pruebe con el arroz pilaf vegetariano como parte de la cena. Corte espárragos, brócoli y hongos, y agréguelos a una porción de arroz integral. Si tiene poco tiempo, también puede mezclar arroz con vegetales congelados y quedará muy bien.

      Asegúrese de continuar comiendo sus vegetales. La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de Missouri, les recuerda a los padres que los adolescentes siguen recibiendo la influencia de mamá y papá (ya sea si lo admiten o no), de manera que es importante ser modelo de un comportamiento saludable.

      Frutas

      Agregue una porción de frutas al desayuno. Ya sea si le está preparando el desayuno a su hijo adolescente, si lo va a llevar a la escuela al día siguiente o si se lo prepara sin ayuda, agregar arándanos a los cereales u ofrecer una manzana o un plátano para llevar es una buena manera de aumentar el consumo de frutas. Preparar un batido casero es otra manera de incluir frutas en el desayuno.

      Agregue frutas a las comidas saladas para hacer que su hijo adolescente coma sus frutas favoritas de otra manera. Por ejemplo, agregue manzanas o peras cortadas a un panini o una ensalada o incluya trozos de piña en los tacos o las salsas.

      Siempre tenga un recipiente con frutas en el aparador de la cocina. Tener frutas en lugares de fácil acceso para su hijo adolescente lo alentará a comerlas. Ya que las frutas pueden transportarse con facilidad, tomar una naranja al salir de casa es mucho mejor que tomar una galleta.

      Granos

      Aliente a su hijo adolescente a que elija las palomitas de maíz como refrigerio. Si las palomitas de maíz (un grano integral natural) se cocinan sin mantequilla y con muy poca sal, es una excelente manera de aumentar el consumo de granos integrales.

      Enséñele a su hijo adolescente a leer la etiqueta nutricional en busca de granos integrales. Los granos integrales deben ser el primer ingrediente de la lista, sin importar si el frente del paquete dice “multicereal” o “con granos naturales”. Un alimento que tiene entre 3 y 5 gramos de fibra por porción (como mínimo) es un alimento con alto contenido de fibras.

      Prepare pizzetas con muffins ingleses integrales. Agregue salsa de tomate baja en sodio, queso bajo en grasas y hongos. Es un plato rápido que hasta su hijo adolescente puede preparar sin ayuda.

      Proteínas

      Enséñele a su hijo adolescente las opciones de proteínas más saludables. Al comer fuera de casa, aliéntelo a elegir el pollo asado en lugar de frito y pida un corte más pequeño de carne o pida la mitad de la porción para llevar. Incorpore frijoles, pescados y frutas secas a las comidas y cambie la carne molida por carne molida magra de pavo en algunas recetas.

      Haga que los huevos o las claras de huevo sean parte del desayuno. Ya sea si están revueltos en un omelette o hervidos para comer en el camino, los huevos son una excelente manera de que su hijo adolescente obtenga proteínas magras en la mañana.

      Mantenga nueces sin sal o mantequilla de maní al alcance a modo de refrigerio para su hijo adolescente. Las nueces son una manera excelente de aumentar el consumo de proteínas magras y, junto con las frutas, constituyen un refrigerio bien equilibrado.

      Lácteos

      Prepare una salsa para untar más saludable con yogur bajo en grasas para comer con vegetales. Utilice yogur natural o griego bajo en grasas y agregue especias tales como ajo en polvo, pimienta y eneldo o perejil disecado. Agregue una pequeña porción de miel o canela al yogur para lograr una salsa para untar y comer con frutas.

      Prepare un batido saludable con leche baja en grasas o leche de soja, frutas congeladas y espinaca. Los batidos son una muy buena opción para un desayuno rápido o incluso para un refrigerio durante la tarde o como postre.

      Sirva leche baja en grasas o leche de soja baja en azúcar en las cenas en familia. Puede ser complicado hacer que su hijo adolescente beba leche, pero si es una parte habitual de la rutina de la cena, será más probable que la tome.

      Aceites y Grasas

      Agregue las grasas saludables del aguacate a un sándwich o tortilla en lugar de otros condimentos cremosos o mayonesa.

      Trate de asegurarse de que usted y su hijo adolescente consuman pescados con grasa, tales como el salmón o la trucha, dos veces por semana. Estos pescados tienen grasas saludables y nutrientes esenciales.

      Sodio y Sal

      Pida opciones bajas en sodio cuando coma fuera de casa con su hijo adolescente. Si se lo solicita al mozo, muchos restaurantes prepararán un plato bajo en sodio u ofrecerán sugerencias sobre platos bajos en sodio.

      Mantenga el salero fuera de la mesa durante las comidas. Es menos probable que su hijo adolescente agregue más sal a los alimentos si no tiene el salero en frente suyo. Utilice especias tales como el ajo, la cebolla en polvo o la pimienta para agregar sabor a los alimentos sin agregar sal.

      Enséñele a su hijo adolescente a encontrar el contenido alto en sodio en una etiqueta nutricional. Los productos que tienen más de 400 miligramos de sodio por porción se consideran con alto contenido de sodio. Debe buscar alimentos que tengan menos de 140 miligramos de sodio por porción.

      Azúcares agregados

      Tenga una jarra con agua y algunas rodajas de limón o pepino en el refrigerador. El sabor agregado hace que esta bebida sea más interesante para su hijo adolescente que simplemente agua de la canilla o bebidas endulzadas con azúcar.

      En lugar de comprar cereales endulzados con azúcar, haga que su hijo adolescente endulce sus cereales con frutas frescas cortadas o frutas deshidratadas. De esta manera, puede controlar la cantidad de dulzura sin agregar azúcares.

      Haga que su hijo adolescente lleve una naranja a la práctica de deportes en lugar de comprarle una bebida deportiva. Comer una naranja durante o inmediatamente después de la actividad puede reponer los electrolitos perdidos durante la actividad física.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Los distritos escolares varían mucho en cuanto a la cantidad de educación física que ofrecen en el plan de estudios y, por lo general, en 10.o grado el estado físico ya no forma parte del plan de estudio escolar diario. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM) sobre la actividad física entre los jóvenes, ni siquiera el mejor plan de estudios de educación física proporciona los 60 minutos necesarios de la actividad recomendada por día.

      Averigüe cuánta actividad física realiza su hijo todos los días en la escuela y qué tipos de actividades hace en la clase de gimnasia. Esto le brindará a su hijo una mejor comprensión de su nivel de actividad física general.

      Es especialmente importante que los padres tomen cartas en el asunto y llenen este vacío fomentando la actividad física después de la escuela y durante los fines de semana. Uno de los métodos más eficaces para que los padres puedan hacer esto es que sean un modelo a seguir para el buen comportamiento. Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado. Encontrar una actividad física que usted y su hijo puedan hacer juntos, como nadar en la YMCA local, es una excelente manera para que los dos se ejerciten y puedan pasar tiempo de calidad juntos.

      Las investigaciones han demostrado que hasta las variaciones relativamente pequeñas en la cantidad de actividad física que realizan los jóvenes puede marcar la diferencia entre tener un peso saludable y tener sobrepeso. Si su hijo no realiza la actividad física suficiente, aliéntelo a que comience cambiando su comportamiento gradualmente. Incluso dedicar un poco de tiempo todos los días para saltar la soga, patear una pelota en el jardín o andar en patineta alrededor de la manzana pronto marcará una diferencia que su hijo podrá ver y sentir.

      Si le preocupa que su hijo adolescente no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le atraiga más. Si le da vergüenza hacer ejercicios con otros adolescentes, los videos para ejercitarse en el hogar, por ejemplo, podrían ayudarlo a ser más activo. Ahora, su hijo es lo suficientemente grande como para tomar sus propias decisiones sobre el tipo de actividad física que quiere realizar. Ayúdelo a entender que cualquier forma de mantenerse activo está bien, siempre y cuando se mantenga físicamente activo de manera regular.

      Aliente a su hijo adolescente a participar en deportes organizados, lo que puede ser una excelente forma de que realice la cantidad de actividad física recomendada y que establezca hábitos de ejercicios regulares que pueden convertirse en la base para tener un buen estado físico durante toda la vida.

      Una razón por la que los adolescentes son menos activos físicamente que en las generaciones anteriores es que cada vez menosjovenes van a la escuela caminando o en bicicleta. Si esta es una alternativa segura para su hijo, aliéntelo a que lo haga.

      Aliente a su hijo a que pruebe diferentes deportes y actividades, y a encontrar uno que le guste. Algunos jovenes se resisten a los deportes en equipo pero pueden distinguirse en los deportes individuales, como tenis o atletismo. Asegúrese de dejarlo probar diferentes deportes para que pueda encontrar uno que le interese, y considere los deportes no tradicionales, como esgrima o tiro con arco, que quizás puedan atraerle. Recompense y aliente la perseverancia, para que, aunque su hijo no sea un “atleta natural”, aprenda a disfrutar de participar y exigirse para mejorar.

      La relación entre realizar actividad física y tener un mejor rendimiento académico se torna cada vez más evidente. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM), los jóvenes realizan tareas cognitivas de manera más eficaz después de participar en una sesión de actividad física. El informe también indica que “realizar sesiones frecuentes de actividad física durante todo el día produce beneficios a corto plazo para la salud mental y cognitiva”. Anime a su hijo adolescente a que juegue activamente o realice ejercicios antes de hacer su tarea o de estudiar y que se tome recreos cortos y activos de las actividades sedentarias. Por ejemplo, si está empantanado con problemas difíciles de la tarea, sugiérale que despeje su mente sacando a pasear al perro o pateando una pelota afuera.

      Si su hijo adolescente busca complementar sus ingresos con un empleo de tiempo parcial, anímelo a que explore opciones que incorporen actividad física, como hacer repartos a domicilio, cuidar niños o ayudar a un profesor de deportes a entrenar.

      Limite la cantidad de tiempo de sedentarismo que su hijo adolescente pasa frente al televisor o la computadora. No debe permanece inactivo durante más de una hora seguida.

      Además de estar al tanto de si su hijo adolescente no realiza suficiente ejercicio, también debe prestar atención a si parece ejercitar demasiado. Es más o menos a esta edad en que muchos adolescentes se vuelven susceptibles a la presión para bajar de peso y desarrollar un determinado tipo de cuerpo a través del ejercicio y la alimentación. Los jovenes que realizan determinados deportes o actividades que enfatizan los objetivos de peso o la forma del cuerpo, como la lucha o el ballet, pueden ser especialmente vulnerables a este tipo de presión.

      Sueño

      Es posible que su hijo trate de compensar las pocas horas de descanso durmiendo excesivamente durante todo el fin de semana. Si crea una regla en la que no puede dormir hasta más de las 10:00 a.m. los fines de semana, establecerá expectativas claras en relación con el descanso y lo ayudará a evitar la somnolencia causada por la irregularidad de sus horarios de dormir.

      Como la mayoría de los adolescentes no duermen la cantidad de horas recomendada por noche, puede resultar útil tomar una siesta renovadora de 20 minutos. Sin embargo, los expertos advierten que los adolescentes no deben dormir después de las 4:00 p.m. porque evita que su hijo descanse bien durante la noche. Si su hijo elije tomar una siesta, pídale que ponga una alarma para asegurarse de que se despierte después de los 20 minutos.

      Con los años, su hijo adquiere cada vez más responsabilidades. Ahora que está en la escuela secundaria, probablemente se fije sus propios horarios de descanso. Trabaje con su hijo para elaborar un plan que reserve suficiente tiempo para dormir todas las noches. Si se acuesta cada vez más tarde, probablemente está sobrecargado y debe considerar eliminar algunas de sus obligaciones.

      Ayude a su hijo a mantener un cronograma de estudio regular para que no tenga que estudiar todo junto la noche anterior de una prueba importante. Los investigadores han descubierto que el costo de no dormir supera ampliamente a los beneficios académicos de quedarse despierto hasta tarde para estudiar. Si su hijo estudia unas pocas horas todas las noches, podrá descansar bien antes de un examen importante y retener la información que adquirió.

      ¿Su hijo tiene muchas tareas? Aliéntelo a que realice las tareas que requieren el uso de la computadora más temprano en la noche. De esta manera, evita la exposición a las luces estimulantes de la computadora o el televisor antes de acostarse.

      Revise el dormitorio de su hijo para ver si es un ambiente oscuro, calmo y tranquilo. Cuando apague las luces, no debe haber ningún tipo de iluminación. Saque el televisor, la computadora y otros productos electrónicos del dormitorio porque emiten una luz azul que perturba el ciclo de sueño de su hijo.

      Es importante dar el ejemplo. Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos para toda la familia por lo menos 30 minutos antes de que su hijo se vaya a dormir. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos. Si su hijo tiene un teléfono celular, aliéntelo a que lo cargue en un lugar que no sea donde duerme. De esta manera, no se distraerá con tweets y mensajes de texto.

      Tanto la cafeína como la nicotina son estimulantes y evitan que su hijo duerma saludablemente, especialmente si se las consume antes de las 4:00 p.m. Si a su hijo le cuesta dormirse, considere pedirle que suprima los refrescos con cafeína, las bebidas energizantes, el chocolate, el café y la nicotina durante, por lo menos, 2 semanas.

      Ahora que su hijo está a punto de comenzar a conducir un automóvil, es importante hablarle sobre las consecuencias negativas que implica conducir si le falta descanso. La somnolencia es la principal causa de accidentes de automóviles entre los adolescentes. Las investigaciones demuestran que los adolescentes que conducen y que duermen menos de 8 horas por noche tienen 1/3 más de probabilidades de tener un accidente en comparación con los adolescentes que conducen y que duermen 8 horas o más por noche. 

      Higiene

      Ayude a su hijo adolescente a comprender los diversos cambios que están transformando su cuerpo y asegúrele que son aspectos normales del crecimiento. Aliente a su hijo a que le haga preguntas sobre salud e higiene, o que busque asesoramiento de un médico u otras fuentes de confianza.

      Asegúrese de que su hijo adolescente entienda la importancia de mantener una buena higiene personal y de que tenga todos los suministros necesarios para garantizar que esté bien arreglado y limpio. Ayúdelo a comprar rasuradoras, desodorante y otros artículos de tocador necesarios.

      Hable con su hija sobre cómo mantener una buena higiene menstrual y asegúrese de que tenga todos los suministros que necesite. Explíquele la diferencia entre las toallas sanitarias y los tampones, y asegúrese de que entienda que la menstruación no debe limitar su capacidad para ser físicamente activa.

      El rostro y el cabello de su hijo adolescente serán mucho más grasos que cuando era más joven. Quizás le sirva probar cremas de limpieza facial o champús específicamente creados para adolescentes.

      Si su hija usa maquillaje, enséñele a retirárselo y a lavarse el rostro por completo antes de acostarse por la noche.

      Los problemas con la imagen corporal aumentan bruscamente durante la adolescencia. Observe el crecimiento físico de su hijo para orientarse sobre qué problemas debe abordar. Si, por ejemplo, el acné es un problema persistente, considere buscar ayuda de un dermatólogo.

      Asegúrese de que la información que le transmite a su hijo sea actual. Es posible que algunos de los consejos de higiene que usted recibió cuando era más joven, sobre cosas como afeitarse o sobre la higiene menstrual, ya no se utilicen.

      Para algunos adolescentes, aprender a manejar sus necesidades higiénicas puede resultar un desafío. No sea muy estricto con su hijo en 10.o grado si tiene dificultades o si opone resistencia. Asegúrese de que entienda la importancia de la higiene y que es su exclusiva responsabilidad cuidar su cuerpo y mantenerlo limpio.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo para que se realice controles anuales regulares. La American Academy of Pediatric Dentistry recomienda realizarse controles cada seis meses, pero también aconseja llevar a su hijo al odontólogo para saber con qué frecuencia deben ser las visitas en función de la salud bucal de su hijo. Pregúntele al odontólogo sobre medidas que pueda tomar, como los suplementos de fluoruro y selladores dentales, para proteger los dientes de su hijo contra las caries y el deterioro.

      A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los jovenes más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Su hijo debería cepillarse los dientes durante dos minutos como mínimo al menos dos veces al día y después de cada comida, de ser posible.

      Su hijo debe usar el hilo dental todos los días.

      Si su hijo participa en un deporte de contacto, debe utilizar un protector bucal para protegerse contra concusiones y lesiones dentales.

      Si a un joven se le cae un diente permanente debido a una lesión, coloque el diente en un recipiente de leche y busque asistencia odontológica cuanto antes. En ocasiones, los dientes permanentes pueden ser reimplantados exitosamente.

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11mo grado

  • Nutrición:

      General

      Trate de hacer que toda la familia se siente a la mesa para cenar. Este es un momento importante para charlar con su hijo adolescente y ser un modelo a seguir del comportamiento saludable.

      La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de Missouri, sugiere descargar una aplicación de registro de alimentos en el teléfono de su hijo adolescente si muestra interés en registrar lo que come. Descargue la misma aplicación y compare quién tomó las mejores decisiones a lo largo del día. Esto puede ayudarlos a asegurarse de que su hijo está cumpliendo con las necesidades nutricionales diarias.

      Hable con su hijo adolescente sobre los beneficios de una dieta saludable. Los adolescentes no pueden comprender la idea de prevenir una enfermedad cardíaca, pero querrán tener un cutis más sano y mayor energía para los deportes y otras actividades.

      Pruebe asignando una o más comidas por semana para que su hijo adolescente prepare a la familia y haga que maneje esta responsabilidad desde la tienda hasta la mesa. Puede conducirlo hacia las opciones más saludables, pero deje que su hijo esté a cargo. Además, esta es la mejor manera de preparar a su hijo adolescente para que viva solo.

      Permita comer solamente en la mesa de la cocina y no en los dormitorios o frente al televisor o la computadora. La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de Missouri, explica que esto reducirá el consumo de comida sin sentido y le dará más posibilidades de charlar con él cuando se sienta a la mesa para comer.

      Vegetales

      Sirva vegetales en casa tanto como sea posible. Puede que su hijo adolescente no consuma vegetales cuando come fuera de casa. Puede compensar esta falta de vegetales incluyéndolos tanto como sea posible cuando su hijo está en casa.

      Participe en los “Lunes sin carne”. Esta campaña fue iniciada por la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health y la asociación Monday Campaigns. El concepto es simple: no comer carne un día a la semana. Puede ser una forma genial de agregar fuentes de proteínas adicionales que no provengan de la carne. También puede hacer que la familia pruebe más vegetales y aprenda nuevas formas de incorporarlos a una comida completa.

      Haga que su hijo adolescente elija vegetales para prepararlos juntos. Una opción muy simple es cortar vegetales crudos o saltear papas para tener a mano durante la semana a modo de refrigerio. O, si prefiere los desafíos, pruebe un vegetal nuevo, como por ejemplo las alcachofas o el brócoli raab.

      Frutas

      Haga una ensalada de frutas con su hijo adolescente dejando que elija qué frutas incluir. Algunas buenas opciones son la piña, el melón, las fresas, los kiwis y las uvas. La ensalada de frutas puede ser una opción excelente para llevar a una comida en la que todos aportan algo o a una reunión familiar.

      Trate de hacer que las frutas estén al alcance, en especial las frutas que pueden comerse en el camino. Probablemente, su hijo adolescente está muy ocupado durante esta época, y tener frutas a mano, como naranjas, plátanos y manzanas, puede alentarlo a que tome una antes de salir de casa.

      Las frutas son una opción excelente para el postre, pero también pueden incluirse en las comidas. Pruebe agregando frutas como piñas a los platos de kebab o pollo para lograr una combinación de alimentos sabrosos.

      Enséñele a su hijo adolescente a comer frutas enteras antes de elegir refrigerios o jugo. Las fibras que contienen las frutas lo ayudarán a sentirse satisfecho y puede reducir la cantidad de alimentos procesados que consume.

      Granos

      Aliente a su hijo adolescente a que coma palomitas de maíz como refrigerio. Las palomitas de maíz son un grano integral natural y pueden ser un refrigerio saludable si se las prepara con poca sal y mantequilla.

      Pruebe cambiar los granos refinados por granos integrales en los productos que se consumen en casa. Por ejemplo, prepare arroz integral en lugar de arroz blanco, pasta de trigo integral en lugar de pasta tradicional o masa de pizza de trigo integral en lugar de la tradicional.

      Haga que su hijo adolescente experimente con granos menos conocidos. Por ejemplo, la quínoa y el mijo pueden utilizarse en lugar del arroz en muchos platos.

      Proteínas

      Mantenga nueces sin sal o mantequilla de maní al alcance a modo de refrigerio para su hijo adolescente. Las nueces son una manera excelente de aumentar el consumo de proteínas magras y, junto con las frutas, constituyen un refrigerio bien equilibrado.

      Haga que los huevos o las claras de huevo sean parte del desayuno. Ya sea si están revueltos en un omelette o hervidos para comer en el camino, los huevos son una excelente manera de que su hijo adolescente obtenga proteínas magras en la mañana.

      Enséñele a su hijo adolescente las opciones de proteínas más saludables. Al comer fuera de casa, aliéntelo a elegir el pollo asado en lugar de frito y pida un corte más pequeño de carne o pida la mitad de la porción para llevar. Incorpore frijoles, pescados y frutas secas a las comidas y cambie la carne molida por carne molida magra de pavo en algunas recetas.

      Lácteos

      Sirva leche con la cena u otras comidas en casa. A esta edad, muchos adolescentes reemplazan la leche con refrescos y otras bebidas. Es importante tener bebidas nutritivas disponibles tanto como sea posible.

      Trate de tener tiras de queso bajo en grasas en un lugar accesible de la casa. Puede incluirse fácilmente en un almuerzo para llevar y es una manera excelente de aumentar el consumo de productos lácteos de su hijo adolescente.

      Trate de tener yogur bajo en grasas en el refrigerador para lograr un desayuno rápido en el caso de los adolescentes que tienen poco tiempo. Agregue frutas y almendras o nueces para endulzar y su hijo obtendrá proteínas y grasas saludables.

      Aceites y Grasas

      Sustituya la mantequilla o margarina con aceites vegetales cuando cocina en casa. Su hijo adolescente puede consumir estas grasas cuando está fuera de casa, por lo que es mejor hacer que lo que consume en el hogar sea lo más saludable posible.

      Agregue aguacate a un sándwich o tortilla en lugar de mayonesa. El aguacate agregará el sabor y la cremosidad que tiene la mayonesa. Si su hijo adolescente prepara sándwiches sin ayuda, aliéntelo a que también aplique este cambio.

      Enséñele a su hijo adolescente cómo tomar decisiones más saludables cuando come fuera de casa con sus amigos. Elegir pollo asado en lugar de frito, no consumir mayonesa y queso, y pedir una hamburguesa simple en lugar de una doble son buenas maneras de limitar el consumo de grasas cuando come fuera de casa.

      Sodio y Sal

      Enséñele a su hijo adolescente a encontrar el contenido alto en sodio en las etiquetas nutricionales. Los productos que tienen más de 400 miligramos de sodio por porción se consideran con alto contenido de sodio. Debe buscar alimentos que tengan menos de 140 miligramos de sodio por porción.

      Prepare tantas comidas en casa como sea posible, ya sea cocinándolas usted mismo o haciendo que las prepare su hijo adolescente. Ya que la mayor parte del sodio se consume en alimentos procesados y alimentos que se sirven en restaurantes o que se compran en tiendas, la mejor manera de reducir el consumo de sodio de su hijo adolescente es cocinar en casa tanto como sea posible.

      Trate de limitar la cantidad de veces que su hijo adolescente consume comida rápida durante la semana. No siempre podrá controlar las elecciones que hace, de manera que trate de asegurarse de que los alimentos que se consumen en casa tengan el menor contenido de sodio posible.

      Trate de agregar sabor a las comidas sin utilizar sal. El ajo, la cebolla, los copos de pimiento rojo y las hierbas como el cilantro o el orégano pueden agregar mucho sabor sin agregar sodio.

      Azúcares agregados

      Evite que en su cocina haya productos con azúcares agregados. Su hijo adolescente puede comer muchos refrigerios fuera de casa, y permitir solamente las opciones saludables bajas en grasa en el hogar asegura que, al menos cuando come en casa, lo esté haciendo saludablemente.

      Haga que su hijo adolescente tenga una botella de agua siempre que sea posible. Esto lo mantendrá hidratado y será menos probable que compre bebidas con azúcar cuando tenga sed.

      Enséñele a su hijo adolescente la diferencia entre las bebidas energizantes y las bebidas deportivas. Algunos adolescentes no saben que las bebidas energizantes contienen estimulantes y cafeína y que no son necesarios para promover el rendimiento atlético o la recuperación luego del ejercicio. Resalte los peligros de mezclar bebidas energizantes con alcohol, de manera que su hijo adolescente sea consciente de los riesgos.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Los distritos escolares varían mucho en cuanto a la cantidad de educación física que ofrecen en el plan de estudios y, por lo general, en 11.o grado el estado físico ya no forma parte del plan de estudio escolar diario. Según un informe reciente sobre la actividad física entre los jóvenes realizado por el Instituto de Medicina (IOM), el área de la National Academy of Sciences encargada de la salud, ni siquiera el mejor plan de estudios de educación física proporciona los 60 minutos necesarios de la actividad recomendada por día. Es especialmente importante que los padres tomen cartas en el asunto y llenen este vacío fomentando la actividad física después de la escuela y durante los fines de semana. Uno de los métodos más eficaces para que los padres puedan hacer esto es que sean un modelo a seguir para el buen comportamiento.

      Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar nieve, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado. Encontrar una actividad física que usted y su hijo puedan hacer juntos, como nadar en la YMCA local, es una excelente manera para que los dos se ejerciten y puedan pasar tiempo de calidad juntos.

      Las investigaciones han demostrado que hasta las variaciones relativamente pequeñas en la cantidad de actividad física que realizan los jóvenes puede marcar la diferencia entre tener un peso saludable y tener sobrepeso. Si su hijo no realiza la actividad física suficiente, aliéntelo a que comience cambiando su comportamiento gradualmente. Dedicar un poco de tiempo todos los días para saltar la soga, patear una pelota en el jardín o andar en patineta alrededor de la manzana pronto marcará una diferencia que su hijo podrá ver y sentir.

      Aliente a su hijo adolescente a participar en deportes organizados, lo que puede ser una excelente forma de que realice la cantidad de actividad física recomendada y que establezca hábitos de ejercicios regulares que pueden convertirse en la base para tener un buen estado físico durante toda la vida.

      Si le preocupa que su hijo adolescente no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le atraiga más. Si le da vergüenza hacer ejercicios con otros adolescentes, los videos para ejercitarse en el hogar, por ejemplo, podrían ayudarlo a ser más activo. Ahora, su hijo es lo suficientemente grande como para tomar sus propias decisiones sobre el tipo de actividad física que quiere realizar. Ayúdelo a entender que cualquier forma de mantenerse activo está bien, siempre y cuando se mantenga físicamente activo de manera regular.

      Ayude a su hijo a disfrutar del ejercicio y a que lo vea como algo divertido que lo hará sentirse bien consigo mismo. El comportamiento que usted ejemplifique como padre o madre es crucial. Si su hijo ve que usted prioriza el ejercicio y lo disfruta, son mayores las probabilidades de que se sienta inspirado a seguir su ejemplo.

      Una razón por la que los adolescentes son menos activos físicamente que en las generaciones anteriores es que cada vez menos jovenes van a la escuela caminando o en bicicleta. Si esta es una alternativa segura para su hijo, aliéntelo a que lo haga. Anime a su hijo a que camine cuando tenga la oportunidad y dé un buen ejemplo. Por ejemplo, use las escaleras en vez del elevador o camine por la escalera mecánica en vez de quedarse parado.

      La relación entre realizar actividad física y tener un mejor rendimiento académico se torna cada vez más evidente. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM), los jovenes realizan tareas cognitivas de manera más eficaz después de participar en una sesión de actividad física. El informe también indica que “realizar sesiones frecuentes de actividad física durante todo el día produce beneficios a corto plazo para la salud mental y cognitiva”. Anime a su hijo adolescente a que juegue activamente o realice ejercicios antes de hacer su tarea o de estudiar y que se tome recreos cortos y activos de las actividades sedentarias. Por ejemplo, si está empantanado con problemas difíciles de la tarea, sugiérale que despeje su mente sacando a pasear al perro o pateando una pelota afuera.

      Si su hijo adolescente busca complementar sus ingresos con un empleo de tiempo parcial, anímelo a que explore opciones que requieran actividad física, como hacer repartos a domicilio, cuidar niños o ayudar a entrenar a un equipo.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo adolescente pasa frente al televisor o la computadora, y dé un buen ejemplo con su propio comportamiento. Por ejemplo, si miran televisión en familia, haga que en las pausas comerciales todos se levanten y se muevan.

      Además de estar al tanto de si su hijo adolescente no realiza suficiente ejercicio, también debe prestar atención a si parece ejercitar demasiado. Es más o menos a esta edad en que muchos adolescentes se vuelven susceptibles a la presión para bajar de peso y desarrollar un determinado tipo de cuerpo a través del ejercicio y la alimentación. Los jovenes que realizan determinados deportes o actividades que enfatizan los objetivos de peso o la forma del cuerpo, como la lucha o el ballet, pueden ser especialmente vulnerables a este tipo de presión.

      Sueño

      Es posible que su hijo trate de compensar las pocas horas de descanso durmiendo excesivamente durante todo el fin de semana. Si crea una regla en la que no puede dormir después de las 10:00 a.m. los fines de semana, establecerá expectativas claras en relación con el descanso y lo ayudará a evitar la somnolencia causada por la irregularidad de sus horarios de dormir.

      Como la mayoría de los adolescentes no duermen la cantidad de horas recomendada por noche, puede resultar útil tomar una siesta renovadora de 20 minutos. Sin embargo, los expertos advierten que los adolescentes no deben dormir después de las 4:00 p.m. porque evita que su hijo descanse bien durante la noche. Si su hijo elije tomar una siesta, pídale que ponga una alarma para asegurarse de que se despierte después de los 20 minutos.

      Con los años, su hijo adquiere cada vez más responsabilidades. Ahora que pasó la mitad de la escuela secundaria, probablemente se fije sus propios horarios de descanso. Aliéntelo a que use los 30 minutos antes de dormirse para distenderse y relajarse. Los expertos recomiendan que los adolescentes utilicen el tiempo para leer un libro o escribir un diario, en vez de realizar actividades estimulantes, como mirar televisión y enviar mensajes de texto con sus amigos.

      Ayude a su hijo a mantener un cronograma de estudio regular para que no tenga que estudiar todo junto la noche anterior de una prueba importante. Los investigadores han descubierto que el costo de no dormir supera ampliamente a los beneficios académicos de quedarse despierto hasta tarde para estudiar. Si su hijo estudia constantemente unas pocas horas todas las noches, podrá descansar bien antes de un examen importante y retener la información que adquirió.

      ¿Su hijo tiene muchas tareas? Aliéntelo a que realice las tareas que requieren el uso de la computadora más temprano en la noche. De esta manera, evita la exposición a las luces estimulantes de la computadora o el televisor antes de acostarse.

      Revise el dormitorio de su hijo para ver si es un ambiente oscuro, calmo y tranquilo. Cuando apague las luces, no debe haber ningún tipo de iluminación. Saque el televisor, la computadora y otros productos electrónicos del dormitorio porque emiten una luz azul que perturba el ciclo de sueño de su hijo.

      Es importante dar el ejemplo. Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos para toda la familia por lo menos 30 minutos antes de acostarse. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su propio teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos. Si su hijo tiene un teléfono celular, aliéntelo a que lo cargue en un lugar que no sea donde duerme. De esta manera, no se distraerá con tweets y mensajes de texto.

      Tanto la cafeína como la nicotina son estimulantes y evitan que su hijo duerma saludablemente, especialmente si se las consume antes de las 4:00 p.m. Si a su hijo le cuesta dormirse, considere pedirle que suprima los refrescos con cafeína, las bebidas energizantes, el chocolate, el café y la nicotina durante, por lo menos, 2 semanas.

      Ahora que su hijo posiblemente conduzca un automóvil, es importante hablarle sobre las consecuencias negativas que implica conducir si le falta descanso. La somnolencia es la principal causa de accidentes de automóviles entre los adolescentes. Las investigaciones demuestran que los adolescentes que conducen y que duermen menos de 8 horas por noche tienen 1/3 más de probabilidades de tener un accidente en comparación con los adolescentes que conducen y que duermen 8 horas o más por noche.

      Higiene

      Ayude a su hijo adolescente a comprender los diversos cambios que están transformando su cuerpo y asegúrele que son aspectos normales del crecimiento. Aliente a su hijo a que le haga preguntas sobre salud e higiene, o que busque asesoramiento de su médico de cabecera u otras fuentes confiables.

      Asegúrese de que su hijo adolescente entienda la importancia de mantener una buena higiene personal y de que tenga todos los suministros necesarios para garantizar que esté bien arreglado y limpio. Ayúdelo a comprar rasuradoras, desodorante y otros artículos de tocador necesarios.

      Hable con su hija sobre cómo mantener una buena higiene menstrual y asegúrese de que tenga todos los suministros que necesite. Explíquele la diferencia entre las toallas sanitarias y los tampones, y asegúrese de que entienda que la menstruación no debe limitar su capacidad para ser físicamente activa.

      El rostro y el cabello de su hijo adolescente serán mucho más grasos que cuando era más joven. Quizás le sirva probar cremas de limpieza facial o champús específicamente creados para adolescentes.

      Si su hija usa maquillaje, enséñele a retirárselo y a lavarse el rostro por completo antes de acostarse por la noche.

      Los problemas con la imagen corporal aumentan bruscamente durante la adolescencia. Observe el crecimiento físico de su hijo para orientarse sobre qué problemas debe abordar. Si, por ejemplo, el acné es un problema persistente, considere buscar ayuda de un dermatólogo.

      Asegúrese de que la información que le transmite a su hijo sea actual y médicamente documentada. Es posible que algunos de los consejos de higiene que usted recibió cuando era más joven, sobre cosas como afeitarse o sobre la higiene menstrual, ya no se utilicen.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo para que se realice controles regulares. La American Academy of Pediatric Dentistry recomienda realizarse controles cada seis meses, pero también aconseja llevar a su hijo al odontólogo para saber con qué frecuencia deben ser las visitas en función de la salud bucal de su hijo. Pregúntele al odontólogo sobre medidas que pueda tomar, como los selladores dentales, para proteger los dientes de su hijo contra las caries y el deterioro.

      A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los jovenes más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Ayude a su hijo a comprender la importancia de mantener una buena higiene bucal, lo que incluye cepillarse los dientes al menos dos veces por día y usar hilo dental una vez por día.

      Si su hijo participa en un deporte de contacto, debe utilizar un protector bucal para protegerse contra concusiones y lesiones dentales.

      Si a un joven se le cae un diente debido a una lesión, coloque el diente en un recipiente de leche y busque asistencia odontológica cuanto antes. En ocasiones, los dientes permanentes pueden ser reimplantados exitosamente.

      Consulte al odontólogo de su hijo sobre el crecimiento de sus muelas de juicio y si deben ser extraídas.

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12mo grado

  • Nutrición:

      General

      Trate de hacer que toda la familia se siente a la mesa para cenar. Este es un momento importante para charlar con su hijo adolescente y ser un modelo a seguir del comportamiento saludable.

      La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de Missouri, sugiere descargar una aplicación de registro de alimentos en el teléfono de su hijo adolescente si muestra interés en registrar lo que come. Descargue la misma aplicación y compare quién tomó las mejores decisiones a lo largo del día. Esto puede ayudarlos a asegurarse de que su hijo está cumpliendo con las necesidades nutricionales diarias.

      Hable con su hijo adolescente sobre los beneficios de una dieta saludable. Los adolescentes no pueden comprender la idea de prevenir una enfermedad cardíaca, pero querrán tener un cutis más sano y mayor energía para los deportes y otras actividades.

      Pruebe asignando una o más comidas por semana para que su hijo adolescente prepare a la familia y haga que maneje esta responsabilidad desde la tienda hasta la mesa. Puede conducirlo hacia las opciones más saludables, pero deje que su hijo esté a cargo. Además, esta es la mejor manera de preparar a su hijo adolescente para que viva solo.

      Permita comer solamente en la mesa de la cocina y no en los dormitorios o frente al televisor o la computadora. La Dra. Natasha Burgert, una pediatra de Missouri, explica que esto reducirá el consumo de comida sin sentido y le dará más posibilidades de charlar con él cuando se sienta a la mesa para comer.

      Vegetales

      Sirva vegetales en casa tanto como sea posible. Puede que su hijo adolescente no consuma vegetales cuando come fuera de casa. Puede compensar esta falta de vegetales incluyéndolos tanto como sea posible cuando su hijo está en casa.

      Participe en los “Lunes sin carne”. Esta campaña fue iniciada por la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health y la asociación Monday Campaigns. El concepto es simple: no comer carne un día a la semana. Puede ser una forma genial de agregar fuentes de proteínas adicionales que no provengan de la carne. También puede hacer que la familia pruebe más vegetales y aprenda nuevas formas de incorporarlos a una comida completa.

      Haga que su hijo adolescente elija vegetales para prepararlos juntos. Una opción muy simple es cortar vegetales crudos o saltear papas para tener a mano durante la semana a modo de refrigerio. O, si prefiere los desafíos, pruebe un vegetal nuevo, como por ejemplo las alcachofas o el brócoli raab.

      Frutas

      Haga una ensalada de frutas con su hijo adolescente dejando que elija qué frutas incluir. Algunas buenas opciones son la piña, el melón, las fresas, los kiwis y las uvas. La ensalada de frutas puede ser una opción excelente para llevar a una comida en la que todos aportan algo o a una reunión familiar.

      Trate de hacer que las frutas estén al alcance, en especial las frutas que pueden comerse en el camino. Probablemente, su hijo adolescente está muy ocupado durante esta época, y tener frutas a mano, como naranjas, plátanos y manzanas, puede alentarlo a que tome una antes de salir de casa.

      Las frutas son una opción excelente para el postre, pero también pueden incluirse en las comidas. Pruebe agregando frutas como piñas a los platos de kebab o pollo para lograr una combinación de alimentos sabrosos.

      Enséñele a su hijo adolescente a comer frutas enteras antes de elegir refrigerios o jugo. Las fibras que contienen las frutas lo ayudarán a sentirse satisfecho y puede reducir la cantidad de alimentos procesados que consume.

      Granos

      Aliente a su hijo adolescente a que coma palomitas de maíz como refrigerio. Las palomitas de maíz son un grano integral natural y pueden ser un refrigerio saludable si se las prepara con poca sal y mantequilla.

      Pruebe cambiar los granos refinados por granos integrales en los productos que se consumen en casa. Por ejemplo, prepare arroz integral en lugar de arroz blanco, pasta de trigo integral en lugar de pasta tradicional o masa de pizza de trigo integral en lugar de la tradicional.

      Haga que su hijo adolescente experimente con granos menos conocidos. Por ejemplo, la quínoa y el mijo pueden utilizarse en lugar del arroz en muchos platos.

      Proteínas

      Mantenga nueces sin sal o mantequilla de maní al alcance a modo de refrigerio para su hijo adolescente. Las nueces son una manera excelente de aumentar el consumo de proteínas magras y, junto con las frutas, constituyen un refrigerio bien equilibrado.

      Haga que los huevos o las claras de huevo sean parte del desayuno. Ya sea si están revueltos en un omelette o hervidos para comer en el camino, los huevos son una excelente manera de que su hijo adolescente obtenga proteínas magras en la mañana.

      Enséñele a su hijo adolescente las opciones de proteínas más saludables. Al comer fuera de casa, aliéntelo a elegir el pollo asado en lugar de frito y pida un corte más pequeño de carne o pida la mitad de la porción para llevar. Incorpore frijoles, pescados y frutas secas a las comidas y cambie la carne molida por carne molida magra de pavo en algunas recetas.

      Lácteos

      Sirva leche con la cena u otras comidas en casa. A esta edad, muchos adolescentes reemplazan la leche con refrescos y otras bebidas. Es importante tener bebidas nutritivas disponibles tanto como sea posible.

      Trate de tener tiras de queso bajo en grasas en un lugar accesible de la casa. Puede incluirse fácilmente en un almuerzo para llevar y es una manera excelente de aumentar el consumo de productos lácteos de su hijo adolescente.

      Trate de tener yogur bajo en grasas en el refrigerador para lograr un desayuno rápido en el caso de los adolescentes que tienen poco tiempo. Agregue frutas y almendras o nueces para endulzar y su hijo obtendrá proteínas y grasas saludables.

      Aceites y Grasas

      Sustituya la mantequilla o margarina con aceites vegetales cuando cocina en casa. Su hijo adolescente puede consumir estas grasas cuando está fuera de casa, por lo que es mejor hacer que lo que consume en el hogar sea lo más saludable posible.

      Agregue aguacate a un sándwich o tortilla en lugar de mayonesa. El aguacate agregará el sabor y la cremosidad que tiene la mayonesa. Si su hijo adolescente prepara sándwiches sin ayuda, aliéntelo a que también aplique este cambio.

      Enséñele a su hijo adolescente cómo tomar decisiones más saludables cuando come fuera de casa con sus amigos. Elegir pollo asado en lugar de frito, no consumir mayonesa y queso, y pedir una hamburguesa simple en lugar de una doble son buenas maneras de limitar el consumo de grasas cuando come fuera de casa.

      Sodio y Sal

      Enséñele a su hijo adolescente a encontrar el contenido alto en sodio en las etiquetas nutricionales. Los productos que tienen más de 400 miligramos de sodio por porción se consideran con alto contenido de sodio. Debe buscar alimentos que tengan menos de 140 miligramos de sodio por porción.

      Prepare tantas comidas en casa como sea posible, ya sea cocinándolas usted mismo o haciendo que las prepare su hijo adolescente. Ya que la mayor parte del sodio se consume en alimentos procesados y alimentos que se sirven en restaurantes o que se compran en tiendas, la mejor manera de reducir el consumo de sodio de su hijo adolescente es cocinar en casa tanto como sea posible.

      Trate de limitar la cantidad de veces que su hijo adolescente consume comida rápida durante la semana. No siempre podrá controlar las elecciones que hace, de manera que trate de asegurarse de que los alimentos que se consumen en casa tengan el menor contenido de sodio posible.

      Trate de agregar sabor a las comidas sin utilizar sal. El ajo, la cebolla, los copos de pimiento rojo y las hierbas como el cilantro o el orégano pueden agregar mucho sabor sin agregar sodio.

      Azúcares agregados

      Evite que en su cocina haya productos con azúcares agregados. Su hijo adolescente puede comer muchos refrigerios fuera de casa, y permitir solamente las opciones saludables bajas en grasa en el hogar asegura que, al menos cuando come en casa, lo esté haciendo saludablemente.

      Haga que su hijo adolescente tenga una botella de agua siempre que sea posible. Esto lo mantendrá hidratado y será menos probable que compre bebidas con azúcar cuando tenga sed.

      Enséñele a su hijo adolescente la diferencia entre las bebidas energizantes y las bebidas deportivas. Algunos adolescentes no saben que las bebidas energizantes contienen estimulantes y cafeína y que no son necesarios para promover el rendimiento atlético o la recuperación luego del ejercicio. Resalte los peligros de mezclar bebidas energizantes con alcohol, de manera que su hijo adolescente sea consciente de los riesgos.

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  • Desarrollo Físico:

      Actividad Física

      Los distritos escolares varían mucho en cuanto a la cantidad de educación física que ofrecen en el plan de estudios y, por lo general, en 12.o grado el estado físico ya no forma parte del plan de estudio escolar diario. Según un informe reciente sobre la actividad física entre los jóvenes realizado por el Instituto de Medicina (IOM), el área de la National Academy of Sciences encargada de la salud, ni siquiera el mejor plan de estudios de educación física proporciona los 60 minutos necesarios de la actividad recomendada por día. Es especialmente importante que los padres tomen cartas en el asunto y llenen este vacío fomentando la actividad física después de la escuela y durante los fines de semana. Uno de los métodos más eficaces para que los padres puedan hacer esto es que sean un modelo a seguir para el buen comportamiento.

      Organice actividades familiares que incorporen actividad física, como caminatas o paseos en bicicleta. Las tareas al aire libre, como rastrillar hojas o espalar nieve, son una buena forma de incorporar el ejercicio en un fin de semana ocupado. Encontrar una actividad física que usted y su hijo puedan hacer juntos, como nadar en la YMCA local, es una excelente manera para que los dos se ejerciten y puedan pasar tiempo de calidad juntos.

      Las investigaciones han demostrado que hasta las variaciones relativamente pequeñas en la cantidad de actividad física que realizan los jóvenes puede marcar la diferencia entre tener un peso saludable y tener sobrepeso. Si su hijo no realiza la actividad física suficiente, aliéntelo a que comience cambiando su comportamiento gradualmente. Dedicar un poco de tiempo todos los días para saltar la soga, patear una pelota en el jardín o andar en patineta alrededor de la manzana pronto marcará una diferencia que su hijo podrá ver y sentir.

      Aliente a su hijo adolescente a participar en deportes organizados, lo que puede ser una excelente forma de que realice la cantidad de actividad física recomendada y que establezca hábitos de ejercicios regulares que pueden convertirse en la base para tener un buen estado físico durante toda la vida.

      Si le preocupa que su hijo adolescente no realice suficiente actividad, trate de buscar formas de hacer que la actividad física le atraiga más. Si le da vergüenza hacer ejercicios con otros adolescentes, los videos para ejercitarse en el hogar, por ejemplo, podrían ayudarlo a ser más activo. Ahora, su hijo es lo suficientemente grande como para tomar sus propias decisiones sobre el tipo de actividad física que quiere realizar. Ayúdelo a entender que cualquier forma de mantenerse activo está bien, siempre y cuando se mantenga físicamente activo de manera regular.

      Ayude a su hijo a disfrutar del ejercicio y a que lo vea como algo divertido que lo hará sentirse bien consigo mismo. El comportamiento que usted ejemplifique como padre o madre es crucial. Si su hijo ve que usted prioriza el ejercicio y lo disfruta, son mayores las probabilidades de que se sienta inspirado a seguir su ejemplo.

      Una razón por la que los adolescentes son menos activos físicamente que en las generaciones anteriores es que cada vez menos jovenes van a la escuela caminando o en bicicleta. Si esta es una alternativa segura para su hijo, aliéntelo a que lo haga. Anime a su hijo a que camine cuando tenga la oportunidad y dé un buen ejemplo. Por ejemplo, use las escaleras en vez del elevador o camine por la escalera mecánica en vez de quedarse parado.

      La relación entre realizar actividad física y tener un mejor rendimiento académico se torna cada vez más evidente. Según un informe reciente del Instituto de Medicina (IOM), los jovenes realizan tareas cognitivas de manera más eficaz después de participar en una sesión de actividad física. El informe también indica que “realizar sesiones frecuentes de actividad física durante todo el día produce beneficios a corto plazo para la salud mental y cognitiva”. Anime a su hijo adolescente a que juegue activamente o realice ejercicios antes de hacer su tarea o de estudiar y que se tome recreos cortos y activos de las actividades sedentarias. Por ejemplo, si está empantanado con problemas difíciles de la tarea, sugiérale que despeje su mente sacando a pasear al perro o pateando una pelota afuera.

      Si su hijo adolescente busca complementar sus ingresos con un empleo de tiempo parcial, anímelo a que explore opciones que requieran actividad física, como hacer repartos a domicilio, cuidar niños o ayudar a entrenar a un equipo.

      Limite la cantidad de tiempo que su hijo adolescente pasa frente al televisor o la computadora, y dé un buen ejemplo con su propio comportamiento. Por ejemplo, si miran televisión en familia, haga que en las pausas comerciales todos se levanten y se muevan.

      Además de estar al tanto de si su hijo adolescente no realiza suficiente ejercicio, también debe prestar atención a si parece ejercitar demasiado. Es más o menos a esta edad en que muchos adolescentes se vuelven susceptibles a la presión para bajar de peso y desarrollar un determinado tipo de cuerpo a través del ejercicio y la alimentación. Los jovenes que realizan determinados deportes o actividades que enfatizan los objetivos de peso o la forma del cuerpo, como la lucha o el ballet, pueden ser especialmente vulnerables a este tipo de presión.

      Sueño

      Es posible que su hijo trate de compensar las pocas horas de descanso durmiendo excesivamente durante todo el fin de semana. Aliéntelo a que duerma hasta las 10:00 a.m. los fines de semana. Esto lo ayudará a evitar la somnolencia causada por la irregularidad de sus horarios de descanso y garantizará que, el lunes, esté bien descansado para ir a la escuela.

      Como la mayoría de los adolescentes no duermen la cantidad de horas recomendada por noche, puede resultar útil tomar una siesta renovadora de 20 minutos. Sin embargo, los expertos advierten que los adolescentes no deben dormir después de las 4:00 p.m. porque evita que su hijo descanse bien durante la noche. Si su hijo elije tomar una siesta, pídale que ponga una alarma para asegurarse de que se despierte después de los 20 minutos.

      Con los años, su hijo adquiere cada vez más responsabilidades. Ahora que está a punto de terminar la escuela secundaria, probablemente se fije sus propios horarios de descanso. Aliéntelo a que use los 30 minutos antes de dormirse para distenderse y relajarse. Los expertos recomiendan que los adolescentes utilicen el tiempo para leer un libro o escribir un diario, en vez de realizar actividades estimulantes, como jugar a los videojuegos, mirar televisión y enviar mensajes de texto con sus amigos.

      Ayude a su hijo a mantener un cronograma de estudio regular para que no tenga que estudiar todo junto la noche anterior de una prueba importante. Los investigadores han descubierto que el costo de no dormir supera ampliamente a los beneficios académicos de quedarse despierto hasta tarde para estudiar. Si su hijo estudia constantemente unas pocas horas todas las noches, podrá descansar bien antes de un examen importante y retener la información que adquirió.

      ¿Su hijo tiene muchas tareas? Aliéntelo a que realice las tareas que requieren el uso de la computadora más temprano en la noche. De esta manera, evita la exposición a las luces estimulantes de la computadora o el televisor antes de acostarse.

      Revise el dormitorio de su hijo para ver si es un ambiente oscuro, calmo y tranquilo. Cuando apague las luces, no debe haber ningún tipo de iluminación. Saque el televisor, la computadora y otros productos electrónicos de su dormitorio porque emiten una luz azul que perturba el ciclo de sueño de su hijo.

      Es importante dar el ejemplo. Establezca un límite de tiempo que se puede dedicar a dispositivos electrónicos por lo menos 30 minutos antes de que su hijo se vaya a dormir. Ejemplifique el comportamiento que quiere ver en su hijo y apague su propio teléfono celular y otros dispositivos tecnológicos. Si su hijo tiene un teléfono celular, aliéntelo a que lo cargue en un lugar que no sea donde duerme. De esta manera, no se distraerá con tweets y mensajes de texto.

      Tanto la cafeína como la nicotina son estimulantes y evitan que su hijo duerma saludablemente, especialmente si se las consume antes de las 4:00 p.m. Si a su hijo le cuesta dormirse, considere pedirle que suprima los refrescos con cafeína, las bebidas energizantes, el chocolate, el café y la nicotina durante, por lo menos, 2 semanas.

      Ahora que su hijo conduce, es importante hablarle sobre las consecuencias negativas que implica conducir si le falta descanso. La somnolencia es la principal causa de accidentes de automóviles entre los adolescentes. Las investigaciones demuestran que los adolescentes que conducen y que duermen menos de 8 horas por noche tienen 1/3 más de probabilidades de tener un accidente en comparación con los adolescentes que conducen y que duermen 8 horas o más por noche.

      Higiene

      Ayude a su hijo adolescente a comprender los diversos cambios que están transformando su cuerpo y asegúrele que son aspectos normales del crecimiento. Aliente a su hijo a que le haga preguntas sobre salud e higiene, o que busque asesoramiento de su médico de cabecera u otras fuentes confiables.

      Asegúrese de que su hijo adolescente entienda la importancia de mantener una buena higiene personal y de que tenga todos los suministros necesarios para garantizar que esté bien arreglado y limpio. Ayúdelo a comprar rasuradoras, desodorante y otros artículos de tocador necesarios.

      Hable con su hija sobre cómo mantener una buena higiene menstrual y asegúrese de que tenga todos los suministros que necesite. Explíquele la diferencia entre las toallas sanitarias y los tampones, y asegúrese de que entienda que la menstruación no debe limitar su capacidad para ser físicamente activa.

      El rostro y el cabello de su hijo adolescente serán mucho más grasos que cuando era más joven. Quizás le sirva probar cremas de limpieza facial o champús específicamente creados para adolescentes.

      Si su hija usa maquillaje, enséñele a retirárselo y a lavarse el rostro por completo antes de acostarse por la noche.

      Los problemas con la imagen corporal aumentan bruscamente durante la adolescencia. Observe el crecimiento físico de su hijo para orientarse sobre qué problemas debe abordar. Si, por ejemplo, el acné es un problema persistente, considere buscar ayuda de un dermatólogo.

      Asegúrese de que la información que le transmite a su hijo sea actual y médicamente documentada. Es posible que algunos de los consejos de higiene que usted recibió cuando era más joven, sobre cosas como afeitarse o sobre la higiene menstrual, ya no se utilicen.

      Salud Oral

      Debe llevar a su hijo al odontólogo para que se realice controles regulares. La American Academy of Pediatric Dentistry recomienda realizarse controles cada seis meses, pero también aconseja llevar a su hijo al odontólogo para saber con qué frecuencia deben ser las visitas en función de la salud bucal de su hijo. Pregúntele al odontólogo sobre medidas que pueda tomar, como los selladores dentales, para proteger los dientes de su hijo contra las caries y el deterioro.

      A pesar de que el deterioro dental y las caries se pueden evitar por completo, estos siguen siendo muy comunes y en Estados Unidos afectan a los jovenes más que cualquier otra enfermedad infecciosa crónica. Las afecciones odontológicas que no se tratan pueden infectarse y provocar dolor y dificultades para comer y hablar, así como problemas de aprendizaje.

      Ayude a su hijo a comprender la importancia de mantener una buena higiene bucal, lo que incluye cepillarse los dientes al menos dos veces por día y usar hilo dental una vez por día.

      Si su hijo participa en un deporte de contacto, debe utilizar un protector bucal para protegerse contra concusiones y lesiones dentales.

      Si a un joven se le cae un diente debido a una lesión, coloque el diente en un recipiente de leche y busque asistencia odontológica cuanto antes. En ocasiones, los dientes permanentes pueden ser reimplantados exitosamente.

      Consulte al odontólogo de su hijo sobre el crecimiento de sus muelas de juicio y si deben ser extraídas.

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